Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La escalera pintada
- La familia con bicicleta y patinete
- El escaparate «Rêves de soie»
- Las altas ventanas de los talleres
La historia del lugar
En la fachada se despliega todo un fragmento de Croix-Rousse: escaleras, balcones y altas ventanas forman una calle que no existe detrás del muro. Aquí llamaban canuts a los tejedores de seda que trabajaban en casa con telares manuales. Para los telares y la luz diurna, en el barrio se hacían talleres con techos de casi cuatro metros y enormes ventanas; su ritmo continúa también en esta arquitectura pintada. Entre los escaparates de abajo permanece además una tienda con un telar manual.
En mil novecientos ochenta y siete, los artistas de la cooperativa lionesa Cité de la Création recibieron el encargo de cubrir un enorme hastial ciego. Había quedado tras las demoliciones con las que se despejó el espacio para el bulevar. Sobre una superficie de hormigón de unos mil doscientos metros cuadrados, los artistas pintaron una continuación de Croix-Rousse: casas, balcones, escaparates y una escalera que parece subir por la ladera.
Los modelos fueron vecinos del barrio. Entre ellos estaba el joven Marc Carbonare-Delpal. En la primera versión subía los escalones pintados con una bicicleta al hombro. El contrato preveía la restauración periódica del mural, pero los artistas decidieron no recuperar la imagen anterior. Diez años después repintaron tanto el barrio como a sus habitantes. Marc apareció ya como padre, con su hija pequeña Sara a su lado.
Para la siguiente gran renovación, en dos mil trece, Sara había crecido. Ahora está sentada en los escalones con un cuaderno, y detrás de ella avanza en patinete su hermano Joris. Su madre, Christine, fotografía a su marido, mientras Marc sostiene una bicicleta de alquiler municipal. Una sola familia ocupó un cuarto de siglo en la fachada: los artistas añadían a los hijos y cambiaban la edad de los padres siguiendo sus vidas reales.
El nombre «Mur des Canuts» significa «Muro de los canuts». En Lyon llamaban canuts a los artesanos que tejían seda en telares manuales. Los comerciantes-fabricantes les proporcionaban el hilo y el encargo, y les pagaban por la tela terminada. Los telares estaban directamente en los apartamentos-taller, por eso en la meseta de Croix-Rousse se construían plantas con techos de unos cuatro metros de altura y grandes ventanas: el mecanismo complejo necesitaba espacio y el tejedor, luz diurna. Los artistas reprodujeron esas ventanas en el muro.
Durante la renovación de mil novecientos noventa y siete, colocaron en la tienda pintada al auténtico artesano Georges Mathelon. Su taller familiar de tejido manual funcionó hasta mil novecientos noventa y seis. Mathelon murió en dos mil cuatro, pero en la siguiente reforma los artistas no lo retiraron. En el mural actual, Marc sostiene una bicicleta de alquiler y, abajo, detrás del escaparate de «Rêves de soie», Georges Mathelon sigue sentado ante un telar manual.
Información práctica
Mural callejero al aire libre; mírelo desde el lado opuesto del Boulevard des Canuts y no se quede en la calzada.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Aléjese lo suficiente para ver toda la ilusión; después acérquese y compare las sombras y los vanos pintados con los reales. No bloquee la acera para hacer una foto.
