Parada 4 de 8

Biblioteca del Congreso

Library of Congress, Thomas Jefferson Building

Aquí se verá cómo los libros privados y la falta de espacio en el servicio cambiaron la idea de una biblioteca para todo el país.

20 min
Fachada de la Biblioteca del Congreso con columnas y una fuente delante de la entrada.
Ad Meskens · CC BY-SA 3.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
12345678

0 de 8 completado

Audioguía · voz grabadaEscuchar la historia del lugar

Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Cúpula de la sala de lectura
  • Sala de lectura circular
  • Vitrina con libros de Thomas Jefferson
  • Espacios vacíos en la colección

La historia del lugar

Tamaño del texto

En mil ochocientos setenta y siete, el bibliotecario del Congreso Ainsworth Rand Spofford informó de que más de setenta mil libros ya yacían en el suelo del Capitolio de los Estados Unidos. Él mismo había promovido aquella afluencia: quería transformar una pequeña colección para los legisladores en una biblioteca para todo el país.

Para Ainsworth Rand Spofford, era la obra de su vida y su medio de vida. Cuando ingresó como ayudante de bibliotecario, le ofrecieron mil ochocientos dólares al año. En una carta a su esposa reconoció que el sueldo era bueno, pero temía que, tras un cambio de presidente, el nombramiento político se concediera a otra persona. Ainsworth Rand Spofford se quedó. Abraham Lincoln lo nombró bibliotecario jefe, y recibió siete empleados y unos ochenta y dos mil volúmenes.

En mil ochocientos setenta, Ainsworth Rand Spofford convenció al Congreso de los Estados Unidos para que transfiriera a la biblioteca el registro de derechos de autor. Un autor o editor que quisiera registrar una obra enviaba dos ejemplares. Llegaban novelas, mapas, fotografías, partituras y folletos. Apenas cuatro años después, esas entradas ya superaban las compras. Ainsworth Rand Spofford colocaba libros en los áticos del Capitolio de los Estados Unidos, en los pasillos del sótano, junto a las puertas de los comités y a lo largo de las escaleras públicas.

Casi de inmediato exigió un edificio independiente. El Congreso de los Estados Unidos debatió su propuesta durante quince años. Eligieron un solar frente al Capitolio de los Estados Unidos: la biblioteca abandonaba sus salas abarrotadas, pero seguía cerca de aquellos para quienes había sido fundada. Ainsworth Rand Spofford propuso también la disposición interior: una sala de lectura circular bajo una cúpula, depósitos de libros y departamentos a su alrededor. Este plan todavía se lee en el centro del edificio.

El desenlace fue duro para Ainsworth Rand Spofford. En el verano de mil ochocientos noventa y siete, unos meses antes de que abriera el edificio, el presidente nombró a otro bibliotecario jefe. Ainsworth Rand Spofford pasó a ser ayudante. Desde el Capitolio de los Estados Unidos trasladaron al nuevo local, en carros tirados por caballos, más de ochocientas toneladas de libros, manuscritos, mapas, partituras y fotografías. El primero de noviembre abrieron las puertas a los lectores. Ainsworth Rand Spofford siguió ampliando la colección en un cargo subordinado y trabajó allí hasta su muerte.

El edificio recibió su nombre actual mucho más tarde. En mil novecientos ochenta lo llamaron así en honor de Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos. Thomas Jefferson no diseñó este palacio. Su nombre apareció aquí por los libros.

En mil ochocientos catorce, soldados británicos incendiaron el Capitolio de los Estados Unidos junto con la primera Biblioteca del Congreso. Thomas Jefferson, que ya vivía retirado en Monticello, ofreció reemplazar la colección destruida por la suya: seis mil cuatrocientos ochenta y siete volúmenes que había reunido durante unos cincuenta años. Tenía deudas, y una parte considerable de lo recaudado fue a parar inmediatamente a sus acreedores.

La compra encontró oposición. Unos congresistas consideraban excesivo el precio; otros se indignaban por los libros en lenguas extranjeras, la filosofía y las materias alejadas de las leyes. La Cámara de Representantes de los Estados Unidos la aprobó por una diferencia de solo diez votos. El Congreso de los Estados Unidos pagó veintitrés mil novecientos cincuenta dólares y, en la primavera de mil ochocientos quince, los carros llevaron la colección desde Monticello hasta Washington D. C. Con ella, la biblioteca recibió el principio de Thomas Jefferson: un legislador puede necesitar un libro sobre cualquier tema.

Casi dos terceras partes de aquellos volúmenes se perdieron en otro incendio en el Capitolio de los Estados Unidos en mil ochocientos cincuenta y uno. Sobrevivieron unos dos mil. Más tarde, los bibliotecarios localizaron miles de libros de las mismas ediciones y reconstruyeron la colección. Ahora, en la sala de exposiciones, se encuentran juntos ejemplares originales de Thomas Jefferson, sustitutos encontrados y los espacios que siguen vacíos. Bajo la cúpula central funciona la sala de lectura concebida por Ainsworth Rand Spofford, y en la galería se guardan los libros por los que el edificio lleva el nombre de Thomas Jefferson.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoCorte Suprema de los Estados Unidos
Entradacon un pase horario gratuito

El edificio Thomas Jefferson está abierto a los visitantes de martes a sábado de 10:00 a 17:00, última entrada a las 16:30; es obligatorio un pase horario gratuito.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Desde fuera, fíjese en el contraste con la arquitectura de trabajo del Congreso de los Estados Unidos. Confirme antes del paseo la posibilidad de ver el Gran Salón y los espacios de exposición.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Gire hacia el norte y diríjase al edificio de mármol con la amplia escalinata.

Parada 4 de 8Después: Corte Suprema de los Estados Unidos

Ruta terminada

Paseo completado

«Capitol Hill: leyes y vida urbana» — 8 paradas, unos 3,8 km, 3 h.

Sin App Store ni Google Play

Instala Guide On Map como aplicación

Aparecerá un icono en la pantalla de inicio y el sitio se abrirá sin la interfaz del navegador.

Android · Chrome
  1. Si aparece «Instalar ahora», tócala y confirma.
  2. Si no aparece: menú ⋮ → «Instalar aplicación».
iPhone · Safari
  1. Pulsa el botón «Compartir» en la parte inferior de Safari.
  2. Elige «Añadir a pantalla de inicio» y luego «Añadir».
Icono en la pantallaModo de pantalla completaRutas sin conexiónProgreso del paseo