Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre de piedra blanca
- Pirámide de cuatro caras
- Esfera armilar
- Escalones de piedra del antiguo muelle
La historia del lugar
En tres lados de la torre de piedra blanca se conservan las conchas de donde antes brotaban los chorros. El agua del río Carioca llegaba aquí por el acueducto, y después se recogía en barriles para las casas y los barcos. El chafariz era un lugar de duro trabajo cotidiano: los aguadores repartían agua por la ciudad y pagaban a sus dueños una parte fijada de sus ganancias. Sobre las conchas se alzan la balaustrada, la pirámide y la esfera armilar, símbolo de la corona portuguesa.
La torre de piedra blanca, bajo una pirámide de cuatro caras, se construyó junto al agua. Cuando terminaron el chafariz en mil setecientos ochenta y nueve, el mar llegaba hasta sus escalones y los barcos amarraban a su lado.
El virrey portugués Luís de Vasconcelos e Sousa, que gobernaba la colonia, quería despejar el centro de la plaza para las formaciones militares y facilitar el abastecimiento de agua dulce de los barcos. El antiguo chafariz, situado en medio de la plaza, estaba desgastado. El virrey encargó a Valentim da Fonseca e Silva instalar uno nuevo junto al muelle.
Mestre es un título portugués de maestro. Valentim nació en Minas Gerais, de Amatilda, una mujer esclavizada; se trasladó a Río de Janeiro y mantuvo aquí su propio taller. Ganaba dinero con tallas para iglesias y encargos de obras urbanas. Vasconcelos confió al escultor negro varios trabajos importantes, entre ellos este chafariz. Los chorros salían de conchas de piedra en tres fachadas; sobre ellas, Valentim levantó una balaustrada y una pirámide con una esfera armilar, antiguo instrumento astronómico y símbolo de la corona portuguesa. Los encargos le dieron fama, pero no reunió una gran fortuna: tras su muerte quedaron una casa pequeña, herramientas viejas y el taller.
El agua llegaba hasta aquí desde el río Carioca por el acueducto, los actuales Arcos da Lapa. Desde el chafariz comenzaba otra parte del abastecimiento de agua: la humana. Los aguadores esclavizados llenaban barriles y los repartían por las casas; los marineros se llevaban provisiones a los barcos. Algunos aguadores trabajaban con una cuota: el dueño exigía una suma fijada por día o semana, se les permitía quedarse con el resto y podían castigarlos por cualquier faltante.
Un dibujo de mil ochocientos veintisiete conservó una escena precisamente junto a este chafariz: aguadores negros se pelean junto a los barriles y un soldado los dispersa. Aquí se reunían las personas de las que dependía el abastecimiento diario de la ciudad, pero la mayoría no podía disponer ni de sus ganancias ni de su propio tiempo. El chafariz suministró agua hasta la década de mil ochocientos ochenta.
Entonces la plaza se llamaba Largo do Paço, la plaza junto al palacio. En mil ochocientos noventa, el gobierno republicano le dio su nombre actual en honor al quince de noviembre de mil ochocientos ochenta y nueve. Ese día, el mariscal Deodoro da Fonseca condujo tropas contra el gabinete imperial en Campo de Santana, en otra parte del centro. Trasladaron la fecha hasta aquí mediante el nombre, para eliminar el recuerdo del palacio imperial.
Tras rellenarse la costa, el agua se alejó del chafariz y los antiguos escalones del muelle quedaron ocultos bajo tierra. Los arqueólogos los volvieron a descubrir a finales del siglo veinte. Ahora los barcos siguen partiendo desde la terminal vecina por la bahía, y los escalones de piedra junto a la torre muestran dónde amarraban en tiempos de Mestre Valentim.
Información práctica
La plaza y el chafariz están disponibles como espacio público durante todo el día; es mejor interpretar el lugar con luz diurna.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Rodee el chafariz y mire desde él hacia la bahía: el espacio abierto importa más que un único punto de observación.
