Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Arcadas del patio interior
- Bóveda de madera
- Fondo azul de la pintura
- Figuras de las constelaciones
La historia del lugar
En Salamanca se llamaba «Escuelas Menores» a las aulas donde los estudiantes se preparaban para el grado de bachiller. Era un grado menor en comparación con la licenciatura y el doctorado, que se concedían en las vecinas Escuelas Mayores. Aquí no se enseñaba a niños. Ahora las antiguas aulas albergan exposiciones, y la más conocida conserva una obra creada para otro edificio.
En una sala oscura, la pintura descansa sobre una bóveda de madera. Debajo no hay piedra del siglo quince. Es el resultado de una operación durante la cual la parte superviviente de la pintura se retiró de la pared, se llevó a Barcelona y se montó de nuevo aquí.
En los años mil cuatrocientos ochenta, la Universidad de Salamanca encargó al pintor salmantino Fernando Gallego decorar el techo de la primera biblioteca universitaria. Estaba enfrente, en Escuelas Mayores, sobre la antigua capilla de San Jerónimo. En la bóveda aparecían los signos del zodiaco, los planetas, los vientos y las cuarenta y ocho constelaciones descritas por Ptolomeo. Entonces se llamaba astrología a una disciplina universitaria en la que la observación de los astros todavía no se separaba del intento de juzgar por ellos los asuntos terrenales. La pintura sobre los libros mostraba una de las materias a las que se dedicaban los profesores de aquí.
Tras el traslado de la biblioteca, la antigua sala se unió a la capilla. En mil setecientos sesenta y uno decidieron reformarla: dos tercios de la antigua bóveda se perdieron y los constructores cubrieron el tercio restante con un techo nuevo. Se olvidaron de ella durante casi siglo y medio. En mil novecientos uno, el profesor Antonio García Boiza descubrió sobre la capilla una cámara oculta y figuras dañadas sobre un fondo azul.
Hacia mediados del siglo veinte, la Universidad de Salamanca se preparaba para celebrar setecientos años desde la obtención de su estatus universitario. El gobernador civil de Salamanca, Joaquín Pérez Villanueva, consiguió impulsar un proyecto para salvar la pintura. Se encargó al arquitecto e historiador José Gudiol retirarla y trasladarla a Escuelas Menores; su hermano, el restaurador Ramón Gudiol, dirigió la parte técnica. Era un encargo remunerado, con un presupuesto de doscientas treinta y una mil pesetas que la universidad entregó en tres pagos. Los hermanos aplicaron el método strappo, que consiste en retirar la capa pictórica: pegaban tela a la superficie y separaban de la capa de yeso la finísima capa de pintura. Un error podía destruir el último tercio de la obra de Gallego. Los fragmentos retirados se enviaron al taller de los Gudiol en Barcelona, se reforzaron sobre un nuevo soporte, regresaron a Salamanca y, en mil novecientos cincuenta y tres, se fijaron sobre la bóveda de madera preparada aquí.
Al separar la pintura aparecieron las sinopias, los dibujos preparatorios que Gallego había dejado en la capa inferior de yeso. También retiraron varios de esos dibujos. José Gudiol no devolvió a la universidad las sinopias de Leo y Centauro, y las conservó hasta su muerte en mil novecientos ochenta y cinco. Después, la galería familiar las expuso como colección privada y las vendió. La universidad inició una búsqueda; agentes de la sección de protección del patrimonio histórico de la Guardia Civil encontraron los dibujos y, en dos mil nueve, se entregaron a Salamanca. Más tarde, el Tribunal Supremo resolvió que separar las sinopias para restaurarlas no las convertía en mercancía: seguían siendo parte de un edificio universitario público.
El nombre «Cielo de Salamanca» lo ideó el profesor de historia del arte Rafael Laínez Alcalá en mil novecientos cincuenta y uno, cuando preparaban la pintura para su traslado. Dio lugar a la versión de que Gallego representó la posición exacta de los astros sobre la ciudad en una noche determinada; sin embargo, no existen documentos del siglo quince sobre ello y los investigadores actuales discuten esta interpretación. Del cielo original queda aquí un tercio de la capa pictórica sobre un soporte de madera; los demás signos del zodiaco y los planetas faltan porque se encontraban en las dos partes derrumbadas de la bóveda.
Información práctica
En junio de 2026, abierto todos los días de 10:00 a 20:30. Entrada libre.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La pintura no se ve desde la calle, así que comprueben con antelación la posibilidad de entrar; si no hay acceso, deténganse en el patio y escuchen la historia como el relato de un conjunto perdido.
