Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Patio interior
- Puestos de pescado
- El nombre de Ermelinda sobre el puesto
- Número 179
La historia del lugar
El comercio está reunido aquí bajo un mismo techo desde mil novecientos catorce. Los comercios recorren el borde exterior del edificio, mientras que en el patio interior abierto funcionan juntos los puestos de pescado, carne, verduras y flores. A esta manzana llegaban vendedores de la ciudad y de las aldeas cercanas, y acudían compradores de todo Oporto. Entre los puestos de pescado, junto a la escalera, puede verse el número ciento setenta y nueve.
El nombre de Bolhão es anterior al edificio actual. Según la explicación tradicional, entre la calle Formosa y la calle de Fernandes Tomás hubo en otro tiempo un prado pantanoso. El arroyo que lo atravesaba hinchaba en la superficie una gran «bolha» de agua, una burbuja; la forma aumentativa de esta palabra, «Bolhão», se fijó para toda la zona.
En mil ochocientos treinta y nueve, los funcionarios municipales ordenaron reunir aquí casi todos los mercados de la ciudad. Al principio, la plaza de mercado estaba rodeada por una verja de hierro. El edificio actual se levantó en mil novecientos catorce: los comercios permanentes se instalaron en el perímetro exterior, y la venta de pescado, carne, verduras y flores, en el patio interior. Esta disposición reunía en una misma manzana a vendedores que llegaban de la ciudad y de las aldeas cercanas, y a compradores de todo Oporto.
Ermelinda Lopes, la actual vendedora de pescado, representa ya a la quinta generación de su familia en Bolhão. Su madre trabajaba aquí como pescadera, por lo que Ermelinda llegó por primera vez al mercado antes de nacer. A los cinco años, la niña quedó huérfana y empezó a criarla su abuela, que alimentaba a la familia con la venta de pescado.
La abuela colocaba una pequeña caja de madera delante de su puesto. En ella cabían unas balanzas de cuerda y una sardina: toda la mercancía de Ermelinda. Los compradores daban monedas al niño, y ella llevaba el dinero a su abuela. Así, la niña aprendió el oficio del que dependía su hogar.
Más tarde, Ermelinda se convirtió en una de las pescaderas más exitosas del mercado. Invertía los ingresos allí mismo: habilitó almacenes para hielo, sal y embalajes, construyó cámaras frigoríficas y contrató a tres trabajadores. Bolhão fue en su vida el lugar donde la familia compraba pescado, lo vendía y ampliaba con lo ganado ese mismo comercio.
En agosto de dos mil doce, un incendio nocturno destruyó cuatro puestos, entre ellos el de Ermelinda. Nadie resultó herido, pero su antiguo punto de venta desapareció. Abrió un nuevo puesto junto a la escalera y siguió vendiendo pescado. Después cerraron todo el mercado durante cuatro años para su restauración, trasladaron a los comerciantes a un local provisional y, en septiembre de dos mil veintidós, los devolvieron al edificio renovado.
En la sala donde, para una niña de cinco años, cabían una sardina y unas pequeñas balanzas, ahora su nombre figura sobre el puesto de pescado número ciento setenta y nueve.
Información práctica
Lun–Vie 08:00–19:00, Sáb 08:00–18:00; Dom cerrado. Los restaurantes del nivel superior abren hasta las 24:00.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No interrumpa el comercio durante la escucha y aléjese del pasillo estrecho si están descargando mercancía cerca. Fotografíe a las personas solo con su consentimiento. El mercado se aprecia mejor en su ritmo de trabajo, pero incluso sin comprar se puede observar aquí la disposición del patio y de las hileras.
