Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cuerpo octogonal de ladrillo rojo
- Cuerpo cruciforme
- Escenario de la segunda planta
- Pequeños talleres comerciales
La historia del lugar
El edificio octogonal de ladrillo rojo servía como parte de entrada de un mercado municipal modelo que Kondō Jūrō diseñó a comienzos del siglo pasado. El local de dos plantas se destinó a libros, artículos de mercería y otros productos secos, mientras que las verduras, la carne y el pescado se vendían en el cuerpo cruciforme conectado con él. El mercado desapareció, pero la planta del edificio conserva la antigua división: en el edificio de ladrillo se encuentran ahora una exposición y tiendas de diseñadores taiwaneses, y en el cuerpo cruciforme funcionan pequeños talleres comerciales.
El catorce de marzo de mil novecientos cuarenta y nueve, el empresario de Shanghái Chen Huiwen abrió en este edificio octogonal el Teatro Huyuan, «Jardín de Shanghái». Chen alquiló el local para ganar dinero con espectáculos destinados a los recién llegados del continente. Invitaba al escenario a artistas de Shanghái: aquí se representaban ópera de Pekín, canciones populares y números hablados. Al público se le ofrecía algo parecido al teatro de té de Shanghái que echaba de menos en la nueva ciudad.
Para esta empresa, Chen eligió una antigua sala comercial. En mil novecientos ocho, el arquitecto Kondō Jūrō construyó aquí la parte de entrada de un mercado municipal modelo. En el cuerpo octogonal se vendían artículos de mercería, libros y otros productos secos, y en el cuerpo cruciforme contiguo, verduras, carne y pescado. Después de la guerra desapareció la antigua clientela del mercado, pero la sala vacía de dos plantas se encontraba en medio de un barrio de ocio ya consolidado. Chen instaló dentro un escenario y colocó más de trescientas butacas.
La primera apertura terminó ya en octubre. Los funcionarios consideraron que parte del repertorio eran «canciones amarillas», es decir, música popular indecente, y ordenaron cerrar el teatro. En diciembre, Chen recuperó las representaciones bajo el nombre de «Teatro del Pueblo», basando el programa en la ópera de Pekín y la ópera yue, es decir, la ópera cantonesa. Después aparecieron aquí trucos de magia, relatos de narradores, xiangsheng —diálogos cómicos entre dos intérpretes— y farsas. En mil novecientos cincuenta y uno, la sala recibió el nombre de «Casa Roja de los Narradores»: la palabra «roja» se refería a las paredes de ladrillo, y «casa de los narradores» indicaba directamente por qué pagaban los espectadores.
A mediados de la década, ya era un teatro profesional con compañías estables. Para los artistas que habían abandonado su anterior entorno escénico, proporcionaba trabajo y público; para Chen, seguía siendo una empresa comercial. Oficialmente figuraba como director del teatro y presidía la asociación municipal de peluqueros. Al mismo tiempo, Chen pertenecía a la Banda Verde de Shanghái. En mil novecientos cincuenta y ocho fue detenido como miembro de una organización criminal y enviado a una de las islas periféricas para una reeducación obligatoria y formación profesional. Perdió tanto la libertad como el teatro, pero el escenario que había creado siguió funcionando sin él.
En mil novecientos sesenta y tres, los nuevos administradores adaptaron la sala como cine y acortaron el nombre a «Casa Roja». Ahora la primera planta está ocupada por una exposición y tiendas de diseñadores taiwaneses, y la segunda vuelve a destinarse a representaciones. La distribución de Chen, con más de trescientas butacas, no se ha conservado: la sala actual tiene capacidad para unos doscientos espectadores. Detrás sigue estando el cuerpo cruciforme del antiguo mercado, donde vuelven a instalarse pequeños talleres comerciales.
Información práctica
Martes–jueves 11:00–20:00, viernes 11:00–21:00, sábado 11:00–22:00, domingo 11:00–21:00; lunes cerrado. Mercado de fin de semana: sábado 14:00–22:00, domingo 14:00–21:30.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero, observa la forma del edificio desde la plaza. Considera las exposiciones, los espectáculos y los eventos del interior como un programa independiente, cuya disponibilidad conviene comprobar con antelación.
