Parada 3 de 6

Parque Glória Maria

Parque Glória Maria / Parque das Ruínas

Aquí, un salón privado conectará la música de comienzos del siglo pasado con un espacio cultural contemporáneo.

25 min
Parque Glória Maria, Río de Janeiro
LBM1948 · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Muros de ladrillo abiertos
  • Escaleras y pasarelas de acero
  • Elementos de vidrio
  • Retrato de Glória Maria

La historia del lugar

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Las escaleras y pasarelas de acero atraviesan la antigua mampostería de ladrillo, y algunos vanos de ventana vacíos están rellenos de vidrio. Los arquitectos no reconstruyeron las habitaciones perdidas: reforzaron la mampostería y dispusieron entre los muros una sala de exposiciones, un escenario y espacios para conciertos. Así se inauguró aquí, a finales del siglo pasado, el Parque de las Ruinas. Más tarde, el parque recibió el nombre de la periodista Glória Maria, y en la plaza instalaron su retrato de cuatro metros.

De los muros de ladrillo de la antigua mansión solo queda la envolvente. Antaño, dentro había muebles, cuadros y un piano de cola, y la anfitriona decidía quién entraba en estas habitaciones y con quién se conocería aquí.

En mil novecientos once, Laurinda Santos Lobo heredó la casa y la enorme fortuna de su tío Joaquim Murtinho. El dinero procedía de las empresas familiares, sobre todo del comercio de mate. Laurinda podía vivir de la herencia, pero también la utilizó como mecenas: organizaba en la mansión recepciones periódicas con música, poesía y baile. A aquellas reuniones se las llamaba entonces salón. Para un artista que empezaba, una invitación suponía conocer a críticos de periódicos, diplomáticos y personas dispuestas a pagar un concierto o un viaje.

Uno de los invitados era Heitor Villa-Lobos, un compositor que intentaba que se interpretara su música nueva. En mil novecientos veinte todavía se ganaba la vida como violonchelista en teatros, cines, cafés y cabarés. Laurinda organizaba conciertos de sus obras y pasó a formar parte del círculo de mecenas adinerados que reunían dinero para su trabajo y sus viajes.

En mil novecientos veintiuno, Villa-Lobos le dedicó el «Cuarteto — Impresiones de la vida mundana» para voces femeninas, flauta, saxofón, celesta y arpa. El estreno tuvo lugar en la sala del periódico Jornal do Commercio, no en esta casa. Pero fue precisamente en el salón de aquí donde el compositor obtuvo el apoyo y los oyentes sin los cuales el concierto público podría no haberse celebrado. Ya en febrero de mil novecientos veintidós, el mismo «Cuarteto» se interpretó en la Semana de Arte Moderno de São Paulo, y en mayo de mil novecientos veinticuatro, en París bajo la dirección del autor. La dedicatoria a Laurinda permaneció en la partitura.

Tras la muerte de Laurinda en mil novecientos cuarenta y seis, las recepciones cesaron. No tenía hijos; legó la casa y la colección a una sociedad homeopática, que no logró mantener los bienes. La mansión quedó vacía, fue saqueada y ocupada por personas ajenas. Para los años noventa, de los salones solo quedaban muros con vanos vacíos.

Los arquitectos Ernani Freire y Sônia Lopes no volvieron a imaginar los interiores perdidos. Reforzaron la antigua mampostería con acero, hicieron pasar por ella escaleras y pasarelas, y cerraron con vidrio parte de los vanos. En mil novecientos noventa y siete se inauguró aquí el Parque de las Ruinas, con una sala de exposiciones, un escenario y espacios para conciertos. La palabra «ruinas» era la denominación literal del material de construcción que los arquitectos conservaron.

Oficialmente, el parque lleva ahora el nombre de Glória Maria. No vivió en la mansión, aunque trabajó aquí una vez: filmó la «Retrospectiva» televisiva de dos mil once. Glória Maria fue una periodista brasileña negra que, en mil novecientos setenta y siete, realizó la primera retransmisión televisiva en directo y en color del país: desde la Avenida Brasil mostraba un atasco. Su aparición en pantalla abrió la profesión a espectadoras que hasta entonces apenas habían visto a mujeres negras como reporteras de televisión.

Unos meses después de la muerte de la periodista, en dos mil veintitrés, la ciudad dio su nombre a este popular parque cultural, señalando expresamente como motivo su contribución al periodismo y su importancia para varias generaciones de mujeres negras. Más tarde instalaron en la plaza un retrato de cuatro metros de Glória Maria con un globo terráqueo en las manos. Detrás de él se elevan los muros abiertos del salón de Laurinda Santos Lobo.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntoMuseo Chácara do Céu
Entradasegún horario

El acceso al interior depende de la actividad actual del parque, que conviene comprobar de antemano. En los espacios abiertos, manténgase en los recorridos señalizados y tenga en cuenta que las escaleras y pasarelas pueden resultar incómodas si tiene miedo a las alturas.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Diríjase desde los muros abiertos del parque hasta la casa residencial conservada que está al lado.

Parada 3 de 6Después: Museo Chácara do Céu

Ruta terminada

Paseo completado

«Lapa y Santa Teresa: camino a la colina» — 6 paradas, unos 2,0 km, 2-3 horas.

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