Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La pared roja
- La placa dorada sobre la puerta
- Las tejas amarillas
- Los pabellones y los puentes
La historia del lugar
El Jardín Chino de Zúrich está formado por pabellones, galerías, puentes y una roca artificial. El pino, el bambú y el ciruelo de invierno forman aquí los Tres amigos del invierno: así se habla en la tradición china de la resistencia al frío. Sobre las cubiertas de madera descansan tejas amarillas, y sobre la puerta está fijada una placa dorada con el nombre del jardín.
Al final de Seefeldquai, una pared roja ocupa el borde de Blatterwiese. El nombre de la pradera procede de la tintorería de seda K. Blatter & Sohn, construida aquí en mil ochocientos treinta y nueve. En mil novecientos veintiséis, la ciudad compró la empresa, demolió sus edificios y amplió el parque público junto al lago. Más tarde, en este terreno municipal se reservó una parcela para el Jardín Chino de Zúrich.
El motivo de su aparición se encontraba a varios miles de kilómetros de aquí. Kunming crecía rápidamente, las tuberías antiguas tenían fugas y al sistema le faltaba agua. Desde mil novecientos ochenta y siete, ingenieros de ambas ciudades elaboraron juntos un plan de abastecimiento de agua y alcantarillado. Cerca de cincuenta especialistas de Kunming acudieron a Zúrich para realizar estancias de formación de entre dos y tres meses. Después de ello, en Kunming se puso en marcha la detección de fugas, se empezó a sustituir tuberías y se creó un laboratorio central de control del agua, uno de los primeros laboratorios similares de China en recibir acreditación estatal. El plan de abastecimiento de agua se llevó a cabo más tarde casi por completo.
Kunming decidió agradecer a los habitantes de Zúrich con un jardín. La parte china proporcionó el proyecto, las plantas, los materiales y el trabajo de su brigada; el servicio de abastecimiento de agua de Zúrich pagó la construcción con motivo de su centésimo vigésimo quinto aniversario. De mayo a octubre de mil novecientos noventa y tres, maestros de Kunming y Zúrich levantaron la pared, los pabellones, las galerías, los puentes y una roca artificial. Eligieron como tema principal los «Tres amigos del invierno»: el pino, el bambú y el ciruelo de invierno, plantas que conservan su resistencia durante el frío. Sobre la puerta se fijó una placa dorada. La inscripción, que significa «Jardín Chino», fue realizada por Wang Tingchen, alcalde de Kunming, quien llegó en la primavera de mil novecientos noventa y cuatro para entregar el regalo a la ciudad. Su caligrafía permanece sobre la entrada.
Los constructores de templos de Kunming trajeron consigo ciento cincuenta mil tejas de arcilla local y cerámica de gres. Las fijaron a las cubiertas de madera con una mezcla habitual de arena y cemento. Cuatro años después se descubrió que la técnica conocida por los maestros no resistía el invierno de Zúrich. En Kunming son raras las heladas intensas; aquí el agua penetraba en las juntas, se congelaba y el mortero se deshacía. Hubo que retirar todas las tejas.
Los especialistas de Kunming se encargaron ellos mismos de la corrección. En Pekín se cocieron para el jardín nuevas tejas resistentes a las heladas, y en el verano de mil novecientos noventa y ocho la brigada de construcción china regresó a Zúrich. La reparación continuó hasta noviembre; en marzo del año siguiente el jardín volvió a abrirse. Sin embargo, incluso las tejas de Pekín duraron solo unos quince años. Empezaron a desprenderse de las cubiertas, y la caída de las piezas pesadas se volvió peligrosa para los visitantes.
Cuando los techadores municipales emprendieron la siguiente restauración, al limpiar el mortero antiguo se rompieron tantas tejas que la recuperación quedó amenazada. Entonces, un empleado veterano del servicio municipal recordó un lote de las primeras piezas, las de Kunming, que había quedado en un almacén después de la construcción inicial. Los ingenieros probaron con ellas distintas mezclas y escogieron un mortero pensado para las heladas y el agua en las juntas. El borde actual de las cubiertas amarillas se completó con tejas que los constructores trajeron de Kunming en mil novecientos noventa y tres y que permanecieron más de dos decenios en un almacén de Zúrich.
Información práctica
Entrada libre; mayo-octubre todos los días 11:00-19:00, noviembre-abril todos los días 11:00-17:00; no se admiten perros.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El trazado completo del jardín solo se ve con la entrada abierta, algo que conviene comprobar de antemano. Si el jardín está cerrado, observe la puerta y encuentre el hito fronterizo junto al puerto, sin intentar mirar por encima del cerramiento.
