Parada 4 de 7

Mercado de telas de Yongle

永樂布業商場

La historia de un aprendiz mostrará cómo el comercio de rollos se convirtió en ayuda para quienes no encuentran algo adecuado entre las prendas confeccionadas.

20 min
Mercado de Yongle, calle Dihua
Supanut Arunoprayote · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Rollos de tela
  • Mostradores de la segunda planta
  • Talleres de confección de la tercera planta
  • Rótulo de «Lixin»

La historia del lugar

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En la segunda planta del edificio actual se extienden los mostradores con rollos de tela, y más arriba trabajan sastres y talleres de confección. Esta disposición vertical nació del comercio fluvial de Dadaocheng: al muelle llegaban seda y algodón estampado de distintos países, y cerca se instalaban comerciantes de telas importadas. Cuando la ropa confeccionada se compraba con menos frecuencia, aquí se elegía un corte de tela para el sastre; junto a las telas se ofrecían botones, cremalleras y encajes. Tras el traslado de los comerciantes, los alimentos permanecieron abajo y todo lo necesario para la confección subió a las dos plantas superiores.

El nombre «Yongle» procede del barrio de Yongle, que existía aquí durante la administración japonesa. El mercado abrió en mil novecientos ocho como Nuevo Mercado de Dadaocheng y, en mil novecientos veintidós, recibió el nombre del barrio. Aquí se vendían sobre todo alimentos y artículos de uso cotidiano.

Las telas ocuparon el mercado gracias al río. Al muelle de Dadaocheng llegaban seda y algodón estampado de distintos países, y junto al mercado se instalaban comerciantes de telas importadas. La ropa confeccionada se compraba con menos frecuencia que ahora: la gente elegía un corte de tela y lo llevaba al sastre. Los vendedores de telas fueron llenando poco a poco el patio y las calles cercanas; aquí también se vendían botones, cremalleras y encajes.

Wang Zhuolan llegó al antiguo Yongle cuando aún era un niño. Su familia necesitaba dinero y entró como aprendiz de un comerciante de telas. El mercado consistía entonces en sencillas construcciones de madera. Wang repartía rollos en bicicleta por los talleres de confección de Taipéi, contaba la mercancía y llevaba las cuentas.

Según los recuerdos de Wang, los dueños comprobaban a los aprendices de un modo bastante directo: dejaban billetes pequeños y monedas en el puesto, y luego miraban si desaparecían. Wang no cogía el dinero. El dueño le confió la gestión del negocio, y el aprendiz aprendió todo el oficio, desde la recepción de un rollo hasta el cobro al cliente. A comienzos de los años ochenta abrió su propio Taller Lixin.

El antiguo mercado fue demolido en mil novecientos ochenta y dos. Tres años después, los comerciantes fueron instalados en el edificio actual: los alimentos permanecieron en la primera planta, los vendedores de telas ocuparon la segunda, y los sastres y talleres de confección, la tercera. Wang estuvo entre los primeros propietarios del nuevo Yongle.

Entonces, los principales clientes no venían a comprar un solo metro. Las fábricas de confección y los talleres encargaban lotes enteros, y el vendedor también respondía de la calidad del teñido y del plazo de entrega. Más tarde, la ropa confeccionada en masa desplazó la confección a medida, muchas fábricas se fueron de Taiwán y los encargos de antes se redujeron mucho.

Wang Zhuolan no cerró el puesto. Empezó a aceptar casi cualquier trabajo relacionado con la costura, desde ropa hasta fundas para sofás. Estudiantes y diseñadores comenzaron a llevarle proyectos complejos cuando el patrón no encajaba o el material elegido no se comportaba como esperaban.

Ya no existen los mostradores de madera entre los que el dueño colocaba monedas para comprobar al aprendiz. Wang Zhuolan sigue trabajando con su esposa en el Taller Lixin, en la tercera planta. En la segunda, los vendedores miden la tela y, una planta más arriba, Wang ayuda a transformar ese corte en una prenda que no existe entre los productos confeccionados.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoTeatro Dadaocheng
Entradadesde fuera

Mercado en funcionamiento; los horarios de las distintas secciones y puestos pueden variar.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Si el mercado está abierto, avanza sin prisa y pide permiso antes de fotografiar a los vendedores, a los artesanos o sus mercancías.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Desde los mostradores, sube a las aulas del teatro en la octava planta.

Parada 4 de 7Después: Teatro Dadaocheng

Ruta terminada

Paseo completado

«Dadaocheng: calle Dihua y comercio fluvial» — 7 paradas, aprox. 1,4 km, 2-2,5 h.

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