Parada 6 de 8

Mercado de Triana

Mercado de Triana / Castillo de San Jorge

El mercado añadirá al recorrido la historia de los comerciantes que lucharon por volver a su antiguo emplazamiento.

15 min
Mercado de Triana (1)
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Hileras de puestos cubiertos
  • Placa conmemorativa de cerámica
  • Puesto de fruta
  • Muros bajo la sala de mercado

La historia del lugar

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El catorce de mayo de mil novecientos noventa, Cristóbal Romero cerró su puesto de fruta y abandonó el Mercado de Triana. La ciudad iba a demoler los pabellones deteriorados, investigar el terreno que había debajo y construir un mercado nuevo. A los comerciantes les prometieron que pasarían un año y medio en unas instalaciones temporales.

Para Cristóbal, aquello suponía el riesgo de perder todo de lo que vivía su familia. Había empezado a trabajar allí cuando era un niño de ocho años, en una panadería situada en medio del antiguo mercado. Cuando el panadero se jubiló, sus padres compraron el puesto y lo adaptaron para vender fruta y verdura. Los clientes volvieron a Cristóbal durante años; después del traslado tendrían que buscarlo en el mercado provisional, entre Calle Alfarería y Calle Pagés del Corro. Algunos comerciantes se negaron por completo a marcharse, por miedo a que después ya no los llamaran para volver.

El retraso comenzó bajo los pabellones desmontados. El mercado se instaló allí en mil ochocientos veintitrés, cuando en el paso sobre el Guadalquivir ya comerciaban agricultores del Aljarafe y vendedores de mercancías descargadas en la orilla. Para una plaza permanente, la ciudad destinó las ruinas del Castillo de San Jorge. Durante tres siglos, el Tribunal de la Inquisición de Sevilla tuvo su sede en el castillo; tras su marcha, derribaron las construcciones superiores, las rellenaron con escombros y levantaron sobre ellas las hileras de puestos.

Esa capa de relleno conservó las partes bajas del castillo. Bajo el mercado aparecieron pavimentos, muros de las viviendas de los inquisidores, una capilla y una sala de juicios. Los restos resultaron más importantes de lo que preveía el proyecto inicial. Hicieron falta excavaciones, conservación y una nueva solución para el edificio. El año y medio prometido se alargó hasta once años. Los clientes de Cristóbal siguieron desplazándose a su puesto provisional, pero ya no todos los comerciantes pudieron volver.

Cristóbal formaba parte de la junta directiva de su asociación y durante todo ese tiempo luchó para que el nuevo proyecto incluyera un aparcamiento subterráneo. Vendía productos frescos y veía cómo los clientes se iban a los supermercados, a los que podían llegar en coche y llevarse inmediatamente sus compras. Los técnicos respondían que era imposible construir un garaje allí. Cristóbal repetía: si habían conseguido llevar el metro bajo París, conseguirían aparcar coches bajo Triana. Se reunió con funcionarios, ingenieros y arquitectos hasta que incluyeron el aparcamiento en el proyecto.

En junio de mil novecientos uno, los comerciantes regresaron a la Plaza del Altozano. Junto al mercado abrió un aparcamiento subterráneo de tres niveles. Cristóbal volvió a ponerse tras el puesto de fruta y apoyó la llegada de establecimientos donde los productos se preparan y se comen en el propio lugar: el comercio de antes necesitaba nuevos motivos para atraer a la gente bajo aquel techo. Ahora, las carnicerías, pescaderías y puestos de verdura y fruta conviven allí con pequeños restaurantes, panaderías, una escuela de cocina, un zapatero y un teatro.

Cristóbal murió en dos mil dieciséis. Su hija Loli y su yerno Juan Antonio Ramos continuaron con su negocio. En el plano actual del mercado, bajo el número diecisiete sigue figurando el puesto de fruta «Cristóbal e Hijos», y en el propio mostrador cuelga una placa conmemorativa de cerámica. Bajo la sala de mercado se conservan los muros por los que el regreso se demoró once años; junto al mercado funciona el aparcamiento que a Cristóbal le decían que era imposible.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoCentro Cerámica Triana
Entradainterior

El mercado suele estar abierto durante el día y por la tarde-noche, pero los distintos puestos/barras varían; Castillo de San Jorge figuraba como temporalmente cerrado en el momento de la comprobación.

Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

No molestes a los vendedores ni a los clientes mientras escuchas; el descenso a las ruinas solo es posible cuando el acceso está abierto.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Sal del mercado por el lado de Calle San Jorge y adéntrate en el antiguo barrio de los talleres de alfarería.

Parada 6 de 8Después: Centro Cerámica Triana

Ruta terminada

Paseo completado

«Guadalquivir: de El Arenal a Triana» — 8 paradas, 3 km, 150 min.

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