Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La estatua de bronce de Antonio de León
- La mano junto al sable
- Bancos
- Árboles
La historia del lugar
Los bancos bajo los árboles se extienden a lo largo de la fachada principal de la catedral. En México, a este jardín urbano para pasear y descansar se le llama alameda. El solar se destinó en otro tiempo al ayuntamiento, pero nunca se construyó aquí el edificio municipal. Por el jardín se trazaron senderos y se instaló una fuente, y la valla de madera que los rodeaba desapareció hace mucho.
El militar de bronce en el centro del jardín es el general Antonio de León, gobernador de Oaxaca, que decidió transformar este lugar, bajo las ventanas de su propia casa. Antes de él, los alfareros comerciaron aquí durante unos dos siglos. Colocaban sus vasijas ante la fachada principal de la Catedral Metropolitana de Oaxaca y vivían de vender esa cerámica, por lo que la plaza se llamaba Plazuela de Cántaros, la plaza de las jarras.
Este mercado surgió casi por casualidad. En mil quinientos setenta y seis, el solar se destinó al ayuntamiento de la ciudad, pero nunca se construyó aquí. El espacio libre fue ocupado sobre todo por artesanos indígenas que llegaban para vender vasijas de barro. La plaza de la catedral era para ellos un lugar de trabajo, no un jardín de paseo.
A comienzos de la década de mil ochocientos cuarenta, de León vivía en la casa de enfrente. Según un relato muy difundido en Oaxaca, la idea de retirar los puestos comerciales surgió en una conversación suya con Benito Juárez, un joven abogado que servía al gobernador como secretario y le ayudaba a reorganizar la ciudad. Lo principal se sabe con certeza: de León inició la transformación del mercado en jardín.
Para los alfareros, la decisión supuso perder su lugar habitual de sustento. Se trasladaron a la Plaza del Marqués, donde más tarde apareció el Mercado Benito Juárez. Aquí plantaron fresnos, trazaron senderos e instalaron una fuente central, y todo el jardín quedó rodeado por una valla de madera. En México se llamaba alameda a un jardín urbano de paseo; resulta curioso que en el nuevo jardín no hubiera álamos, de los que procede esta palabra.
El trece de octubre de mil ochocientos cuarenta y tres, de León inauguró el jardín, llamado Alameda de León en honor de quien lo acondicionó. Logró lo que deseaba: ante la catedral apareció un lugar para pasear y descansar. Los comerciantes tuvieron que empezar de nuevo en otra plaza.
Cuatro años después, el antiguo gobernador volvió a asumir el mando militar. El ejército estadounidense avanzaba hacia la capital de México, y de León encabezó la brigada que defendía las fortificaciones de Molino del Rey. El ocho de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete murió en combate; las tropas mexicanas se retiraron hacia Chapultepec.
Treinta y ocho años después, en el aniversario de la muerte del general, se inauguró en el centro del jardín que él había creado una estatua suya. La valla de madera y los puestos de alfareros ya no están. De León permanece con la mano junto al sable entre bancos y árboles, y a los artesanos que fueron desalojados de aquí por la Alameda hay que buscarlos ya en los antiguos mercados de la ciudad.
Información práctica
Jardín urbano abierto junto a la plaza. El paso es libre, pero el estado de los senderos, el comercio callejero, los actos y las obras cambian según el lugar.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un lugar cómodo para hacer una pausa, pero deje libres los pasos y tenga en cuenta que alrededor del monumento pueden celebrarse actos urbanos.
