Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figura de bronce de Lafayette
- Figura femenina con espada
- Pedestal
- Caminos de la plaza
La historia del lugar
El veintisiete de febrero de mil ochocientos cincuenta y nueve, el fiscal federal del Distrito de Columbia Philip Barton Key paseaba por la plaza Lafayette agitando un pañuelo blanco. Así citaba a Teresa Sickles, esposa del congresista neoyorquino Daniel Sickles, con quien se veía en secreto.
Por entonces, la plaza era una prestigiosa dirección residencial. La casa de los Sickles se alzaba en el lado occidental y, en el extremo oriental, junto a Madison Place, se encontraba el Washington Club, una reunión privada de la élite de la capital. Entre la casa y el club se extendía un parque público abierto. La señal del amante se veía desde las ventanas.
Tres días antes, Daniel Sickles había recibido una carta anónima. Su autor informó de la infidelidad e indicó la casa que Key había alquilado para sus encuentros. El congresista exigió a Teresa una confesión por escrito. Al ver después a Key con el pañuelo, tomó dos pistolas de bolsillo y un revólver de cinco disparos, cruzó el parque y alcanzó al fiscal en el cruce de la Avenida Pensilvania y Madison Place.
El primer disparo no detuvo a Key. Forcejeó con Sickles, pero estaba desarmado; en el bolsillo solo llevaba unos prismáticos de teatro. Sickles se liberó y disparó varias veces más, incluso a quemarropa. Llevaron a Key al Washington Club, donde murió poco después.
Sickles se entregó y reconoció haber disparado. Sus abogados sostuvieron que, en el momento del asesinato, padecía una enajenación mental transitoria. El jurado deliberó algo más de una hora y lo declaró inocente. El veredicto no precisaba qué argumento los había convencido, por lo que la expresión «la primera absolución por enajenación mental transitoria» es una caracterización posterior de este proceso.
Sickles quedó en libertad y siguió siendo congresista hasta mil ochocientos sesenta y uno. Se reconcilió con Teresa, pero los periódicos ya habían publicado su confesión, escrita bajo presión, y muchos conocidos de antes dieron la espalda al matrimonio. Después Sickles se convirtió en general, perdió una pierna en Gettysburg y se dedicó a preservar el campo de batalla.
Con esa labor posterior se relaciona un objeto que se encontraba aquí durante el asesinato. La plaza Lafayette estaba rodeada por una verja de hierro fundido. En mil ochocientos ochenta y ocho, Sickles logró que fuera transferida a la Asociación Conmemorativa de Gettysburg. Partes de la verja aún separan allí el Cementerio Nacional de Gettysburg y el Cementerio Evergreen.
La propia plaza recibió el nombre del marqués de Lafayette ya en mil ochocientos veinticuatro, cuando se trazaron aquí los primeros caminos. Lafayette fue un oficial francés que, a los diecinueve años, pese a la prohibición del rey, cruzó el Atlántico por cuenta propia y se incorporó al ejército de las colonias americanas. Fue herido en Brandywine, ayudó a conseguir el envío de tropas francesas y mandó una de las divisiones en la campaña de Yorktown, que concluyó con la capitulación del ejército británico. Durante su regreso a América en mil ochocientos veinticuatro, Lafayette fue recibido como huésped de la nación y se convirtió en el primer extranjero que habló ante el Congreso de los Estados Unidos.
En mil ochocientos noventa y uno instalaron su figura de bronce en la esquina sureste de la plaza, en el mismo cruce donde Sickles hirió mortalmente a Key. En el pedestal, América alza una espada hacia Lafayette y pide ayuda francesa; la antigua verja de esa esquina se encuentra ahora en Gettysburg.
Información práctica
Plaza urbana abierta junto al Parque del Presidente; el paso puede cerrarse temporalmente por motivos de seguridad, actos y manifestaciones.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Permanece en los caminos abiertos y no intentes acercarte a las vallas temporales. Es cómodo escuchar el relato donde se ven al mismo tiempo el monumento y la fachada presidencial.
