Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de piedra con arcos
- Galería superior
- Fragmentos de suelos de mosaico
La historia del lugar
En marzo del año cuatrocientos noventa y tres, Odoacro, rey militar de Italia, acudió al palacio imperial situado en esta parte de la actual Via di Roma. Allí lo esperaba Teodorico, rey de los ostrogodos, enviado por el emperador romano de Oriente Zenón para deponer a Odoacro y ocupar su lugar.
Odoacro se sostenía en el ejército. Diecisiete años antes, los soldados lo habían proclamado rey después de que él consiguiera tierras para ellos en Italia. Derrotado por Teodorico, se refugió con ellos en Rávena. El asedio duró tres años; una medida de trigo subió de precio hasta seis monedas de oro. Odoacro sacó varias veces a sus hombres fuera de las murallas y siempre regresó con pérdidas.
Al capitular, entregó a su hijo como rehén y recibió el juramento de que no derramarían su sangre. Los rivales acordaron gobernar Italia conjuntamente. Por eso Odoacro aceptó reunirse en el palacio que entonces llamaban Ad Lauretum, «Junto a los laureles».
La escena más detallada fue escrita siglo y medio después por Juan de Antioquía, por lo que no puede tomarse como una transcripción exacta. Según su relato, dos hombres de Teodorico se acercaron a Odoacro, fingiendo ser suplicantes, y le sujetaron ambas manos. De las estancias laterales salieron conspiradores armados, pero no se atrevieron a golpear. Entonces Teodorico mismo le partió a Odoacro la clavícula con una espada.
Una crónica ravennate anterior intentó justificar a Teodorico, afirmando que Odoacro preparaba su propia conspiración. Sin embargo, también comunica lo esencial: Teodorico mató personalmente a su rival en el palacio y después ordenó exterminar a sus familiares y soldados. La condición de rehén no salvó al hijo de Odoacro. Los godos, sin esperar el consentimiento del nuevo emperador en Constantinopla, proclamaron a Teodorico rey de Italia. Gobernó otros treinta y tres años, terminó el complejo palaciego de este lugar y lo rodeó de pórticos.
La fachada de piedra que da a la calle apareció en el siglo octavo, tres siglos después del asesinato. Los investigadores la consideran la entrada y el nártex de la desaparecida iglesia de San Salvatore ad Calchi, el templo del Salvador junto a las puertas del palacio. La residencia que Teodorico ocupó y amplió se encontraba al lado, detrás de esta construcción y a ambos lados de la antigua calle. De ahí el nombre cauteloso: «llamado Palacio de Teodorico».
Arriba se expone ahora parte de los suelos de mosaico que los arqueólogos extrajeron de la tierra detrás de la fachada. Proceden de distintos edificios y abarcan varios siglos. Ningún fragmento puede identificarse con seguridad como el suelo de la sala donde dos suplicantes sujetaron las manos de Odoacro.
Información práctica
Lunes 8:30–13:30; martes—domingo cerrado.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La fachada puede contemplarse desde fuera, pero no la tome por una pared demostrada del palacio ni vincule el asesinato de Odoacro a un arco concreto.
