Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El portal principal con la fecha de piedra
- La bóveda dorada de la mezquita
- El mihrab
- La cúpula esmeralda
La historia del lugar
Cuatro años después de la muerte de su promotor, los artesanos seguían decorando el portal principal de Tilla-Kari. Su hija, Mah Banu, supervisaba las obras y la administración de la madraza. Su padre la había nombrado con antelación mutawalli, administradora de las tierras y los ingresos con los que se mantenía el edificio.
Su padre, el gobernador y comandante militar de Samarcanda Yalangtush-biy Bahadur, inició esta construcción a mediados del siglo diecisiete. Para entonces, las antiguas mezquitas congregacionales de Samarcanda yacían en ruinas. Yalangtush necesitaba devolver a la ciudad un lugar para la oración colectiva del viernes y, al mismo tiempo, abrir otra escuela de teología.
En el lado norte del Registán se alzaba entonces el deteriorado caravasar Mirzoi. Los constructores aprovecharon parte de sus cimientos y muros inferiores. Así surgió un patio cuadrado con celdas para los alumnos, mientras toda la parte occidental quedó ocupada por la mezquita de la ciudad. Los viernes acudían aquí los habitantes de la ciudad; los demás días, los estudiantes vivían y estudiaban en las celdas. La mezquita se situó en el lado occidental porque quienes rezaban se orientaban hacia La Meca.
Yalangtush amasó una fortuna con campañas militares y el comercio, pero no bastaba con pagar los muros. Los maestros necesitaban sueldo, los alumnos manutención y el edificio reparaciones. Por eso el gobernador entregó a la madraza como waqf las tierras que había comprado: no podían venderse ni dividirse, y las cosechas y pagos de alquiler debían sostener la institución.
Yalangtush no llegó a ver terminadas las obras. Murió a mediados de los años cincuenta del siglo diecisiete, sin dejar un hijo al que pudiera confiar la administración que había fundado. Mah Banu continuó ajustando cuentas con los artesanos y administró el waqf. La fecha tallada en un panel de piedra bajo el arco del portal principal muestra que la decoración continuaba todavía en mil seiscientos sesenta.
Más de dos décadas después, Mah Banu tuvo que defender ante los tribunales las tierras de las dos madrazas fundadas por su padre. La pérdida de aquellas propiedades habría privado a las escuelas de ingresos permanentes. En mil seiscientos ochenta y cuatro ganó el pleito. Por su tenacidad, los habitantes de la ciudad la apodaron Buri Bibi, «señora loba».
Ni siquiera bajo su administración los constructores levantaron una cúpula exterior sobre la mezquita. En cambio, en el interior cubrieron las paredes, el mihrab y la bóveda con pintura en relieve dorada, mediante la técnica kundal. De esta decoración procede el nombre Tilla-Kari, «cubierta de oro».
La cúpula esmeralda que hoy se eleva sobre la mezquita apareció solo en los años setenta del siglo veinte. Antes de la intervención de los restauradores, el alto tambor terminaba durante tres siglos en una plataforma plana. De la época de Mah Banu han quedado la bóveda dorada del interior y el portal principal, que los artesanos continuaron decorando tras la muerte de su padre.
Información práctica
Funciona como parte del Registán según su horario estacional; la sala de oración y algunas estancias pueden cerrar antes que la plaza.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.En la parte de la mezquita, respete las normas locales de vestimenta y fotografía; durante la oración, observe la fachada y el patio.
