Parada 5 de 8

La catedral sobre el agua salada

Cathédrale Saint-Louis

Aquí, la historia de la construcción reunirá las donaciones de los feligreses, el trabajo de los artesanos y las consecuencias de la humedad salina.

14 min
Catedral de San Luis en la isla de Saint-Louis.
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En qué fijarse

  • Pórtico
  • Figura del rey santo
  • Muros de ladrillo

La historia del lugar

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La parte sur de la isla se llamaba en otro tiempo Kertian, el barrio cristiano: aquí vivía la mayoría de los católicos de Saint-Louis, y en el emplazamiento actual se alzaba antes una casa que había servido de dependencia del hospital. Junto al hospital y las casas de esta comunidad apareció el único templo católico de la isla; mucho más tarde recibió el estatus de catedral. Los muros de ladrillo y el pórtico con la figura del rey santo sobre la entrada recuerdan a quién están dedicados tanto la catedral como la propia ciudad.

En mil ochocientos veinte, Henri Baradère, el sacerdote que dirigía la misión católica de Senegal, abrió una colecta para una iglesia propiamente dicha en Saint-Louis. Hasta entonces, los oficios se celebraban en el fuerte, en salas del hospital militar y en casas particulares. Los treinta mil francos prometidos por el ministerio francés no llegaron a destinarse a la construcción, y Baradère propuso a los feligreses que pagaran ellos mismos. Prometió grabar los nombres de los donantes en una placa de mármol en el coro del futuro templo.

Las mujeres de familias senegalesas-europeas aportaban dinero y telas. Los albañiles y carpinteros ofrecían jornadas de trabajo, es decir, precisamente el tiempo con el que se ganaban la vida. Pero los ingenieros militares calcularon que la construcción costaría setenta y cinco mil francos, mientras que la administración solo aceptaba proporcionar ladrillos y cal por doce mil francos. En marzo de mil ochocientos veintidós, Baradère se marchó de Saint-Louis sin haber empezado siquiera a construir la iglesia.

Poco antes de su partida, llegó a la isla Anne-Marie Javouhey, fundadora de las Hermanas de San José de Cluny. Sus monjas ya atendían a los enfermos en el hospital y enseñaban a las niñas; Javouhey quería afianzar su misión con un templo permanente. Exigió que se construyera y consiguió el apoyo del gobernador Jacques-François Roger.

Eligieron el lugar donde se alzaba una casa que había servido de dependencia del hospital. La parte sur de la isla se llamaba Kertian, el barrio cristiano: allí vivía la mayoría de los católicos de Saint-Louis. Así, los feligreses ya no tenían que ir hasta el fuerte ni pedir una sala para celebrar los oficios; la iglesia se levantaba junto al hospital y las casas de la comunidad para la que se habían reunido los fondos.

La propia Javouhey regresó a Francia en mil ochocientos veinticuatro y no volvió a ver Senegal. Tres años después, Roger colocó la primera piedra. El cuatro de noviembre de mil ochocientos veintiocho, el nuevo director de la misión, el abate Girardon, bendijo el edificio en presencia de cristianos europeos y senegaleses. En el acta lo llamó la primera y única iglesia construida en la isla y lo dedicó a Luis, rey de Francia.

Se refería a Louis IX, el rey medieval a quien la Iglesia católica canonizó. Tanto el templo como la propia Saint-Louis llevan su nombre; el nombre de la ciudad aludía a la vez a su santo antepasado y halagaba a Louis XIV, que reinaba durante el asentamiento francés en la isla. Solo en mil novecientos sesenta y seis, cuando se instituyó una diócesis de Saint-Louis propia, esta iglesia recibió el nombre de catedral.

La elección de un terreno bajo en la isla tuvo otra consecuencia. La humedad salina ascendía por los muros de ladrillo y destruía la mampostería portante. En mil novecientos cinco cerraron la catedral; durante una restauración posterior, los constructores secaron los muros y aplicaron un enlucido capaz de resistir las sales y el aire marino. En mil novecientos veinte, las puertas volvieron a abrirse para los oficios religiosos. Sobre el pórtico actual se alza la figura del rey santo y, detrás de ella, funciona la catedral cuya construcción logró Anne-Marie Javouhey, pero que nunca llegó a ver.

Información práctica

Tiempo en la parada14 min
Siguiente puntoEl muelle meridional que cambió de oficio
Entradaexterior; acceso al interior según disponibilidad

exterior en cualquier momento; el acceso al interior depende de los oficios y del horario parroquial

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El relato principal se sigue desde el exterior; si las puertas están abiertas, entre solo teniendo en cuenta el oficio religioso y las normas de la comunidad.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Baje hacia la orilla sur, donde comenzarán los antiguos almacenes comerciales.

Parada 5 de 8Después: El muelle meridional que cambió de oficio

Ruta terminada

Paseo completado

«Isla de Saint-Louis: puentes, plazas y muelles» — 8 paradas, unos 4,5 km, 2 h 20 min.

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