Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Nave de madera
- Cerchas vistas
- Púlpito
- Pila bautismal
La historia del lugar
El nombre está dedicado al apóstol Pablo, predicador del cristianismo primitivo. El templo empezó a llamarse «Old» en mil novecientos sesenta y cuatro, cuando los feligreses se trasladaron a Wellington Cathedral of St Paul, construida una manzana más allá.
Hasta entonces, la iglesia de madera había desempeñado durante noventa y ocho años dos funciones: era la iglesia parroquial de Thorndon y la catedral provisional de la Diocese of Wellington. Aquí estaba la silla del obispo, aunque aún no existía una catedral anglicana permanente en la ciudad. A mediados del siglo veinte, el edificio fue considerado demasiado pequeño. La dirección de la iglesia decidió trasladar la cátedra episcopal e integrar una parte de la antigua iglesia —el altar y varios tramos de la nave— en la nueva catedral como una pequeña capilla. Se preveía desmontar el resto de la estructura de madera. Después se debatieron su traslado fuera de la ciudad y su demolición para construir un edificio administrativo.
El primero en oponerse públicamente fue Jock Beere, arquitecto y feligrés que defendía la conservación íntegra del edificio. En mil novecientos cincuenta y cuatro publicó un artículo en una revista de arquitectura. Beere explicó que el altar, el púlpito, la pila bautismal, los soportes y las cerchas están calculados para este espacio: la parte oriental recortada conservaría las tablas, pero perdería la configuración de la iglesia.
Su argumento fue recogido por Roger Gibb, arquitecto del estatal Ministry of Works. Se ganaba la vida proyectando edificios y dedicó su tiempo libre a una campaña que al principio casi nadie quería apoyar. Según los recuerdos de Gibb, los periódicos se negaban a publicar los llamamientos, y algunos anglicanos consideraban a los defensores un obstáculo para la construcción de la nueva catedral. Junto con la feligresa Dorothy Tanner, creó la Society for the Preservation of the Cathedral Church of St Paul. Gibb dedicó dos años a reconstruir la historia del edificio a partir de documentos; después, Tanner y él la enviaron a periódicos, arquitectos y al recién creado New Zealand Historic Places Trust. Así, la disputa sobre la antigua iglesia adquirió un objeto concreto: la ciudad podía perder uno de los escasos grandes interiores construidos por completo con especies de madera neozelandesas.
En mil novecientos sesenta y cuatro cesaron los oficios, pero el edificio no fue desmontado: la campaña ya había conseguido un amplio respaldo. Dos años después, el obispo y el deán de la nueva catedral acudieron al primer ministro y propusieron vender la antigua iglesia al Estado. El gabinete aceptó con la condición de que se conservara precisamente en este solar y se utilizara para ceremonias dignas. La operación se formalizó en mil novecientos sesenta y siete, y el Ministry of Works, donde trabajaba Gibb, se ocupó de la restauración. La asociación de defensores pasó a llamarse Friends of Old St Paul's Society y siguió recaudando fondos para el mantenimiento del edificio.
Ya no hay aquí una comunidad parroquial, pero la iglesia sigue consagrada. En ella se celebran bodas, funerales, bautizos, conciertos y exposiciones. Para estos eventos se abre toda la nave de madera: la misma que se pensaba cortar y conservar por partes.
Información práctica
Normalmente abierto todos los días de 10:00 a 16:00; cerrado Good Friday, Christmas Day y hasta las 13:00 Anzac Day, así como durante breves eventos privados.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Incluso si la entrada está cerrada, merece la pena recorrer la parte exterior de acceso público. Si dentro se celebra un oficio o una ceremonia, observe el espacio en silencio y sin molestar.
