Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Ratones de piedra
- Rollo en las patas del ratón de la derecha
- Esfera en las patas del ratón de la izquierda
- Pedestales de piedra con la fecha
La historia del lugar
El cinco de mayo de mil novecientos sesenta y nueve, los fieles de Otoyo colocaron dos ratones de piedra ante un pequeño santuario lateral. Con aquella donación conmemoraron la renovación del tejado del santuario, y el insólito par fue idea del sacerdote principal Kobayashi Tsuneyoshi. Procedía de una familia de servidores del santuario: su padre había dirigido antes Otoyo, y para el propio Tsuneyoshi cuidar de este santuario era su profesión.
El santuario lateral está dedicado a Okuninushi. Según el mito recogido en el Kojiki, Okuninushi pretendía la mano de Suseri-hime, hija del dios Susanoo. El padre no quería aceptar al pretendiente sin someterlo a pruebas. Una vez disparó una flecha a un campo, ordenó a Okuninushi que se la trajera y después prendió fuego a la hierba por todos lados. Un ratón mostró al pretendiente un hueco bajo tierra. Okuninushi cayó en el refugio, esperó a que pasara el fuego y los ratones le llevaron la flecha. Las pruebas no terminaron ahí, pero Okuninushi sobrevivió, partió junto con Suseri-hime y se convirtió en gobernante de la tierra. Es un relato mitológico, no un hecho histórico; de él tomó Kobayashi los ratones para el santuario de Okuninushi.
Conservó la disposición de la habitual pareja de guardianes del santuario: un ratón abre la boca y el otro la mantiene cerrada. El de la derecha sostiene un rollo, símbolo del conocimiento. El de la izquierda abraza una esfera de agua, que aquí se relaciona con la vida, la fertilidad y la curación. Por eso, junto a esta pareja se pide por un matrimonio feliz, hijos, salud, prosperidad y éxito en los estudios.
Los propios ratones no están junto al santuario principal de Otoyo-jinja. En el salón principal se venera a Sukunahikona, deidad de la curación. Según la tradición del santuario, en el año ochocientos ochenta y siete Fujiwara no Yoshiko, dama principal de la corte y madre adoptiva del emperador Uda, cumplió una orden imperial y estableció un santuario de oración para la recuperación de este. Al principio se encontraba más arriba, en la ladera de Tsubakigamine, detrás de los edificios actuales. El santuario fue trasladado a este emplazamiento solo a comienzos del siglo undécimo. De aquella petición de salud procede la función actual del salón principal.
La decisión de Kobayashi dio al santuario lateral más notoriedad de la que recibió el salón principal. En el Año de la Rata, los ratones son fotografiados para periódicos y televisión, y los peregrinos llegan por el animal de su año. En dos mil ocho, la espera llegaba a dos horas y la cola salía del estrecho patio hasta el puente de Otoyo. En el nombre oficial, junto al nombre del antiguo santuario, figuran ahora las palabras «templo de los ratones guardianes».
En los pedestales de piedra de ambas figuras está grabado el año mil novecientos sesenta y nueve. Los fieles querían dejar memoria del tejado renovado; dejaron una pareja por la que ahora la gente reconoce Otoyo-jinja.
Información práctica
Acceso libre, la oficina de entrega de amuletos abre 9:00–17:00
Comprobado: 22 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No cambie de sitio las ofrendas ni toque las figuras para hacer una fotografía. El espacio es pequeño, así que deje paso a quienes rezan.
