Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La pequeña lápida de «Davy»
- La inscripción «Aquí yace quien fue querido por alguien»
- Las filas de lápidas de la sección católica
La historia del lugar
Waverley Cemetery se dividió en tres secciones para entierros anglicanos, católicos y generales. Cuando el cementerio todavía era muy nuevo, apareció la primera tumba en la sección católica. Entre las filas de lápidas permanece el lugar que compró el padre del enterrado.
En una pequeña lápida está grabado el cariñoso «Davy», y debajo aparece una línea: «Aquí yace quien fue querido por alguien». Suena como si nadie hubiera sabido el nombre del niño.
Se llamaba David Herbert Ford. El trece de enero de mil ochocientos setenta y ocho murió de complicaciones de la difteria en la casa de sus padres en Glebe Point. Tenía cuatro años y cinco meses. Al día siguiente enterraron aquí al niño. Waverley Cemetery había abierto apenas unos meses antes y estaba dividido en secciones anglicana, católica y general. David fue el primero enterrado en la sección católica.
La tumba la pagó su padre, el emigrante irlandés Joseph Michael Ford. Mantenía a la familia con lo que ganaba como tabernero, vendedor ambulante y agente de libros; más tarde se convirtió en columnista de prensa. Para la lápida, Ford eligió un verso de un poema favorito sobre un joven soldado desconocido que murió lejos de sus familiares. En él se pide al transeúnte que entierre al caído pensando que, en algún lugar, lo aman y lo esperan.
El padre sabía de quién era Davy un ser querido. Los demás leyeron la inscripción literalmente. Surgió un relato sobre un huérfano al que atropelló la carreta de un carnicero: antes de morir, al parecer el niño solo alcanzó a susurrar «Davy», y el conductor arrepentido pagó el entierro. En otra versión, la carreta se convirtió en un tranvía. El cariñoso apodo familiar pasó a ser el único nombre del niño desconocido, y la línea sobre el amor, una prueba de su soledad.
En mil novecientos diecisiete, Joseph Ford escribió a la revista The Bulletin para corregir el relato. Informó de que Davy era su hijo, que había muerto en casa a causa de una enfermedad y que lo habían enterrado en un lugar comprado por su padre. La corrección no detuvo la leyenda: todavía en un plan de conservación del cementerio elaborado en dos mil dieciocho, Davy aparece mencionado como un niño no identificado que murió bajo un tranvía. Ahora el ayuntamiento ya cita la historia de los Ford y la verdadera causa de la muerte.
En la lápida aún se leen el apodo y la línea sin apellido. Hay que devolverle aquí en voz alta su nombre completo: David Herbert Ford.
Información práctica
Manténgase en los caminos permitidos, no toque los monumentos y hable en voz baja: este es un lugar de memoria activo, no un decorado para las vistas. Si el acceso está cerrado, escuche desde el sendero costero público.
