Parada 3 de 8

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

Plaza de Toros de la Real Maestranza

La plaza mostrará cómo una sola tarde podía devolver la reputación profesional ante el público más exigente.

15 min
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Sevilla
Николай Максимович (Nikolay Maksimovich) · CC BY 3.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Fachada blanca y ocre
  • Puerta del Príncipe
  • Balcón sobre la puerta

La historia del lugar

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La plaza recibió su nombre de una sociedad nobiliaria sevillana donde se enseñaban equitación y asuntos militares. Sus jinetes se ejercitaban ante los toros y organizaban competiciones a caballo; los ayudantes que trabajaban con los animales en tierra se convirtieron poco a poco en toreros profesionales, y en lugar del noble a caballo, el participante principal pasó a ser el matador con capote y espada. En el despejado Monte del Baratillo, en El Arenal, la sociedad levantó primero una plaza de madera y después la sustituyó por una de piedra. En la pared blanca con remates ocres que da al Paseo de Cristóbal Colón se encuentra la Puerta del Príncipe, con balcón: fue destinada al jefe de la sociedad nobiliaria.

El diecinueve de mayo de mil novecientos sesenta y seis, Curro Romero salió a esta plaza solo frente a seis toros. Normalmente se los reparten tres matadores: a cada uno le corresponden dos. Curro era un torero profesional de Camas, una localidad al otro lado del Guadalquivir, y vivía de sus actuaciones. Durante la pasada Feria de Abril había comparecido tres veces en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y las tres se había quedado sin trofeo. Tras el último fracaso, alguien gritó desde las gradas: «Curro, aún llegará el verano». Para un matador cuyos próximos contratos dependían de la reacción del público, aquello fue una derrota pública en la principal plaza sevillana para él.

Su apoderado —el representante que negociaba las actuaciones y los honorarios—, José Ignacio Sánchez Mejías, propuso una respuesta. Organizó, fuera del abono habitual, una corrida benéfica en favor de la Cruz Roja: los seis toros estaban destinados a Curro Romero solo. Los organizadores querían añadir toreros a caballo y banderilleros célebres para reforzar el cartel, pero el matador se negó. Pensaba reparar él solo el fracaso de abril. Si la tarde hubiera terminado igual, los tres fracasos anteriores se habrían convertido en nueve.

Curro lidió con cada toro y mató a cada uno de una sola estocada, el golpe final de espada. Seis toros, seis estocadas. En cinco de las seis lidias le concedieron ocho orejas. No es una figura retórica: tras la muerte del animal, el público pide el premio con pañuelos blancos, el presidente de la corrida toma la decisión, y la oreja se corta y se entrega al matador. Una significa un éxito reconocido; dos, la máxima valoración del trabajo con ese toro. Ocho en una sola tarde siguen siendo el récord de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Tras el último toro, Curro fue sacado a hombros por la Puerta del Príncipe y lo llevaron por el Paseo de Cristóbal Colón hasta el Hotel Colón. La burla de abril recibió respuesta en la misma arena. Romero siguió saliendo a esta plaza durante más de tres décadas, pero ni él ni ningún otro matador volvió a repetir aquí ocho orejas en una sola corrida.

El nombre de la puerta lleva al nombre de toda la plaza. La Real Maestranza de Caballería de Sevilla es una asociación de nobles sevillanos, creada en mil seiscientos setenta para enseñar equitación y asuntos militares. De ahí las palabras «maestranza» y «caballería». Estos jinetes se ejercitaban ante los toros y organizaban competiciones públicas a caballo; los ayudantes en tierra se transformaron con el tiempo en toreros profesionales, y el papel principal pasó del noble a caballo al matador con capote y espada.

Felipe V concedió a la corporación el título de Real y el derecho a organizar corridas. Uno de sus hijos, el infante Felipe, fue nombrado jefe de la asociación. Para el infante se destinó un balcón especial, y el vano bajo él recibió el nombre de Puerta del Príncipe. La Real Maestranza de Caballería de Sevilla construyó aquí su propia plaza de madera, en el despejado Monte del Baratillo, en El Arenal; más tarde la sustituyó una de piedra.

La Puerta del Príncipe sigue en la fachada blanca y ocre que da al Paseo de Cristóbal Colón. Fue dispuesta para el jefe de la corporación nobiliaria y, en mil novecientos sesenta y seis, por ella sacaron a hombros de los espectadores a un hombre que en una sola tarde mató en esta plaza a los seis toros.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoPuente de Isabel II y Capilla del Carmen
Entradadesde fuera

Normalmente hay visitas diurnas al museo, pero VisitSevilla advierte de cambios de horario los días de eventos; la visita exterior es libre.

Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

La exposición y el ruedo interior requieren una visita aparte; desde fuera, no te detengas junto a las entradas de servicio, especialmente durante los eventos.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Continúa por el paseo junto al río hasta el Puente de Isabel II y su pequeña capilla.

Parada 3 de 8Después: Puente de Isabel II y Capilla del Carmen

Ruta terminada

Paseo completado

«Guadalquivir: de El Arenal a Triana» — 8 paradas, 3 km, 150 min.

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