Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cátedra del arzobispo
- Capilla de San Pedro
- Palacio Arzobispal de Quito al otro lado de la plaza
La historia del lugar
La plaza une la catedral con el Palacio Arzobispal de Quito, y el oficio religioso del templo convivía aquí con la administración cotidiana de la diócesis. En el interior se encuentra la cátedra desde la que el arzobispo celebra los oficios más importantes y dirige al clero. En la Capilla de San Pedro está enterrado uno de los arzobispos de Quito. En la historia de la catedral hubo un periodo en el que permaneció cerrada durante cuatro meses y los oficios se trasladaron a otros templos de la ciudad.
La mañana del Viernes Santo, el treinta de marzo de mil ochocientos setenta y siete, José Ignacio Checa y Barba celebraba aquí el principal oficio del día. Era arzobispo de Quito y defendía la autonomía de la Iglesia frente a la intervención del gobierno. Este templo se llama catedral precisamente porque alberga la cátedra del arzobispo: desde ella dirige al clero de su diócesis y aquí celebra los oficios más importantes.
Seis meses antes, el general Ignacio de Veintemilla había llegado al poder en el país tras un golpe de Estado. Quería cambiar el orden establecido por el acuerdo de Ecuador con Roma, según el cual la Iglesia católica conservaba una amplia autonomía. El primero de marzo, Veintemilla ordenó celebrar oficios en los templos por las personas muertas en la lucha contra el régimen anterior. Los sacerdotes consideraron que el gobierno disponía de sus altares. Siguieron sermones duros, un intento de expulsar a uno de los franciscanos y enfrentamientos callejeros. Checa y Barba rechazó negociar con Veintemilla y encabezó la resistencia del clero.
Unas semanas después, ambos se encontraron en la misma catedral. Veintemilla y otros dignatarios del Estado asistían al oficio que celebraba el arzobispo. Después de la comunión, Checa y Barba bebió el vino destinado a lavar el cáliz. El Viernes Santo es importante distinguirlo: entonces no se celebraba una misa con consagración del vino; se empleaba pan previamente consagrado y se limpiaba el cáliz con vino común después del rito.
El vino le pareció amargo al arzobispo. Aun así, terminó el oficio y cruzó la plaza hasta el Palacio Arzobispal de Quito. Allí comenzaron dolores insoportables y vómitos; poco después, Checa y Barba murió. Un análisis químico detectó estricnina en su organismo, en el paño con el que secaban el cáliz y en los restos de líquido de un pequeño recipiente del altar. Por tanto, el veneno había llegado a los objetos preparados para el oficio.
El conflicto abierto explicaba por qué cada bando sospechó de inmediato del otro, pero no demostraba la culpa de nadie. La investigación detuvo a liberales, canónigos y servidores de la catedral: personas cuyo trabajo les daba acceso a los recipientes del altar. No se hallaron pruebas para un juicio, los detenidos fueron puestos en libertad y el nombre del envenenador siguió siendo desconocido.
La jerarquía eclesiástica declaró profanada la catedral y la cerró durante cuatro meses. Los oficios se trasladaron a otros templos. Checa y Barba fue enterrado aquí, en la Capilla de San Pedro. El arzobispo salió vivo de su templo catedralicio hacia el palacio, cruzando la plaza; lo llevaron de regreso para las exequias y el entierro.
Información práctica
La fuente turística de Pichincha indica visitas de lunes a sábado de 09:00–17:00 y los domingos de 10:00–14:00; el museo, las cúpulas y la visita completa se pagan por separado. Los oficios y los acontecimientos eclesiásticos tienen prioridad.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Durante un oficio, recorra el templo sin hablar ni usar flash. El acceso a las tumbas, las cúpulas y determinadas zonas puede estar restringido.
