Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La plaza frente al puente
- El inicio de la Calle San Jacinto
- El acceso elevado al paso
La historia del lugar
El nombre Altozano está relacionado con una pequeña elevación junto al río; los documentos municipales lo registran ya en mil quinientos treinta y tres. El acceso elevado al paso reúne aquí las calles San Jacinto, Pureza, San Jorge y Betis. La plaza frente al puente sirve de salida de Triana al Guadalquivir y de camino en sentido inverso, hacia las calles interiores del barrio. Los peatones la cruzan aún hoy de camino al paso.
El veintisiete de agosto de mil ochocientos doce, soldados franceses retiraban tablas del puente frente a esta plaza. El actual Puente de Isabel II de hierro fundido aún no existía: el Guadalquivir se cruzaba por una pasarela tendida sobre barcas unidas entre sí. Su extremo occidental llegaba al Altozano. Si hubieran logrado desmontar la pasarela, los atacantes habrían quedado en Triana y la guarnición francesa habría podido retirarse de Sevilla sin ser perseguida.
Los franceses ocuparon la ciudad durante dos años y medio. Ahora las principales fuerzas del mariscal Nicolás Soult se retiraban de Andalucía, y la retaguardia se había atrincherado ante el paso: infantería, artillería, foso y barricada. El general español Juan de la Cruz Mourgeon y el coronel británico John Skerrett querían tomar el puente antes de que lo destruyeran. Los franceses rechazaron dos asaltos; los atacantes sufrieron grandes pérdidas.
Antes del tercer ataque salió al frente Juan Downie, comandante de la Legión Leal de Extremadura. Este escocés había empezado como comerciante en Trinidad, perdió todo su dinero en la quiebra de un banco e hizo de la guerra su nueva profesión. Su propia legión debía proporcionarle rango y posición. Tras dos ataques fallidos, el Altozano ofrecía a Downie la posibilidad de demostrar que era capaz de mandar en combate.
Llevaba en la mano una espada que, en la familia de los marqueses de la Conquista, consideraban la espada de su antepasado Francisco Pizarro. Downie ya había sido herido dos veces, pero volvió a conducir a sus hombres hacia la barricada. Casi solo, dirigió su caballo a través del hueco dejado por las tablas retiradas. La metralla francesa le dañó el ojo y la oreja derechos; tras la barrera lo derribaron de la silla y lo capturaron. Antes de caer prisionero, Downie logró lanzar la espada por encima de la barricada a sus soldados, para que la espada de Pizarro no cayera en manos del enemigo como trofeo.
Aquel impulso por sí solo no bastó para tomar el paso. La infantería ligera trepó por las vigas que quedaban, los artilleros dispararon desde la ribera de Triana y los vecinos llevaron tablas y volvieron a entablar el paso. Las unidades aliadas entraron en Sevilla por el puente reparado. La guarnición francesa se retiró de la ciudad, dejando prisioneros, cañones y convoyes.
Downie fue llevado con las tropas que se retiraban. Estaba tan gravemente herido que pronto lo liberaron a unas cuantas leguas de Sevilla; tuvo que tratarse en Gran Bretaña durante casi un año. Sin embargo, el ataque le proporcionó la posición por la que había arriesgado la vida: condecoraciones, el rango de general y, después de la guerra, el puesto de encargado del Alcázar de Sevilla. La espada también quedó en manos de sus hombres.
Aquí ya no quedan el antiguo puente, la barricada ni las tablas retiradas. El Puente de Isabel II empieza casi en el mismo lugar donde comenzaba el puente de barcas. A su extremo siguen confluyendo las calles San Jacinto, Pureza, San Jorge y Betis. La palabra «altozano» significa una pequeña elevación: este nombre aparece ya en documentos de mil quinientos treinta y tres y se refería al acceso elevado al paso. Los peatones cruzan la plaza por la misma razón por la que allí convergieron los soldados de Downie: para llegar a la que entonces era la única vía para cruzar el río.
Información práctica
Plaza pública abierta; los distintos cafés, el mercado y las tiendas tienen sus propios horarios.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Compruebe la vista a través del Monumento a Juan Belmonte sin salir a la calzada; la plaza puede estar concurrida, así que aléjese de los pasos.
