Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Instrumentos musicales
- Manuscritos de la obra en seis tomos
- Cartas del equipo de trabajo
- Materiales del Congreso de Música Árabe de El Cairo
La historia del lugar
En el palacio funciona ahora el Centro de Música Árabe y Mediterránea. En las salas, junto a los instrumentos musicales, se conservan borradores del estudio en seis tomos, la correspondencia de sus participantes y documentos del congreso musical de El Cairo. El centro cuenta con la Fonoteca Nacional de Túnez, y en estas mismas salas se celebran conciertos.
Rodolphe d'Erlanger llegó a esta ladera por sus bronquios enfermos. En mil novecientos nueve viajó a Túnez para բուժarse y compró aquí un terreno. D'Erlanger era pintor e hijo menor de una rica familia bancaria; vivía de la fortuna familiar. Ese dinero le permitió construir la casa durante más de diez años, invitando a artesanos de Túnez y Marruecos. Llamó a su residencia Ennejma Ezzahra, «Estrella de Venus».
Desde mil novecientos catorce acudía aquí Ahmed El Wafi, compositor tunecino y conocedor del maluf, una tradición musical urbana que los intérpretes transmitían oralmente a sus alumnos. El Wafi presentaba al propietario a músicos y ayudaba a organizar conciertos privados en el palacio. D'Erlanger oía que distintos jeques interpretaban una misma melodía de maneras diferentes y pensaba que, con la desaparición de los viejos maestros, se perdería parte de las variantes. Decidió anotar las melodías, los modos y los ritmos mientras aún los interpretaban personas que habían recibido el repertorio directamente de maestros anteriores.
Tras la muerte de El Wafi, d'Erlanger reunió aquí un equipo de trabajo permanente. El musicólogo tunecino Manoubi Snoussi se convirtió en su secretario: traducía tratados árabes, cotejaba términos y preparaba el manuscrito para la imprenta. A finales de mil novecientos treinta y uno, Ali al-Darwish, flautista y teórico sirio enviado desde Egipto para preparar el Congreso de Música Árabe de El Cairo, se instaló en el palacio. En seis meses, al-Darwish elaboró aquí informes sobre los modos y los ritmos. Mientras tanto, d'Erlanger seleccionó a cinco intérpretes tunecinos y buscaba el sonido del maluf con una formación antigua: un laúd de cuatro cuerdas, un rabab, tambores dobles y un tar.
En la primavera de mil novecientos treinta y dos, este quinteto representó a Túnez en el Congreso de Música Árabe de El Cairo. El propio d'Erlanger no acudió: la enfermedad ya no le permitía viajar, y ni siquiera se pronunció el discurso que había preparado. Los participantes del congreso grabaron en discos cientos de interpretaciones procedentes de distintas partes del mundo árabe. Khemays Tarnane, laudista del conjunto del palacio, se convirtió dos años después en uno de los fundadores y profesores del instituto tunecino Rachidia, donde el maluf empezó a estudiarse sistemáticamente a partir de partituras.
D'Erlanger murió unos meses después del congreso. De la obra proyectada en seis tomos, La música árabe, solo vio impreso el primer tomo. Manoubi Snoussi continuó el trabajo de su patrón: los otros cinco tomos se publicaron bajo su supervisión hasta mil novecientos cincuenta y nueve.
Más tarde, el Estado tunecino compró el palacio a los herederos e instaló aquí el Centro de Música Árabe y Mediterránea. Ahora, en las salas se conservan instrumentos de la colección de d'Erlanger, manuscritos de su obra en seis tomos, cartas del equipo y materiales del Congreso de Música Árabe de El Cairo; aquí también funciona la Fonoteca Nacional de Túnez y se celebran conciertos. En dos mil veintitrés, la UNESCO inscribió el Fondo de Música Árabe del Barón d'Erlanger en el registro «Memoria del Mundo».
Información práctica
Oficialmente abierto de martes a domingo, excepto los días festivos nacionales. Septiembre–junio: 9:00–13:00 y 14:00–17:00; julio–agosto y Ramadán: 9:00–15:30. La taquilla cierra antes. Entrada completa: 10 dinares; reducida: 5 dinares; para fotografiar en el interior se requiere autorización.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Planifique la visita al museo por separado y compruebe el acceso con antelación. Si no puede entrar, no traspase las vallas y limítese a las vistas accesibles de la finca.
