Parada 4 de 6

Teatro Macedonio Alcalá

Teatro Macedonio Alcalá

La sala mostrará cómo el precio de la entrada separaba a los espectadores de una misma película.

15 min
Teatro Macedonio Alcalá en la esquina de dos calles, con cúpula y fachada redondeada.
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En qué fijarse

  • Sala en forma de herradura
  • Niveles de palcos
  • Medallón sobre el escenario
  • Portal escénico

La historia del lugar

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En mil novecientos nueve, el teatro-casino abrió sus puertas: las familias acomodadas de Oaxaca querían ver en su escenario grandes compañías extranjeras y reunirse unas con otras. Los niveles de palcos recorren la herradura de la sala, y sobre el portal escénico permanece el medallón del primer mecenas. La primera representación fue Aida, interpretada por una compañía italiana; más tarde aquí se ofrecían obras de teatro, conciertos, boxeo, lucha y sesiones de cine. Hoy, en la sala vuelven a celebrarse representaciones, conciertos y veladas de danza.

En marzo de mil novecientos veinticinco, un columnista de prensa que firmaba como Conde Oto vino aquí a una sesión de cine dominical. Había ocupado con antelación un asiento en un palco: para escribir su columna, tenía que ver la película hasta el final. Sin embargo, un empleado del teatro le ordenó desalojar el palco para tres docenas de niños de cierto caballero influyente. Ya no quedaban asientos libres, y el columnista permaneció de pie hasta el final de la sesión. Más tarde contó en el periódico cómo una película pierde su encanto cuando le duelen los pies al espectador.

El empleado podía actuar así porque aquí separaban al público por niveles, taquillas y entradas distintas. En mil novecientos veinticinco, una butaca en el patio de butacas costaba sesenta centavos, lo mismo que un kilogramo de carne de res. La entrada al nivel más alto costaba diez centavos, poco más que un kilogramo de maíz. Un «juez teatral» especial vigilaba el orden. Los poseedores de entradas baratas veían la misma película, pero no podían bajar junto a los espectadores acomodados. La herradura conservada de la sala permitía ver desde distintos niveles y, al mismo tiempo, ayudaba a los empleados a mantener esos niveles separados.

El teatro abrió en mil novecientos nueve como teatro-casino de Luis Mier y Terán, general y antiguo gobernador de Oaxaca. Las familias acomodadas locales querían recibir grandes compañías extranjeras y reunirse aquí unas con otras; la primera noche, una compañía italiana interpretó Aida. Después, en el escenario se ofrecían obras de teatro, conciertos, boxeo y lucha, y delante de él se tendía una pantalla de cine. Ahora la sala vuelve a estar dedicada a las representaciones, la música y la danza.

Sobre el escenario todavía se conserva un medallón con el retrato de Mier y Terán, aunque su nombre desapareció hace mucho de la fachada. Durante la Revolución, los partidarios de Venustiano Carranza dieron al teatro el nombre de su hermano, el militar Jesús Carranza. Después recuperaron el nombre anterior y, en otoño de mil novecientos treinta y tres, eligieron a Macedonio Alcalá.

Alcalá fue un violinista oaxaqueño, profesor y director de agrupaciones musicales. La música mantenía a su familia; cuando una enfermedad le privó de la posibilidad de trabajar, vendía partituras e instrumentos con los que antes se ganaba la vida. En mil ochocientos sesenta y ocho escribió el vals Dios nunca muere. Las circunstancias de su creación se rodearon de leyendas: en unas versiones, los amigos ayudaban al compositor enfermo; en otras, los habitantes de Tlacolula encargaron el vals. Después de la muerte de Alcalá, su hermano Bernabé intentó publicar la obra con su propio nombre. Los habitantes de Tlacolula denunciaron la suplantación y lograron que la autoría volviera a Macedonio.

El compositor murió pobre cuatro décadas antes de la apertura de este edificio, pero su vals se convirtió en el himno no oficial de Oaxaca y dio al principal teatro de la ciudad el nombre del compositor. Cuando Dios nunca muere se interpreta en esta sala, el público se pone de pie según la costumbre oaxaqueña; sobre los espectadores que se han levantado permanece el medallón de Mier y Terán, el primer mecenas del teatro.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoAndador Macedonio Alcalá
Entradadesde fuera

La cartelera cultural mexicana indica un horario de lunes a viernes de 09:00–20:00, con la salvedad: según los eventos actuales. Para el paseo, considere que el interior no está garantizado; la fachada y la esquina se aprecian desde el exterior.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Cuente ante todo con contemplar las fachadas. Por lo general, solo se puede entrar en la sala como parte de la programación disponible o de un evento independiente, que conviene comprobar con antelación.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Suba por la calle que lleva el nombre del teatro hasta el cruce con Morelos.

Parada 4 de 6Después: Andador Macedonio Alcalá

Ruta terminada

Paseo completado

«Cómo ha cambiado el centro de Oaxaca» — 6 paradas, aprox. 1.2 km, 2–4 h.

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