Parada 1 de 7

Wellington Railway Station

Wellington Railway Station

Aquí la ruta mostrará cómo un edificio público se convirtió, tras una catástrofe marítima, en el lugar donde se devolvían los nombres a las personas.

15 min
Wellington Railway Station
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En qué fijarse

  • Sala de billetes abovedada
  • Arcos de hormigón frente a los andenes
  • Ancho pasillo hacia los andenes

La historia del lugar

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El diez de abril de mil novecientos sesenta y ocho, el inspector jefe de policía George Twentyman ordenó trasladar a los supervivientes del ferry Wahine a Wellington Railway Station. Necesitaba establecer quién había sido rescatado y evitar que el flujo de consultas de los familiares obstaculizara la propia operación de rescate.

El ferry nocturno navegaba de Lyttelton a Wellington. A la entrada de Wellington Harbour, la tormenta llevó al buque contra Barrett Reef; unas horas después, el Wahine volcó cerca de Seatoun. A bordo había setecientas treinta y cuatro personas. Finalmente murieron cincuenta y tres de ellas, y los supervivientes llegaron a tierra en distintos lugares alrededor de la bahía. A unos los enviaban a hospitales; a otros los traían aquí.

Twentyman ya había participado en las labores posteriores al desastre ferroviario de Tangiwai, en mil novecientos cincuenta y tres. Entonces vio cómo los rescatistas, los investigadores y quienes buscaban a sus seres queridos se estorbaban unos a otros si trabajaban en el mismo lugar. Esta vez, el inspector separó las tareas: las consultas se atendían por separado, los cuerpos se llevaban al depósito de cadáveres, un grupo especial inventariaba las pertenencias de los fallecidos, y la estación se convirtió en punto de reunión para los supervivientes.

Para ello eligieron un edificio que la ciudad había destinado de antemano a recibir víctimas en caso de una gran catástrofe. La administración ferroviaria inauguró la actual estación en mil novecientos treinta y siete, al reunir aquí dos antiguas terminales del norte. En aquel momento era el edificio más grande del país: el armazón de acero quedó revestido de hormigón, las paredes de ladrillo se reforzaron con barras verticales y los pilotes se hundieron hasta una base firme. En el interior dispusieron una amplia sala de billetes, una sala de primeros auxilios y un ancho pasillo hacia los andenes. La construcción se consideraba lo bastante sólida para utilizarla como punto municipal de clasificación de heridos después de un terremoto. La primera prueba real de ese plan fue el naufragio.

Llevar a una persona a la estación todavía no significaba devolverla a su familia. Algunos pasajeros del Wahine viajaban con nombres ajenos o con billetes expedidos a nombre de otras personas. En las listas aparecían duplicados, y la ausencia de un apellido no demostraba una muerte.

Entre los recién llegados caminaba Norman Kirk, líder de la oposición parlamentaria, que había acudido a averiguar la suerte de los trabajadores del ferry a quienes conocía personalmente. De joven se ganaba la vida como maquinista de motores estacionarios y estaba vinculado al sindicato de trabajadores de los ferris; conocía por sus nombres a miembros de las tripulaciones de dos barcos interinsulares. Hacia las doce y media de la noche, Kirk salió de la estación hacia la jefatura de policía y ayudó a los detectives a poner en orden la confusa lista de supervivientes.

Sobre esas mismas listas trabajaba la mecanógrafa de la policía Francis McGovern. Para ella, una línea tenía un valor especial: su hermano Lionel McGovern servía en la sala de máquinas del Wahine. Una semana después debía acompañar a su hermana al altar en lugar de su padre fallecido. El nombre de Lionel apareció entre los rescatados solo avanzada la noche.

Ahora terminan aquí las líneas ferroviarias suburbanas y regionales de Wellington. Del edificio de mil novecientos treinta y siete se conservan la sala de billetes abovedada y los arcos de hormigón frente a los andenes. El día del naufragio del Wahine, tras estas paredes esperaban a que el apellido buscado apareciera en la siguiente lista.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoOld St Paul's
Entradadesde fuera

La sala pública de la estación funciona en torno a los servicios ferroviarios actuales; las zonas de oficinas y los espacios no destinados a pasajeros están cerrados a los visitantes.

Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Lo principal se puede entender desde el exterior; la placa conmemorativa está en la zona de servicio y oficinas, así que no cuente con poder acceder libremente a ella.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Salga de la estación por Bunny Street y diríjase hacia la puntiaguda iglesia de madera.

Parada 1 de 7Después: Old St Paul's

Ruta terminada

Paseo completado

«Thorndon: parlamento y el Wellington de madera» — 7 paradas, unos 2 km, 2,5–3 horas.

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