Parada 4 de 7

Galería del Barrio y Weaving Cultures

Reúne en una misma calle una pintura infantil de los años setenta y una composición femenina creada cuarenta años después.

15 min
Mural Weaving Cultures en 16th Street y Blue Island Avenue, en Pilsen.
Raed Mansour · CC BY 2.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Veintidós perfiles masculinos
  • Cinco retratos femeninos
  • El muro ferroviario
  • Pinturas a ambos lados de Blue Island Avenue

La historia del lugar

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A lo largo de Blue Island Avenue, un muro ferroviario de hormigón funciona como una galería abierta del barrio, sin puertas ni salas de exposición. En él se alinean veintidós perfiles masculinos de casi tres metros, pintados por el artista Aurelio Díaz junto con niños de la parroquia de San Procopio. Un mismo rostro se repite en distintos colores y estados, de modo que el largo muro parece una secuencia de fotogramas.

A mediados de los años setenta, la pequeña Sandra Antongiorgi recorría por aquí Blue Island Avenue para ir a la escuela. Su familia había llegado de Puerto Rico y se instaló en Pilsen, entre otras familias hispanohablantes. Su madre llevaba a los niños de la mano, y Sandra se quedaba mirando cada vez a los artistas junto al muro ferroviario. Era la primera vez que veía cómo un rostro humano crecía hasta alcanzar el tamaño de un edificio.

Por entonces, el artista Aurelio Díaz creaba la Galería del Barrio. Esta galería no tiene sala: en mil novecientos setenta y seis, Díaz pintó sobre hormigón, junto con veinte niños de la parroquia de San Procopio, veintidós perfiles masculinos de casi tres metros. El modelo fue Robert Herrera, un voluntario de dieciséis años. Su rostro se repite en distintos colores, sonríe, se ensombrece, grita; de la boca del último perfil sale la figura de un niño no nacido. Así mostró Díaz el cambio de los sentimientos y las generaciones en el barrio mexicano-estadounidense.

Cuarenta años después, los colores se habían desvaído. En mayo de dos mil dieciséis, la muralista de Chicago Sam Kirk emprendió la restauración. Localizó a algunos de los niños que habían ayudado a Díaz: ya adultos, llevaron fotografías antiguas que permitían recuperar los colores perdidos. Al mismo tiempo, Chicago Public Art Group y la oficina de un concejal propusieron a Kirk pintar enfrente una versión femenina de la Galería.

Para Kirk, fue el primer encargo que recibió a través de la ciudad y de esta organización. Aceptó, pero se negó a copiar la composición masculina solo porque se necesitaba una versión femenina. Kirk buscaba otra idea: reunir a mujeres de distintos orígenes, edades e identidades. Para los retratos invitó a Sandra Antongiorgi, aquella misma niña que había seguido el trabajo de Díaz camino de la escuela.

Kirk se encargaba del dibujo, los motivos de colores, el cabello y la ropa; Antongiorgi pintaba los rostros de manera casi fotográfica. Sus estilos distintos tuvieron que armonizarse directamente en el muro: el tono del fondo cambiaba el color de la piel y de las sombras en el retrato. De ahí el nombre Weaving Cultures: en una sola composición se unieron no solo cinco mujeres, sino también las formas de trabajar de dos artistas.

El boceto inicial cambió ya durante la pintura. Tras el asesinato masivo de los asistentes al club nocturno Pulse, en Orlando, Kirk y Antongiorgi decidieron que la alusión anterior no bastaba y repintaron una de las figuras. Después Sandra observó que todas las mujeres representadas eran jóvenes e insistió en incluir el retrato de una mujer caribeña de edad avanzada. De los cinco rostros, solo uno pertenece por completo a una persona concreta: Janice Bond, la comisaria que durante diez años conectó entre sí distintas comunidades artísticas de Chicago. Los demás fueron compuestos por las artistas a partir de los rasgos de varias modelos.

No llevaron las nuevas versiones a una nueva aprobación, aunque el encargo municipal suponía trabajar a partir de un boceto aprobado. Sam, como directora del proyecto, decidió responder ella misma por los cambios y después consiguió que Sandra figurara como segunda autora principal. En septiembre inauguraron la pintura ya con dos nombres.

A un lado de Blue Island Avenue quedaron las veintidós variantes del rostro de Robert Herrera que Sandra había seguido de niña. Al otro, las cinco mujeres que, cuarenta años después, ella pintó ya como coautora.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoMural «We Are a Nation of Immigrants»
Entradadesde fuera

Murales callejeros; mírelos de día desde la acera.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observe cada muro desde la acera y cruce la calle solo por un lugar autorizado; no salga a la calzada para hacer una foto.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Siga por Blue Island Avenue hacia 18th Street y encuentre la fachada azul.

Parada 4 de 7Después: Mural «We Are a Nation of Immigrants»

Ruta terminada

Paseo completado

«Pilsen: murales e historia del barrio» — 7 paradas, unos 3,4 km, 2 horas.

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