Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Antiguos hangares de almacenes
- Amplia franja del paseo marítimo
- Edificios escolares y públicos
La historia del lugar
El extremo sur de la isla está dispuesto como una amplia franja de tierra de unos veinte metros entre la ciudad y el río; a lo largo de ella aún se alzan hangares de almacenes. La concibieron para la actividad de carga, pero las aguas poco profundas junto al borde no permitieron la llegada de grandes barcos, y los transportistas se trasladaron a otros embarcaderos. Los espacios restantes y la línea de ribera sirven ahora a escuelas, hoteles, instituciones públicas y regatas urbanas; un hangar lo ocupa un gimnasio escolar.
El muelle Henri Gèze es una franja de tierra que la ciudad recuperó al río. El proyecto del muelle se trazó en mil ochocientos sesenta y uno; los constructores hincaron pilotes en el lecho, rellenaron el espacio entre ellos y la orilla y, para mil ochocientos setenta y cinco, llevaron el muelle hasta la calle Repentigny. Más tarde lo ensancharon. El resultado fue un muelle comercial de unos veinte metros de ancho, a lo largo del cual levantaron almacenes.
El cálculo resultó fallido. Junto a la orilla meridional no había suficiente profundidad para los grandes barcos, por lo que los transportistas pronto prefirieron otros embarcaderos. Los almacenes permanecieron y la antigua actividad del muelle terminó. Hoy, junto al agua, hay escuelas, hoteles e instituciones públicas; aquí se celebran regatas urbanas. En uno de los antiguos hangares instalaron un gimnasio para alumnos.
El nombre del paseo marítimo pertenece a Henri Gèze, natural de Saint-Louis, importante comerciante y propietario inmobiliario. Ganaba dinero con el comercio y el alquiler de viviendas, y no tuvo hijos. Al morir en Burdeos en mil ochocientos noventa y siete, Gèze dispuso que tres de sus edificios no pudieran venderse y que otras personas recibieran los ingresos de ellos. El ayuntamiento debía repartir cuatro veces al año entre pobres y personas ciegas el alquiler de una casa. Gèze legó los otros dos edificios a comunidades docentes católicas: las Hermanas de San José de Cluny y los Hermanos de Ploërmel.
El testamento estuvo a punto de desmoronarse por una formalidad jurídica. En mil ochocientos noventa y nueve y mil novecientos se descubrió que ninguna de las dos comunidades tenía la condición jurídica que les permitiera aceptar bienes inmuebles. Las casas volvieron a Sophie Robert, viuda del comerciante. Ella obtuvo el derecho a quedárselas o venderlas.
Robert decidió cumplir de otro modo el propósito de su marido. En mil novecientos dos entregó ambas casas a Saint-Louis y exigió que los ingresos por alquiler se destinaran a becas escolares con el nombre de Henri Gèze. Las partes para niñas y niños debían ser iguales. El cinco de marzo de mil novecientos tres, el consejo municipal aceptó estas condiciones y, desde el primero de enero de mil novecientos cuatro, el municipio comenzó a administrar los tres edificios.
Los inmuebles siguieron produciendo dinero sin el comerciante ni su viuda. En los informes del período comprendido entre dos mil diecisiete y dos mil veinte figuran becas para aproximadamente doscientos alumnos, repartidas por igual entre niñas y niños, así como ayuda para personas con discapacidad visual. En el antiguo muelle comercial se han conservado el nombre del hombre que prohibió vender sus casas y la condición de su viuda: la mitad de las plazas para alumnos, para niñas; la otra mitad, para niños.
Información práctica
abierto como paseo marítimo urbano; algunos tramos pueden estar restringidos por obras
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La mayoría de las casas están en uso o son de propiedad privada; obsérvelas desde la calle y respete las entradas cerradas.
