Parada 2 de 6

Plaza Grande

Plaza de la Independencia

La plaza mostrará por qué la toma de varios edificios permitió cambiar el poder sin combate y por qué eso no salvó a los conspiradores.

20 min
Plaza Grande en el Centro Histórico de Quito
DianGabi · CC BY-SA 3.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Monumento a la Independencia
  • Relieve en el pedestal
  • León de bronce con una flecha
  • Palacio de Carondelet

La historia del lugar

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Los urbanistas españoles reunieron alrededor de una sola plaza el palacio, el ayuntamiento, la tesorería y el templo principal. Los asuntos de toda la provincia convergían en estos edificios: aquí se acudía a la autoridad, se gestionaban los asuntos de la ciudad, se guardaba el dinero público y se celebraban los principales oficios. En el borde de la plaza se alza el Palacio de Carondelet, y bajo el pedestal del monumento yace un león de bronce con una flecha.

Oficialmente es la plaza de la Independencia, aunque los habitantes de Quito siguen llamándola Plaza Grande. El nombre oficial apareció en mil novecientos seis, junto con el monumento situado en el centro. Fue dedicado a los participantes en los acontecimientos del diez de agosto de mil ochocientos nueve. Ahora se celebran aquí ceremonias de Estado y se depositan coronas al pie del monumento.

Hacia las cinco de la madrugada de aquel día de agosto, el oficial de la guarnición real Juan de Salinas formó a sus soldados en la plaza, entonces Plaza Mayor. Salinas intentaba que el ejército apoyara el consejo local de gobierno creado por los conspiradores: la junta. Arriesgaba cosas muy concretas: su grado, su sueldo y su posición dependían precisamente del servicio real, contra cuyos superiores desplegó a la guarnición.

El pretexto para el golpe llegó de Europa. Napoleón obligó al rey español Fernando VII a abdicar, y por toda España surgían juntas provisionales que declaraban gobernar en nombre del monarca cautivo. Los dirigentes criollos de Quito decidieron emplear el mismo argumento. En el documento que redactaron todavía juraban lealtad a Fernando, pero planeaban destituir a los funcionarios nombrados por la Corona española y gobernar la provincia por su cuenta.

El apoyo de Salinas decidió el resultado de las primeras horas. Mientras los soldados ocupaban la plaza frente al Palacio de Carondelet, el abogado Antonio Ante exigió que despertaran al conde Ruiz de Castilla. El conde presidía la Real Audiencia de Quito, la máxima administración española en Quito. Ante le entregó una carta: el gobierno anterior dejaba de ejercer sus funciones; desde entonces la ciudad sería dirigida por la junta. No hizo falta combatir por el palacio.

Un golpe así podía ocurrir precisamente aquí. Los urbanistas españoles reunieron en torno a la Plaza Mayor el palacio, el ayuntamiento, la tesorería y el templo principal. A Salinas le bastaba con bloquear una sola plaza para separar al principal funcionario real de la guarnición y ocupar las dependencias desde las que se gobernaba la provincia.

Las regiones vecinas no reconocieron a la nueva junta, y desde Lima y Nueva Granada avanzaron hacia Quito tropas realistas. Dos meses y medio después, los conspiradores devolvieron el cargo a Ruiz de Castilla, tras acordar que los participantes no serían perseguidos. Después de restablecerse el orden anterior, comenzaron los arrestos. Salinas y otros dirigentes fueron encarcelados en los Cuarteles Reales de Lima, junto a la plaza; la acusación de traición los amenazaba con la pena de muerte.

El dos de agosto de mil ochocientos diez, los habitantes de Quito intentaron liberar a los prisioneros. Los soldados mataron a Salinas y a varios de sus compañeros en las celdas, y después los enfrentamientos se extendieron por las calles centrales. Murieron más de doscientas personas. El gobierno proclamado el año anterior desapareció, y la independencia de este territorio sólo quedó definitivamente consolidada después de la batalla de Pichincha, en mil ochocientos veintidós.

En el pedestal del monumento hay un relieve que representa el asesinato de los prisioneros del dos de agosto. Debajo yace un león de bronce atravesado por una flecha: la Corona española derrotada. En el borde de la plaza permanece el palacio ante el que Salinas formó a la guarnición; las dependencias de los antiguos Cuarteles Reales de Lima forman ahora parte del complejo cultural municipal vecino. Entre el lugar del golpe de la mañana y el edificio donde murió su jefe militar se alza el monumento que dio a Plaza Grande su nombre oficial.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoCatedral Metropolitana de Quito
Entradaacceso libre

La plaza está abierta como espacio público; el acceso a algunos lados puede cambiar temporalmente debido a ceremonias oficiales, medidas de seguridad o eventos urbanos.

Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Este es un espacio administrativo en funcionamiento: tenga en cuenta las vallas, las medidas de seguridad y los actos oficiales; no obstaculice el paso junto al palacio.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Desde el monumento, acérquese a la catedral, en el lado opuesto de la plaza.

Parada 2 de 6Después: Catedral Metropolitana de Quito

Ruta terminada

Paseo completado

«Quito histórico: templos, plazas y La Ronda» — 6 paradas, 2,2 km, 2 h 45 min.

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