Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Césped central
- Monumento a Benjamin Franklin
- Caminos por los bordes de la plaza
La historia del lugar
Al trazar las calles del creciente San Francisco, aquí reservaron una parcela común, una de las tres primeras plazas de la ciudad. A mediados del siglo veinte, diez asociaciones locales encargaron un nuevo diseño: desaparecieron los senderos diagonales, los caminos se desplazaron a los bordes y en el centro quedó un amplio césped. Por los caminos exteriores se atraviesa North Beach y la gente se sienta en los bancos, mientras que el centro libre queda para los juegos y las celebraciones del barrio.
En el centro del césped se alza Benjamin Franklin, aunque la plaza no lleva su nombre. Aquí no hay ningún monumento a George Washington. El nombre apareció en los años patrióticos previos a la Guerra Civil: la ciudad honró al comandante en jefe del ejército estadounidense en la Guerra de Independencia y al primer presidente de Estados Unidos.
Esta parcela se reservó para uso público ya en mil ochocientos cuarenta y siete, cuando los agrimensores trazaban las calles de un San Francisco que crecía rápidamente. La Plaza Washington se convirtió en una de las tres primeras plazas de la ciudad. Más tarde, los caminos la cruzaron en diagonal y formaron una equis: los habitantes de North Beach acortaban aquí el trayecto entre las calles.
En los años cincuenta, diez organizaciones locales encargaron un nuevo plan. Los arquitectos paisajistas eliminaron los pasos diagonales, llevaron los caminos a los bordes y despejaron un amplio césped central. Así surgió la disposición que se utiliza hoy: en los bordes la gente se sienta en los bancos y atraviesa la manzana, mientras que el centro queda para el descanso, los juegos y las celebraciones del barrio.
Unos años después, todo esto estuvo a punto de quedar sobre una cubierta de hormigón. En mil novecientos sesenta y seis, los partidarios de la construcción para automóviles propusieron excavar bajo la plaza un garaje para quinientos treinta y cinco coches. Encima habría sido necesario disponer accesos, conductos de ventilación y una fina capa de tierra en la que no habrían crecido árboles grandes.
El ayuntamiento aprobó el proyecto por un pequeño margen. El alcalde John Shelley podía detener la obra: era un político profesional que necesitaba para su siguiente campaña el apoyo de los influyentes partidarios del garaje. Impuso su veto. Shelley explicó que los cálculos preveían pérdidas durante los treinta y cinco años en que la ciudad pagaría los bonos. La decisión ayudó a conservar el parque, pero le costó al alcalde apoyo político; ya no se presentó a un nuevo mandato. Dos años después rechazaron otro intento de construir un garaje.
Bajo Union Square y Portsmouth Square, las otras dos plazas tempranas de San Francisco, sí aparecieron garajes. Bajo el césped central de la Plaza Washington sigue habiendo tierra, no una cubierta de hormigón.
Información práctica
El relato está pensado para observar la plaza y la fachada de la iglesia desde fuera. Elija un lugar apartado de los caminos y no cuente con poder entrar en el templo.
