Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El baptisterio octogonal de ladrillo
- El mosaico del bautismo bajo la cúpula
- La procesión de los apóstoles
- Los adoquines de la Piazzetta degli Ariani
La historia del lugar
El nombre de la Piazzetta degli Ariani alude a la comunidad cristiana que ocupaba este barrio a comienzos del siglo sexto. La actual Iglesia del Espíritu Santo era su catedral; junto a ella se alzaba el palacio episcopal, y el edificio octogonal de ladrillo servía como baptisterio. Llamaban arriana a la comunidad por Arrio, sacerdote alejandrino que enseñaba que el Hijo había aparecido por voluntad del Padre y que, por ello, no era igual a él en la eternidad. Los cristianos nicenos consideraban que el Padre y el Hijo eran iguales y consustanciales; para ellos, la enseñanza de Arrio era una herejía.
El rey ostrogodo Teodorico llevó esta disputa a Rávena. En el año cuatrocientos noventa y tres conquistó Italia e hizo de la ciudad su capital. El rey se apoyaba en el ejército ostrogodo, pero dejó los impuestos, los tribunales y la administración civil en manos de los romanos. Estos profesaban el cristianismo niceno; el propio Teodorico, sus guerreros y muchos cortesanos mantenían la fe que sus antepasados habían recibido de predicadores godos.
Teodorico necesitaba conservar la lealtad de los godos armados y no empujar a la resistencia a la mayoría romana. No arrebató a los nicenos su complejo catedralicio ni el Baptisterio neoniano. Para los godos, el rey organizó aquí un segundo complejo, con obispo, catedral y pila bautismal propios. Quien era bautizado bajo esta cúpula ingresaba en la comunidad eclesiástica goda. En unas pocas decenas de metros se reunía todo lo necesario para que pudiera prescindir del clero niceno.
La división terminó tras la derrota de los ostrogodos. En el año quinientos cuarenta, las tropas del emperador Justiniano ocuparon Rávena y, catorce años después, derrotaron a los últimos ejércitos godos en Italia. Justiniano buscaba una única confesión nicena y entregó los santuarios godos, junto con sus posesiones, a la Iglesia de Rávena. Eran tierras rentables, bienes y personas dependientes, cuyo trabajo sostenía los templos y al clero.
El destinatario fue Agnelo, obispo niceno de Rávena. Volvió a consagrar los antiguos edificios arrianos. El baptisterio dejó de recibir nuevos miembros de la Iglesia goda y se convirtió en un oratorio católico de la Virgen María llamado Santa María in Cosmedin. El palacio episcopal arriano desapareció, y la catedral vecina, tras numerosas reconstrucciones, recibió su actual dedicación al Espíritu Santo.
Bajo la cúpula, Agnelo no ordenó destruir la escena central del bautismo de Cristo, creada en tiempos de Teodorico. A mediados del siglo sexto, los mosaicistas recompusieron casi por completo la procesión de apóstoles que la rodea, pero el joven Cristo en las aguas del Jordán, Juan el Bautista y el dios del río permanecieron del diseño original. Es difícil determinar por ellos la confesión de quienes encargaron la obra: los nicenos representaban la misma escena evangélica, y los estudiosos todavía discuten qué diferencias entre las dos cúpulas de Rávena están realmente relacionadas con la teología.
Del palacio episcopal no queda nada aquí. Los tramos de muro y las construcciones posteriores ya no permiten reconstruir el recinto eclesiástico cerrado de Teodorico, y el suelo del baptisterio se encuentra aproximadamente dos metros y medio por debajo del pavimento actual. Desde fuera, siguen llamándolo Baptisterio arriano, y en el rótulo de la plaza figura el nombre de la comunidad que Agnelo expulsó de aquí.
Información práctica
Desde el 26 de abril de 2026: lunes—jueves 9:00–12:00; viernes—domingo y festivos 9:00–12:00 y 14:00–17:00. Última entrada 15 minutos antes.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero observe la piazzetta como un conjunto único. Dentro, no busque una única señal mágica de «herejía»: compare la composición con el Baptisterio neoniano.
