Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Parte norte redondeada del estadio
- Gradas de piedra
- Fragmento de la muralla urbana
- Calle peatonal sobre la arena
La historia del lugar
Bajo la calle peatonal emerge el semicírculo norte de la arena antigua, con hileras de piedra para los espectadores. A comienzos del siglo segundo, bajo el emperador Adriano, se trazó aquí una pista de carreras de unos doscientos cuarenta metros de longitud y se construyeron gradas para decenas de miles de personas. Durante los Juegos Píticos, no solo competían atletas en este lugar: actuaban heraldos, trompeteros, músicos y poetas. Detrás de las gradas, en el extremo norte, se conserva un tramo de la muralla urbana.
A caballo entre los años doscientos cincuenta y doscientos cincuenta y uno, el gobernador de Tracia, Tito Julio Prisco, convocó aquí a los habitantes de Filipópolis. Un ejército del caudillo godo Cniva avanzaba hacia la ciudad, y el emperador Decio envió una carta ordenando esperar tras las murallas la llegada del ejército romano.
Para la reunión general eligieron el estadio. Se construyó a comienzos del siglo segundo, bajo el emperador Adriano: la pista de carreras se extendía aproximadamente doscientos cuarenta metros y las gradas podían albergar a decenas de miles de personas. Aquí se celebraban habitualmente los Juegos Píticos. Junto a los atletas competían heraldos, trompeteros, músicos y poetas. Ahora Prisco necesitaba esa capacidad para transmitir una sola orden a toda una ciudad.
Decio aconsejó a los habitantes que no salieran al campo contra los godos. Los ciudadanos no tenían experiencia militar, y el emperador prometía llevar tropas adiestradas. El historiador Dexipo, que escribió en el mismo siglo, menciona además otro motivo para la cautela: Decio temía que los tracios armados promovieran a su propio pretendiente al trono. Él mismo se había convertido en emperador hacía muy poco, después de que las tropas lo proclamaran, y sabía bien con qué rapidez un ejército provincial crea a un nuevo soberano. Prisco servía a Roma como gobernador; de la suerte del asedio dependían su cargo y su vida.
Cniva no logró tomar las fortificaciones al principio y retiró a sus hombres. Después, un hombre de la ciudad sitiada acudió a los godos y les señaló un punto débil de la muralla cerca del estadio. Dexipo no nombra al desertor ni lo identifica con Prisco. Por la noche, cinco exploradores regresaron a la muralla. Treparon por donde la fortificación era más baja, y tras ellos avanzó un destacamento escogido. Los godos tomaron las torres y dejaron pasar a la ciudad al resto de los guerreros.
Filipópolis fue saqueada; muchos habitantes murieron o fueron llevados cautivos. Los autores antiguos dan cifras enormes de víctimas, pero los historiadores las consideran exageradas. Tras la caída de la ciudad, Prisco aparece en relatos posteriores ya como aliado de Cniva y rival de Decio: los godos proclamaron emperador al gobernador. No se puede determinar si participó en la conspiración antes del asalto o si trató de salvarse después. El nuevo título no le sirvió de nada: poco después Prisco desaparece de las fuentes, probablemente muerto.
Ahora está abierto el extremo norte redondeado del estadio, mientras que la mayor parte de la pista se adentra bajo la calle peatonal y los edificios vecinos. Al norte de las gradas se conserva un fragmento de la muralla urbana. Se desconoce la piedra concreta por la que treparon los primeros exploradores; ante sus ojos permanece la disposición misma: las gradas dentro de las fortificaciones y la muralla en el extremo norte del estadio, adonde los atacantes fueron guiados por un hombre de la ciudad sitiada.
Información práctica
Esfendona abierta gratuita; sala de proyección todos los días: abril–octubre 09:30–18:00, noviembre–marzo 09:00–17:30, pausa 12:30–13:00.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La mayor parte del estadio permanece oculta; contemple el fragmento accesible como la clave para entender la construcción bajo las casas y las tiendas.
