Parada 3 de 9

Casa de los Signatarios

Pilies gatvė ir Signatarų namai

Tras las ventanas del tercer piso, la división política terminará con una fórmula que aceptaron firmar los veinte participantes.

14 min
Fachada clara de la Casa de los Signatarios con dos balcones y banderas.
Julius · CC BY 2.5; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Fachada de la casa n.º 26
  • Balcones sobre la calle
  • Ventanas del tercer piso

La historia del lugar

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Los balcones y las ventanas del tercer piso se conservan de la reforma que los propietarios de la casa llevaron a cabo a finales del siglo diecinueve. Debajo funcionaba la pastelería «Biały Sztral», y los pisos superiores se alquilaban como vivienda. Un piso fue ocupado por la Sociedad Lituana de Ayuda a las Víctimas de la Guerra: distribuía alimentos y mantenía refugios y escuelas. El nombre actual de la casa le fue dado más tarde, cuando la habitación sobre la pastelería quedó vinculada al destino del Estado lituano.

Pilies significa «del Castillo» en lituano. La calle creció junto a la vía que llevaba desde el sur al Castillo de Vilna; por ella llegaban embajadores e invitados principescos. La casa número veintiséis entró en la historia mucho después, y los acontecimientos principales no se desarrollaron en el salón de recepción, sino en un piso de alquiler sobre la pastelería.

En mil ochocientos noventa y cinco, Karl Sztral y Józefa Sztral reformaron la casa. Abajo abrió la pastelería «Biały Sztral» y arriba los propietarios alquilaban pisos. Uno de ellos, en el tercer piso, fue alquilado en mil novecientos quince por la Sociedad Lituana de Ayuda a las Víctimas de la Guerra. Sus empleados distribuían alimentos, mantenían refugios y escuelas y, además, cedieron habitaciones a quienes intentaban llegar a un acuerdo sobre el futuro de Lituania. Por eso el Consejo de Lituania se reunía precisamente aquí.

El Consejo estaba formado por veinte personas, elegidas por la Conferencia de Vilna en otoño de mil novecientos diecisiete. Lituania se encontraba entonces bajo ocupación militar alemana. El presidente del Consejo, Antanas Smetona, aspiraba al reconocimiento del Estado lituano y consideraba aceptable pagar ese precio con un acuerdo con Alemania. En diciembre, la mayoría aprobó una declaración que, tras proclamar la independencia, prometía una «alianza firme y permanente» con Alemania.

Se opuso Steponas Kairys, socialdemócrata e ingeniero municipal que, antes de la guerra, había dirigido la instalación del alcantarillado y el abastecimiento de agua de Vilna. Exigía eliminar la promesa de alianza: el Consejo era un órgano temporal y, en su opinión, no podía vincular de antemano al futuro país mediante acuerdos militares, aduaneros y monetarios. Los habitantes elegidos debían determinar la organización del Estado y las relaciones con los vecinos.

A Kairys se unieron el director del instituto lituano Mykolas Biržiška y los juristas Stanisław Narutowicz y Jonas Vileišis. Cuando, el veintiséis de enero de mil novecientos dieciocho, la mayoría volvió a aprobar una fórmula favorable a la administración alemana, los cuatro abandonaron el Consejo. Kairys puso en juego su puesto en el único órgano representativo lituano para el que había sido elegido. Los dieciséis restantes también perdían: sin los socialdemócratas y los demócratas, les resultaba más difícil hablar en nombre de todo el país.

El quince de febrero, las partes acordaron un nuevo texto. Al día siguiente, veinte personas se reunieron en una habitación del tercer piso. Proclamaron la restauración de un Estado independiente sobre bases democráticas, con capital en Vilna; rompieron los anteriores vínculos estatales y consignaron la principal exigencia de los cuatro que se habían marchado: las bases del Estado serían establecidas definitivamente por la Asamblea Constituyente de Lituania, elegida por todos los habitantes. La decisión fue adoptada por unanimidad. Las firmas convirtieron a los miembros del Consejo en signatarios, personas que certificaron este acto de su puño y letra.

El documento no trajo una libertad inmediata. La administración alemana confiscó la tirada del periódico «Lietuvos aidas» que contenía su texto y siguió remitiéndose a la promesa de alianza de diciembre. Solo tras la derrota de Alemania pudo el Consejo emprender la formación de un gobierno. En la primavera de mil novecientos veinte se celebraron elecciones generales y, el quince de mayo, la Asamblea Constituyente de Lituania declaró a Lituania república democrática. El Consejo de Lituania le transfirió sus competencias, exactamente como habían insistido Kairys y sus tres aliados en el piso de alquiler sobre la pastelería.

Los balcones de la fachada aparecieron ya en tiempos de los Sztral; sin embargo, el dieciséis de febrero de mil novecientos dieciocho no se leyó desde ellos el acta: la proclamación pública estaba prohibida. Los discursos desde el balcón empezaron a pronunciarse solo a partir de mil novecientos noventa y ocho. Las firmas se hicieron arriba, tras las ventanas del tercer piso; por esas veinte firmas, la antigua casa de los Sztral se llama ahora Casa de los Signatarios.

Información práctica

Tiempo en la parada14 min
Siguiente puntoGran Patio de la Universidad de Vilna
Entradaexterior; interior, solo para grupos registrados hasta finales de octubre de 2026

La fachada es accesible permanentemente. De mayo a octubre de 2026, el museo solo recibe grupos registrados con antelación debido a la preparación de una nueva exposición.

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Puede escuchar la historia de la firma junto a la casa. Si le interesan los objetos del museo y los interiores, confirme el acceso con antelación: la entrada libre al interior no está garantizada.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Gire desde la calle Pilies hacia las puertas de la Universidad y entre en el Gran Patio.

Parada 3 de 9Después: Gran Patio de la Universidad de Vilna

Ruta terminada

Paseo completado

«Poder y fe en la vieja Vilna» — 9 paradas, 1,9 km, 2 h 45 min.

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