Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Porche tallado
- Frontón de entramado de madera
- Balcón semicircular
- Cubierta de cobre
La historia del lugar
Grande Allée se extiende hacia el oeste desde el casco antiguo de Ciudad de Quebec, siguiendo el trazado de la antigua vía de salida hacia Sillery y Cap-Rouge. Durante mucho tiempo, la guarnición británica no permitió edificar en su lado sur: el espacio abierto ayudaba a detectar a tiempo al enemigo junto a las murallas de la ciudad. Cuando los militares se marcharon, las familias acomodadas empezaron a instalarse junto al parlamento, y el antiguo espacio defensivo se transformó en una calle de grandes casas. Sobre la ampliación posterior, junto a la acera, todavía se ven el dibujo de madera del frontón, el balcón semicircular y la alta cubierta de cobre.
En la antigua mansión del número quinientos setenta y cinco hay ahora un hotel boutique, un restaurante y un club de puros privado. El porche tallado, el frontón de entramado de madera, el balcón semicircular y la alta cubierta de cobre proceden de la Casa William Price, industrial a quien, durante la construcción, amenazaba la pérdida del negocio familiar.
El nombre Grande Allée apareció mucho antes que estas casas. En mil seiscientos cuarenta y ocho, los jesuitas ya llamaban así al camino que iba desde la residencia del gobernador, en el cabo Diamante, hasta Cap-Rouge y su misión en Sillery. La palabra «allée» significaba entonces camino o vía de acceso; Grande Allée era la larga salida occidental de Ciudad de Quebec.
Tras la conquista británica, los militares mantuvieron sin edificar el terreno situado al sur del camino, para que el enemigo no pudiera acercarse sin ser visto a las murallas de la ciudad. En mil ochocientos setenta y uno, la guarnición abandonó Ciudad de Quebec. Los funcionarios provinciales adquirieron el antiguo campo de críquet para el parlamento, los funcionarios federales empezaron a vender las parcelas vecinas y las familias acomodadas comenzaron a construir casas junto al nuevo distrito parlamentario.
En mil novecientos uno se instaló aquí William Price, de treinta y cuatro años, nuevo jefe de la empresa familiar de madera, pasta y papel. Trabajaba en ella desde mil ochocientos ochenta y cinco y se hizo cargo de una empresa en una situación difícil: sus bienes se valoraban en casi un millón de dólares, pero las pérdidas se acumulaban desde hacía varios años y la firma estaba amenazada de quiebra. Price tenía por delante la tarea de salvar el negocio del que dependía el bienestar de la familia.
Al mismo tiempo, gastó veinticinco mil dólares en construir esta casa. En Grande Allée, la fachada servía como prueba pública de la posición de su dueño: aquí recibían a personas de su mismo círculo, organizaban comidas y mantenían conversaciones de negocios. Price encargó una vivienda que comunicaba la solidez de la empresa familiar en un momento en que aún había que lograr esa solidez.
Para mil novecientos cinco, la empresa volvía a obtener beneficios, más de un millón de dólares al año, y Price se convirtió en su principal accionista. No hubo que entregar la costosa casa a los acreedores; la familia la conservó hasta mil novecientos treinta y siete.
Después, la residencia privada fue ocupada por el Club Renaissance, donde se reunía la élite conservadora de Ciudad de Quebec. En mil novecientos setenta y tres, unos empresarios compraron la mansión e instalaron en ella bares, restaurantes y discotecas. Un incendio en mil novecientos ochenta y ocho cerró estos establecimientos y dejó la casa vacía durante varios años. Una empresa promotora y funcionarios municipales discutían sobre su transformación; tras una demanda judicial, llegaron a un acuerdo e invirtieron tres millones cuatrocientos mil dólares en la restauración. El arquitecto Pierre Martin conservó la fachada histórica, y junto a la acera aparecieron locales comerciales.
Los nuevos propietarios volvieron a transformar el interior en dos mil veintidós. Sobre la ampliación posterior siguen viéndose el frontón, el balcón y la cubierta de cobre de la casa que Price empezó a construir mientras su empresa se acercaba a la quiebra; las habitaciones que hay detrás se alquilan ahora a huéspedes.
Información práctica
La calle está abierta las veinticuatro horas; el horario de los restaurantes, las terrazas y los establecimientos privados cambia según la temporada y no es necesario para seguir la ruta.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe las fachadas desde el espacio público y recuerde que muchos edificios siguen utilizándose. Conviene ver la Casa Garneau-Meredith y la Casa William Price como partes de un mismo barrio.
