Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Céspedes ovalados
- Senderos curvos
- Bajos cercados de piedra
- Farolas sobre soportes de granito
La historia del lugar
En el otoño de mil ochocientos setenta y cuatro, los Capitol Grounds parecían un parque arruinado. Los obreros talaban árboles, retiraban tierra y desenterraban tuberías antiguas. Aún no se distinguían los trazados de los futuros senderos. Los habitantes de Washington D. C. se oponían: la antigua plaza ajardinada daba sombra a los vecinos y servía como lugar de descanso, y un árbol adulto no puede volver a crecer en una sola temporada.
Detrás de la limpieza estaba Frederick Law Olmsted, arquitecto paisajista contratado por el Congreso de los Estados Unidos para reorganizar el terreno alrededor del Capitolio de los Estados Unidos ampliado. Olmsted se ganaba la vida diseñando parques; por el plan inicial de este lugar le pagaron mil quinientos dólares. Al mismo tiempo, se pusieron bajo su dirección general obras valoradas en doscientos mil. Si tras la tala no aparecía un resultado convincente, arriesgaba un encargo remunerado y su reputación profesional.
El senador Justin Morrill, que dirigía el comité de edificios públicos y terrenos, invitó a Olmsted después de la gran reconstrucción del Capitolio de los Estados Unidos. El edificio había recibido nuevas alas y una cúpula, mientras que la plaza ajardinada contigua conservaba su tamaño y disposición anteriores. Los senderos rectos la dividían en rectángulos, los árboles se plantaban en hileras y los parterres y arbustos se añadían sin un plan general. Un estudio realizado para Olmsted mostró que tres cuartas partes de los árboles estaban enfermos o dañados. Sus raíces se extendían cerca de la superficie: bajo una fina capa de suelo fértil había arcilla compacta.
Sin embargo, el estado de los árboles no eliminaba la objeción principal. La gente perdía ahora la plaza ajardinada a la que estaba acostumbrada, y el paisaje prometido solo existía en los planos. Olmsted respondió con una carta pública. Reconoció que quienes defendían los árboles viejos tenían razones sensatas para protestar y después explicó por qué aceptaba la destrucción.
Rechazó el anterior destino del terreno como espacio de barrio y jardín de flores. Los Capitol Grounds debían convertirse en un patio junto al edificio en funcionamiento del Congreso de los Estados Unidos: acoger a la gente, conducirla a las numerosas entradas y dejar suficiente espacio libre para grandes ceremonias. A la plaza llegaban calles desde todos los lados, por lo que una cuadrícula habitual de senderos habría cortado el césped en pequeños fragmentos. Olmsted curvó los recorridos para conectar las entradas y obtener al mismo tiempo dos grandes campos ovalados sin senderos que los cruzaran.
Para crear esos campos, en el lado oriental retiraron cerca de ciento cincuenta mil yardas cúbicas de tierra. Aflojaron la arcilla que quedó expuesta hasta una profundidad de unos dos pies, luego devolvieron la tierra antigua y añadieron tierra nueva. Debajo de ella volvieron a instalar las redes de alcantarillado, agua y gas. Trasplantaron parte de los árboles sanos y desplazaron hacia los bordes y los senderos todas las demás plantaciones nuevas. En el centro dejaron césped y vistas abiertas.
La limpieza continuó pese a las protestas. Olmsted dirigió la transformación del terreno hasta mil ochocientos ochenta y nueve, y la realización de todo el proyecto duró casi dos décadas. Los actuales senderos curvos, los bajos cercados de piedra, las farolas sobre soportes de granito y los amplios campos conservan la disposición de su plan.
No queda aquí nada de la plaza ajardinada rectangular por la que discutían los habitantes de Washington D. C. Su lugar lo ocupan esos mismos céspedes ovalados, para los que Olmsted ordenó retirar los árboles viejos.
Información práctica
Los senderos exteriores suelen estar accesibles, pero algunos céspedes, escaleras y accesos pueden cerrarse por motivos de seguridad, eventos u obras.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Permanezca en los senderos permitidos y considere el césped como un escenario histórico: no es necesario buscar aquí rastros concretos de investiduras, de Coxey's Army o de juegos de Pascua.
