Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La fuente circular con once chorros
- La cúpula de la catedral
- Las altas ventanas de las paredes laterales
La historia del lugar
El pequeño parque urbano de Logan Square ocupa un terreno que antes apenas se utilizaba; ahora cuenta con cafetería, jardín y un estanque poco profundo. La cúpula de la Catedral Basílica de los Santos Pedro y Pablo se eleva sobre el parque, y la propia catedral sirve como iglesia principal común de la diócesis católica. Durante mucho tiempo faltaron donativos, las obras se interrumpieron y solo pudieron terminarlas después de que la diócesis aceptara pedir dinero prestado. En las antiguas paredes laterales, las ventanas comienzan casi junto a la cornisa, y los huecos inferiores posteriores aparecieron únicamente en el ábside detrás del altar.
La fuente circular del parque está concebida como un mapa sin fronteras ni continentes. Filadelfia aparece marcada en el centro, y once chorros representan a sus ciudades hermanadas oficiales: Florencia, Tel Aviv-Yafa, Toruń, Tianjin, Incheon, Duala, Kobe, Nizhni Nóvgorod, Abruzos, Aix-en-Provence y Fráncfort del Meno. Los chorros están dispuestos según las direcciones y las distancias convencionales desde Filadelfia. Estos vínculos se formalizan mediante acuerdos entre alcaldes y prevén intercambios de estudiantes, profesores, especialistas y delegaciones municipales.
El presidente Dwight D. Eisenhower propuso el programa internacional de ciudades hermanadas en mil novecientos cincuenta y seis. Filadelfia firmó su primer acuerdo de este tipo con Florencia ocho años después. Esta parte de Logan Square fue dedicada a las ciudades hermanadas durante la celebración del bicentenario de Estados Unidos en mil novecientos setenta y seis. El primer espacio permaneció casi vacío y atraía a poca gente. En dos mil doce lo transformaron en un parque con cafetería, jardín, un estanque poco profundo y una fuente de juegos. Los acuerdos diplomáticos adquirieron un uso muy cotidiano: durante la estación cálida, los niños corren entre las ciudades asociadas.
Desde el centro de este mapa de agua se aprecia bien una particularidad de la Catedral Basílica de los Santos Pedro y Pablo: en las largas paredes laterales apenas hay ventanas a nivel de la calle. Las elevaron hasta justo debajo de la cornisa a causa de un suceso tras el cual los católicos de Filadelfia tuvieron que pensar en el templo como un edificio capaz de resistir un ataque.
En mil ochocientos cuarenta y dos, Francis Patrick Kenrick, obispo católico de Filadelfia, procuraba que no obligaran a los escolares católicos a leer la traducción protestante de la Biblia. Pedía que se les permitiera usar una edición católica o no asistir a esas clases. El consejo escolar municipal aceptó. Los opositores a la inmigración católica presentaron aquella decisión como un intento de someter las escuelas a la Iglesia.
En mayo de mil ochocientos cuarenta y cuatro, multitudes atacaron hogares católicos e incendiaron dos iglesias, un convento, casas de sacerdotes y una biblioteca. Murieron varias personas. Los disturbios solo cesaron después de la llegada del gobernador y de cinco mil soldados. Kenrick procuraba entonces conseguir para la creciente Diócesis de Filadelfia una iglesia principal común. Tras los pogromos, el proyecto recibió otra condición: la catedral debía seguir siendo un objetivo difícil.
Los sacerdotes Mariano Muller y John Tornatore, que habían estudiado arquitectura antes de ordenarse, prepararon los primeros bocetos con ventanas únicamente en el nivel superior. El joven arquitecto Napoleon LeBrun trasladó esta solución al proyecto. No se ha conservado un documento concluyente que explique el motivo, pero los historiadores de la catedral consideran que la causa más probable fue el temor a un nuevo ataque anticatólico. La tradición local añade una escena: supuestamente, los constructores ordenaron al obrero más fuerte lanzar una piedra hacia arriba y comenzaron las ventanas por encima del punto hasta el que logró arrojarla. Las distintas versiones nombran de manera diferente a quien dio la orden, por lo que se trata de una tradición, no de un episodio establecido.
Kenrick quería construir la catedral solo con el dinero reunido, para no dejar a la diócesis una deuda enorme. En la festividad de los apóstoles Pedro y Pablo, el veintinueve de junio de mil ochocientos cuarenta y seis, pidió donativos a los católicos. La catedral fue dedicada a estos dos discípulos de Jesucristo porque la tradición eclesiástica los considera fundadores de la comunidad cristiana de Roma. Kenrick necesitaba una catedral local vinculada por su nombre a la Iglesia de Roma.
El dinero resultó insuficiente. Tres años después, las obras se detuvieron. Kenrick se fue a dirigir la Arquidiócesis de Baltimore; su sucesor, el obispo John Neumann, mantuvo la norma de construir solo con fondos reunidos y murió sin ver terminada la catedral. Para entonces ya habían levantado los muros e instalado una cruz en la cúpula.
La finalización se encargó a James Frederick Wood, un obispo con experiencia bancaria. Calculó que las interrupciones constantes aumentaban por sí mismas los gastos, autorizó los préstamos y llevó la construcción hasta el final durante la Guerra de Secesión. En noviembre de mil ochocientos sesenta y cuatro, Wood abrió la catedral; dentro aún había un altar provisional de madera y una parte considerable de las paredes seguía sin pinturas.
Maestros posteriores añadieron la decoración y las vidrieras, y a mediados del siglo veinte abrieron ventanas inferiores en el nuevo ábside situado detrás del altar. En las antiguas paredes laterales, las ventanas siguen comenzando donde, según la tradición, no llegó la piedra lanzada.
Información práctica
El parque abre todos los días de 06:00 a 01:00. La cafetería y los aseos suelen funcionar de marzo a octubre, de 09:00 a 17:00. La fuente y el estanque infantil son estacionales, normalmente de abril a octubre. La catedral abre según el horario litúrgico; las visitas guiadas de los domingos dependen de los oficios religiosos.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para la historia principal basta con observar desde el exterior. Si las puertas de la catedral están abiertas, tenga en cuenta los oficios religiosos y guarde silencio: es un templo en funcionamiento, no un interior de museo obligatorio.
