Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Decoración barroca blanca y dorada
- Inscripción en el arco de entrada
- Cúpula
- Copias de los grandes lienzos
La historia del lugar
La Iglesia de Santa María la Blanca es una iglesia católica en funcionamiento. Tras su decoración barroca blanca y dorada se conservan los muros de la principal sinagoga medieval de Sevilla. La comunidad judía rezó aquí desde el siglo trece hasta el pogromo de mil trescientos noventa y uno. Tras el ataque, la comunidad perdió el edificio, y los cristianos lo consagraron como Iglesia de Santa María la Blanca, Santa María de las Nieves. Bajo el enlucido posterior, los restauradores descubrieron partes de los antiguos muros y nichos para los rollos de la Torá.
El interior actual surgió gracias al canónigo Justino de Neve. Se llamaba canónigo al sacerdote adscrito a una catedral y que recibía de ella sus ingresos. Neve estaba a cargo de las iglesias subordinadas a la catedral, vivía en este barrio y dirigió personalmente la reconstrucción de este lugar.
El motivo surgió en mil seiscientos sesenta y uno. El papa Alejandro VII apoyó la veneración de la Inmaculada Concepción de María, una convicción especialmente querida por los sevillanos. Neve decidió dedicar la iglesia renovada a este acontecimiento y encargó a Bartolomé Esteban Murillo cuatro lienzos. Murillo, el pintor más famoso de Sevilla en aquel momento, vivía de encargos eclesiásticos y privados; la decoración de la Iglesia de Santa María la Blanca se convirtió en una de las obras más importantes de su carrera.
Dos pinturas de más de cinco metros de largo debían colgar enfrentadas bajo la cúpula y explicar el nombre del templo. Murillo pintó la leyenda medieval del patricio romano Juan el Patricio y su esposa. Los esposos pensaban legar su fortuna a la Virgen María, pero no sabían cómo emplear ese dinero. Según la leyenda, María se les apareció en sueños y les ordenó construir una iglesia donde nevara en pleno verano. El patricio comunicó el sueño al papa Liberio, que debía aprobar la construcción. El cinco de agosto llegaron al Esquilino y vieron nieve que trazaba el plano de la futura Basílica de Santa María la Mayor.
De ahí «María la Blanca»: el nombre oficial alude a la nieve, y en el siglo diecisiete la blancura de la nieve se vinculó también con la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Para Neve hubo en ello una coincidencia personal: su apellido significa «nieve» en italiano.
En mil seiscientos sesenta y cinco se abrió la iglesia tras la reconstrucción. Delante de ella instalaron arcos y altares temporales, organizaron procesiones, un certamen poético y una exposición de pinturas. Bartolomé Esteban Murillo regaló a Neve un retrato de Neve en agradecimiento por el encargo; más tarde, el pintor nombró al canónigo ejecutor de su testamento.
Ciento cuarenta y cinco años después, el mariscal francés Nicolás Soult, uno de los dirigentes de la ocupación de Sevilla y coleccionista de obras de Bartolomé Esteban Murillo, ordenó retirar los cuatro lienzos encargados por Neve. Las dos grandes pinturas sobre el sueño y el encuentro con el papa fueron enviadas al Museo Napoleón de París. Tras la derrota de Napoleón, fueron devueltas a España en mil ochocientos dieciséis, pero ya no llegaron a Sevilla: desde mil novecientos uno, ambas se encuentran en el Museo Nacional del Prado.
En el arco de entrada aún se repiten las palabras del documento papal sobre María, libre del pecado original desde el primer instante de su existencia. Bajo la cúpula cuelgan copias de los años setenta del siglo pasado, exactamente en los lugares de donde Soult ordenó retirar los originales de Bartolomé Esteban Murillo.
Información práctica
Ventana oficial de visitas culturales: lunes-jueves 11:30-13:00 y 18:00-19:00; en julio-agosto las visitas se suspenden debido a obras de conservación y restauración.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un templo en funcionamiento: el acceso al interior puede verse limitado por los servicios religiosos y las normas del lugar. Si no puede entrar, observe los detalles antiguos junto a la fachada.
