Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Bloques comerciales de hormigón
- Galería peatonal elevada
- Ventanas de los talleres superiores
La historia del lugar
Los ocho bloques de hormigón de Sewoon Sangga se extienden casi un kilómetro: abajo hay locales comerciales, más arriba permanecen los antiguos apartamentos y la galería peatonal está elevada sobre la calle. El complejo ocupó una franja que se despejó durante la guerra como cortafuegos; después se apiñaron aquí barracas de refugiados, tiendas de chatarreros y talleres de reparación. Los jardines, la escuela y las pasarelas continuas del proyecto original no llegaron a construirse cuando los locales se adaptaron para su venta. En las ventanas superiores aún se ven talleres y oficinas.
En mil novecientos sesenta y uno aún no había aquí edificios de hormigón. Lee Jung-sung, de dieciocho años, llegó a Seúl para formarse como técnico de televisores y ganarse la vida reparándolos. No tenía dinero para alojarse. Le pidió acogida a su hermana mayor y aceptó dormir incluso junto a la puerta si ella le daba comida y techo. Después de las clases en la escuela técnica de Euljiro, Lee consiguió empleo en uno de los talleres de aquí.
Los técnicos de electrónica se reunieron junto al arroyo Cheonggyecheon antes de que existiera Sewoon Sangga. El motivo fue una franja de tierra de unos cincuenta metros de ancho que la administración colonial japonesa despejó al final de la Segunda Guerra Mundial: el espacio vacío debía detener el fuego tras un bombardeo aéreo. Después de la liberación y de la Guerra de Corea, la ocuparon barracas de refugiados, tiendas de chatarreros y reparadores. Los técnicos desmontaban radios militares japonesas y receptores estadounidenses averiados, retiraban las válvulas, interruptores y cables que habían sobrevivido, y después montaban con ellos aparatos que funcionaban. Para Lee, era un lugar donde un objeto roto se convertía en una reserva de piezas para otro.
En mil novecientos sesenta y seis, el alcalde de Seúl, Kim Hyeon-ok, decidió sustituir las barracas por un complejo urbano ejemplar. Le dio el nombre de «Sewoon», «energía orientada hacia el mundo», y la palabra «sangga» significa hileras comerciales. Al arquitecto Kim Su-geun le encargaron proyectar un kilómetro entero de edificios: tiendas abajo, viviendas arriba, automóviles en el primer nivel y peatones en una galería elevada sobre la calle. Se construyeron ocho bloques en total. Parte de lo proyectado —jardines públicos, una escuela y un sistema continuo de pasarelas— se perdió cuando los promotores privados adaptaron el proyecto a la venta de locales. Pero se conservaron las plantas comerciales inferiores y los niveles residenciales superiores.
Al principio, funcionarios, profesores y artistas se instalaron en los apartamentos. Abajo se vendían televisores, radios y tocadiscos. Después, los residentes acomodados se trasladaron a nuevos barrios al sur del río Han, y los apartamentos vacíos fueron ocupados por oficinas y talleres. Aquí podían desmontar un aparato, encontrar una pieza en la tienda vecina, tornear un soporte en el callejón más cercano y montarlo de nuevo sin salir del barrio.
Lee Jung-sung necesitaba precisamente esa experiencia. A mediados de los años ochenta ya sabía conectar cientos de televisores en una sola pared de vídeo. En mil novecientos ochenta y ocho, Nam June Paik, artista de videoarte, buscaba a un ingeniero para la torre The More the Better: mil tres televisores debían mostrar simultáneamente las grabaciones que había preparado. Lee aceptó, sin comprender todavía qué reputación arriesgaba el artista ni cuán visible sería cualquier error.
La principal dificultad fue transmitir la imagen. Un aparato japonés fabricado entonces solo atendía seis pantallas y costaba unos quinientos dólares. No tenía sentido comprar cientos de aquellos aparatos. Lee diseñó por su cuenta un distribuidor de señal y, en poco más de dos meses, fabricó todo lo necesario. Para la retransmisión en directo programada, se encendieron los mil tres televisores. Paik contaba con que funcionara al menos la mitad.
Después de esto, Paik invitó a Lee a montar la siguiente obra en Nueva York. Su colaboración duró dieciocho años: el técnico de Sewoon Sangga instaló y reparó las videoesculturas del artista en museos de distintos países y, más tarde, se encargó de su conservación. Las plantas superiores del complejo siguen ocupadas por talleres y oficinas. En el local de Lee, en la sexta planta, había estanterías con televisores antiguos y cajas de piezas: una reserva para obras en las que una pantalla apagada no puede sustituirse por una idea abstracta.
Información práctica
Referencia de VisitKorea para el complejo: 09:00‑19:00; cerrado los domingos y festivos nacionales; algunas tiendas pueden tener horarios distintos.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Suba a las pasarelas de acceso público para entender la estructura del complejo por niveles. Las tiendas y salas de reparación son lugares de trabajo; no entre ni fotografíe a los técnicos sin su consentimiento.
