Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Monumento a María Teresa
- Pergamino en la mano izquierda
- Figuras del pedestal
- Dos cúpulas idénticas de los museos
La historia del lugar
Entre dos cúpulas idénticas está sentada María Teresa, gobernante de las tierras hereditarias de los Habsburgo en el siglo dieciocho. La llamaban emperatriz por ser esposa del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Francisco Esteban. La plaza recibió su nombre el día de la inauguración de este monumento.
El promotor fue Francisco José I, el emperador reinante, que necesitaba una imagen convincente del antiguo éxito de la dinastía. Para mil ochocientos setenta y tres, su monarquía había perdido Lombardía y Venecia, había cedido a Prusia el papel dirigente en los asuntos alemanes y se había visto obligada a volver a negociar con Hungría la organización del Estado. En aquel momento, Francisco José I anunció la creación de un monumento a María Teresa.
El propio reinado de María Teresa comenzó con una amenaza similar. En mil setecientos cuarenta murió su padre, Carlos VI. No tenía hijo, y su hija de veintitrés años heredó unas finanzas desordenadas y un ejército que necesitaba una reorganización. Los gobernantes europeos se negaron a reconocerla como heredera. El rey prusiano Federico II invadió Silesia; Baviera, Sajonia y Francia confiaban en repartirse las posesiones de los Habsburgo.
Durante ocho años, María Teresa luchó por el reconocimiento de su derecho al trono, buscó aliados y continuó la guerra. Conservó la mayor parte de la herencia, aunque casi toda Silesia permaneció en manos de Prusia. Por eso la gobernante de bronce sostiene en la mano izquierda la Pragmática Sanción, el decreto de su padre sobre la indivisibilidad de las tierras de los Habsburgo y la posibilidad de transmitirlas a su hija. A simple vista es un pergamino; en su biografía, un documento que tuvo que defender con las armas.
Francisco José I invitó a tres escultores y eligió el proyecto de su favorito, el profesor de la Academia de Viena Caspar von Zumbusch. La comisión imperial determinó incluso el grupo de personas que debía figurar en el pedestal: María Teresa debía aparecer sobre sus comandantes militares, consejeros, funcionarios, científicos y músicos. Zumbusch trabajó durante trece años en las figuras de bronce junto con su alumno Anton Brenek.
El trece de mayo de mil ochocientos ochenta y ocho, Francisco José I e Isabel de Baviera inauguraron el monumento ante diez mil invitados. El Museo de Historia Natural de Viena todavía tendría que esperar hasta el año siguiente para recibir visitantes, y el Museo de Historia del Arte de Viena, otros tres años. Francisco José I llegó a inaugurar personalmente ambos edificios, y las colecciones de la corte, antes dispersas por distintos espacios, pasaron a contar con dos museos públicos enfrentados.
Estos edificios fueron concebidos como una pareja por exigencia del propio emperador: uno albergaba la naturaleza y el otro, el arte y las antigüedades. Junto con la plaza, formaban la parte terminada de un enorme Foro Imperial que se proyectaba extender desde el Hofburg, cruzando el Ring, hasta las caballerizas de la corte, el actual MuseumsQuartier. El resto del proyecto no se terminó. De él quedó precisamente este tramo: dos entradas de museo frente a frente, María Teresa con un documento controvertido en la mano y el Hofburg al otro lado del bulevar.
Información práctica
Compruebe por separado los horarios del KHM y el NHM; la plaza sigue siendo una parada exterior
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para esta parada bastan la plaza y la visita exterior de ambos museos. La Venus de Willendorf y la Saliera se encuentran en colecciones distintas, así que planifique las visitas a los museos por separado.
