Parada 3 de 7

Edificio del Tesoro de los Estados Unidos

U.S. Treasury Building

Aquí, un solo viaje se convertirá en un argumento que dos tribunales valorarán de manera distinta.

12 min
La larga columnata del Tesoro de los Estados Unidos, con una estatua de bronce de Alexander Hamilton ante la entrada.
Carol M. Highsmith · No known restrictions on publication (Public Domain); cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Columnata de granito
  • Edificio principal
  • Ventanas tras la columnata

La historia del lugar

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Tras una hilera de columnas de granito se encuentra el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, cuyos empleados elaboran los cálculos públicos, gestionan la deuda federal y preparan decisiones financieras. Antes de él, en esta parcela se alzaba una baja casa de ladrillo de dos plantas; en sus dependencias se guardaban libros financieros, recibos y hojas firmadas, y algunos escribientes y vigilantes pasaban allí la noche. Por decisión del Congreso de los Estados Unidos, el actual complejo de granito fue construido como reemplazo ignífugo desde mil ochocientos treinta y seis hasta mil ochocientos sesenta y nueve.

La noche del treinta de marzo de mil ochocientos treinta y tres, los hermanos Richard y Henry White salieron de Washington en un mismo coche de dos ruedas. A la mañana siguiente llegaron a Baltimore. Esa misma noche se incendió el Tesoro.

Richard trabajaba como escribiente y vivía del sueldo que recibía por su trabajo con documentos. Ahora los documentos lo amenazaban: según la acusación, los registros de pensiones podían revelar que el escribiente había cometido fraude con pagos a militares. Las pruebas solo podían destruirse aquí, porque entonces las cuentas públicas existían sobre todo como libros, recibos y hojas firmadas, guardados en dependencias oficiales.

En esta parcela se alzaba el antiguo edificio del Tesoro: una construcción de ladrillo de dos plantas, reconstruida después del incendio británico. Dentro trabajaban funcionarios, se guardaban documentos financieros y algunos escribientes y vigilantes incluso pasaban allí la noche. El incendio destruyó casi todo el edificio. Empleados y voluntarios sacaron parte de los documentos; solo resistió un pequeño depósito ignífugo. El resto de los documentos ardió, y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos tuvo que repartirse por locales alquilados en la Avenida Pensilvania.

La investigación relacionó el incendio provocado con ambos hermanos. En el juicio se examinó si, después de partir, podían haber regresado sin ser vistos al edificio; un testigo afirmó que Richard había confesado el incendio provocado, pero el tribunal no permitió repetir aquella confesión ante el jurado en el proceso de Henry. La destrucción deliberada de un edificio público podía castigarse con hasta diez años de prisión con trabajos forzados.

La acusación se presentó el treinta de marzo de mil ochocientos treinta y seis, exactamente tres años después del incendio. Entonces, la ley federal concedía dos años para ese enjuiciamiento, salvo que el acusado se hubiera sustraído a la justicia. El jurado de Richard no logró ponerse de acuerdo: uno de sus miembros lo consideraba culpable, pero se negó a votar por un veredicto condenatorio debido a que el plazo había expirado. Richard quedó sin sentencia.

Henry fue juzgado por separado. Su jurado decidió que la huida de Washington había detenido el cómputo del plazo, declaró culpable a Henry y el tribunal le impuso siete años de prisión con trabajos forzados. Un solo viaje de los hermanos a Baltimore salvó a uno de una sentencia y se convirtió en un argumento contra el otro.

Después del incendio, el Congreso de los Estados Unidos ordenó construir en la misma parcela un nuevo Tesoro ignífugo. Las obras comenzaron en mil ochocientos treinta y seis; el complejo de granito se completó hasta mil ochocientos sesenta y nueve. Ahora se encuentra aquí la sede del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos: sus empleados llevan las cuentas públicas, gestionan la deuda federal y preparan decisiones financieras. Los billetes dejaron de imprimirse en el edificio principal en mil ochocientos ochenta.

No se conserva ninguna pared chamuscada de la noche de los White. El edificio anterior desapareció junto con parte de sus archivos; en su parcela se alza un reemplazo ignífugo, tras cuya columnata de granito se siguen conciliando las cuentas federales.

Información práctica

Tiempo en la parada12 min
Siguiente puntoPlaza de la Libertad
Entradadesde fuera

Las fachadas son accesibles desde la calle cuando las aceras están abiertas. Las visitas gratuitas al interior suelen realizarse el primer y el tercer sábado de cada mes a las 9:00 y a las 10:30, solo con solicitud previa a través de la oficina de un congresista y únicamente para ciudadanos de Estados Unidos y residentes permanentes legales.

Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La historia se lee desde el exterior; la visita al edificio administrativo debe considerarse una visita independiente. No se detenga junto a las entradas y accesos controlados.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Deje la columnata atrás y diríjase a la plaza de piedra situada detrás del Hotel Willard.

Parada 3 de 7Después: Plaza de la Libertad

Ruta terminada

Paseo completado

«Avenida Pensilvania: escenario de la república» — 7 paradas, 2,3 km, 2 horas.

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