Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El busto de bronce
- La fachada lisa de la casa número veintiuno
- La ladera del parque
La historia del lugar
La ladera aquí está destinada a un pequeño parque, y enfrente se extiende la fachada lisa de la casa número veintiuno de Bastugatan. Esta casa estaba destinada a personas de ingresos modestos, por lo que la mayoría de sus apartamentos eran de una sola habitación. Uno de ellos se convirtió en el despacho del escritor y se ha conservado como museo, y en el parque se alza su busto de bronce.
En mil novecientos cuarenta, los urbanistas de la ciudad instalaron aquí un parque infantil y panorámico. Se llamaba Mariatäppan, «el jardincito de María». Dos años antes habían demolido en esta parcela dos casas del siglo dieciocho. El nombre actual apareció gracias al hombre que vivía en el edificio nuevo de enfrente.
En otoño de mil novecientos treinta y cuatro, Ivar Lo-Johansson se mudó al número veintiuno de Bastugatan. Era hijo de jornaleros agrícolas y un escritor que luchaba por abolir el sistema de los statars. Se llamaba statars a los trabajadores con familia de las grandes propiedades. El hombre era contratado por un año, su esposa también debía trabajar y una parte considerable de la remuneración se entregaba en productos y vivienda. A la familia apenas le quedaba dinero; una deuda con el propietario podía atarla a la misma finca un año más. Junto con el trabajo, las personas se arriesgaban a perder su casa.
Lo-Johansson creció en una familia así, llegó a trabajar como jornalero y albañil, y después empezó a ganarse la vida con los libros. La casa de Bastugatan se construyó durante la crisis económica precisamente para inquilinos de ingresos modestos: la mayoría de los apartamentos aquí eran de una sola habitación. Ivar alquiló uno de esos apartamentos para vivir y, más tarde, convirtió otro en la misma planta en su despacho.
Desde esta habitación viajaba por las regiones rurales, reunía testimonios y escribía para el periódico del sindicato de trabajadores agrícolas. Aquí nacieron los dos tomos de «Statars» y otros libros sobre personas a quienes los lectores urbanos solían ver solo como criados anónimos de una finca. Lo-Johansson mostraba las consecuencias del contrato anual a través del destino de toda la familia: el trabajo de la esposa, la dependencia del crédito del propietario, las mudanzas y los desahucios.
Los libros apoyaron la campaña del sindicato, pero el antiguo orden no fue abolido por un decreto de escritor. Los representantes de los terratenientes y Svenska lantarbetareförbundet firmaron un convenio colectivo. Desde el primero de noviembre de mil novecientos cuarenta y cinco, la contratación de statars dejó de existir: los trabajadores rurales empezaron a recibir un salario en dinero y ya no estaban obligados a entregar al propietario el trabajo de toda la familia junto con un contrato anual.
Lo-Johansson vivió en Bastugatan cincuenta y seis años, hasta su muerte en mil novecientos noventa. Después de eso, el parque de enfrente recibió su nombre, Ivar Los park, y su apartamento de trabajo de una sola habitación fue conservado y abierto como museo. El busto de bronce se instaló en el parque en mil novecientos noventa y uno, aunque el escultor Nils Möllerberg había creado el retrato ya en mil novecientos cuarenta y cinco, el mismo año en que desapareció el contrato de statars. En el parque quedó el joven Ivar, con camisa, corbata y chaqueta; tras la fachada lisa de enfrente, permanece la habitación casi sin cambios donde trabajaba.
Información práctica
Punto urbano de la ruta; el acceso al ascensor, la iglesia, el museo y el teatro varía, así que consulte las normas vigentes en las páginas oficiales o in situ.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La historia se lee directamente desde la calle. El apartamento de trabajo es un museo, pero la posibilidad de entrar debe comprobarse por separado.
