Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La rampa de hormigón
- El testero curvo del edificio
- La estructura portante abierta
- El paso superior de la rampa
La historia del lugar
Dentro de la antigua planta de procesamiento de leche conviven ahora talleres, salas de ensayo, salas de conciertos y exposiciones, un cine y el Museo del Diseño de Zúrich; cada día pasan unas cinco mil personas por el campus. La estructura portante abierta de hormigón del edificio de la fábrica se conservó al transformarlo para una escuela de enseñanza superior, y el antiguo acceso de servicio se integró en el sistema de entradas y pasajes interiores. La parte superior de la rampa se conecta con el edificio docente, y en los planos del campus este recorrido sigue llamándose simplemente rampa. En el testero curvo del edificio se ve un amplio arco de hormigón que sobrevivió al equipamiento de la fábrica y al cambio de uso de todo el edificio.
La curva de la rampa de hormigón se calculó con ayuda de un camión cisterna de leche de juguete. A comienzos de la década de mil novecientos setenta se construía aquí una planta de procesamiento de leche, y al ingeniero Djalma Jakob Bänziger le encargaron la estructura portante y el acceso para camiones cisterna con remolque. Los vehículos debían subir directamente hasta las plantas de producción.
Bänziger dirigía dos oficinas de ingeniería, en Zúrich y en Buchs. A finales de mil novecientos setenta y dos, los grandes encargos coincidieron con difíciles circunstancias familiares. El ingeniero cayó enfermo por agotamiento nervioso justo cuando la construcción de la planta lechera comenzó un año antes de lo que esperaban los proyectistas. El médico le prohibió trabajar durante tres meses. Los encargos eran su sustento y no podía detener la obra; el personal y los ingenieros de dos empresas amigas mantuvieron a flote las oficinas.
Al principio, pensaban prolongar la rampa a lo largo de la fachada. En una reunión, el arquitecto Hermann Widmer tomó un carbón y trazó de un golpe una amplia curva sobre el testero del edificio. La forma era expresiva, pero ahora había que demostrar que un camión cisterna de leche con remolque podía recorrer aquella curva. No quedaba tiempo para un cálculo largo, y tampoco existía una fórmula preparada para esa línea.
Bänziger encargó un modelo de camión cisterna a escala de uno a cien. Lo hacía rodar sobre el plano, mientras un empleado lo seguía con un lápiz y marcaba las trayectorias de las ruedas. Con esas huellas definieron el trazado de la rampa: sin un solo radio exacto y sin una curva de transición descrita matemáticamente. El ingeniero razonaba de forma concreta: si un camión cisterna de leche largo puede girar aquí, los demás vehículos también pasarán.
Sin embargo, el ensayo con lápiz aún no garantizaba que el hormigón soportara las cisternas reales. Por la prisa, los ingenieros utilizaron cálculos simplificados: no disponían de programas informáticos capaces de comprobar rápidamente una estructura así. Tras la construcción, un laboratorio de ensayos suizo cargó la rampa y la comprobó en enero de mil novecientos setenta y cinco. El ensayo tuvo éxito.
En mil novecientos setenta y siete abrió la que entonces era la mayor planta de procesamiento de leche de Europa. Cada día pasaban por ella hasta un millón de litros de leche. «Toni» en el nombre actual es la antigua marca comercial de la asociación lechera, no el nombre del ingeniero ni del arquitecto. Aquí se producía, entre otras cosas, yogur Toni en tarros de vidrio; en otro tiempo, un tarro de mayor tamaño se alzaba sobre el tejado.
La producción duró veintidós años. Debido al exceso de capacidad de procesamiento, los propietarios cerraron la fábrica en mil novecientos noventa y nueve y después desmontaron el equipamiento. Más tarde, los arquitectos Matthias Müller y Daniel Niggli conservaron la estructura de hormigón y la rampa al adaptar el edificio para una escuela de enseñanza superior. En mil novecientos catorce se trasladó aquí la Universidad de las Artes de Zúrich, antes repartida entre treinta y siete direcciones, junto con dos departamentos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich.
Ahora dentro hay talleres, salas de ensayo, salas de conciertos, un cine, espacios expositivos y el Museo del Diseño de Zúrich; unas cinco mil personas pasan cada día por el campus. La antigua vía de los camiones cisterna de leche se integró en el sistema de entradas, y su extremo superior se conectó con los pasajes interiores del edificio docente. En los planos del campus, esta parte sigue rotulada con una sola palabra: «Rampa». Su curva de hormigón aún repite las huellas de lápiz de las ruedas del camión cisterna de juguete.
Información práctica
Las zonas públicas y los eventos dependen del horario de la ZHdK/de los espacios del museo; el exterior puede observarse libremente.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La escala y el carácter industrial se perciben bien desde fuera; entre solo en las zonas públicas del campus que estén claramente abiertas.
