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Museo de Sitio de Monte Albán

Museo de Sitio de Monte Albán

Aquí, la construcción moderna será el punto de partida para hablar de las viviendas conservadas y de los restos hallados durante las obras.

15 min
Artefactos en el Museo de Sitio de Monte Albán.
Adam Jones from Kelowna, BC, Canada · CC BY-SA 2.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Cráneos con aberturas redondas y ovaladas
  • Estelas talladas
  • Vasijas de cerámica
  • Objetos de concha

La historia del lugar

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En las salas junto a la entrada de las ruinas se reúnen huellas de la vida cotidiana de la antigua ciudad: objetos procedentes de complejos residenciales, donde las habitaciones rodeaban patios interiores y en algunos espacios se cocía cerámica. Los muertos eran enterrados bajo los suelos, por lo que los restos humanos de las vitrinas están vinculados al espacio doméstico y no solo al ritual. Destacan especialmente los cráneos con aberturas redondas y ovaladas, junto a la cerámica, las estelas y los objetos de concha.

El actual museo, situado a la entrada de las ruinas, abrió en otoño de mil novecientos noventa y cuatro. Los conservadores reunieron aquí alrededor de seiscientos cincuenta hallazgos de Monte Albán: estelas talladas, cerámica, conchas y restos humanos. Es el museo de la propia zona arqueológica, por eso las piezas se conservan junto a las viviendas y las tumbas de donde fueron extraídas. Los célebres adornos de oro de la tumba número siete se encuentran en otro lugar: en el Museo de las Culturas de Oaxaca, en el antiguo monasterio de Santo Domingo.

Una de las razones por las que aquí se exhiben huesos humanos comenzó con el proyecto de una carretera ordinaria. En mil novecientos noventa y uno, el Instituto Nacional de Antropología e Historia planeaba ampliar el acceso a Monte Albán y el estacionamiento. En el trazado de la construcción se encontraban doce complejos residenciales antiguos. El arqueólogo Ernesto González Licón dirigió las excavaciones de rescate: su tarea consistía en conservar las viviendas o, al menos, extraer de ellas toda la información posible antes de la llegada de la maquinaria.

Se asignaron diez meses al trabajo. Casi todo el presupuesto fue aportado por el Centro INAH Oaxaca, y una pequeña parte por la administración de carreteras. Pero, en el lugar del futuro estacionamiento, una excavadora ya había retirado la parte superior de las construcciones antiguas. Se perdió la información sobre su último período de existencia. González trazó un mapa de lo que había sobrevivido y propuso desviar el trazado. Fue posible conservar la mayoría de las viviendas; bajo la carretera quedaron solo dos complejos en la zona de El Pitayo.

Los edificios excavados junto al estacionamiento pertenecían a familias que vivían entre la nobleza urbana y los habitantes más pobres de las laderas. Las habitaciones rodeaban patios interiores; en algunas había hornos para cocer cerámica, y los muertos eran enterrados bajo los suelos. En una de esas viviendas, los arqueólogos encontraron los restos de cuatro adultos, hombres y mujeres. A los cuatro se les había trepanado el cráneo en vida.

A González se unió la antropóloga física Lourdes Márquez Morfín. Por los bordes de las aberturas, ella determinaba si había dado tiempo a que creciera hueso nuevo. Si el borde cicatrizaba, la persona había sobrevivido a la operación; un corte sin cicatrizar podía indicar la muerte durante la intervención o poco después. Más tarde, Márquez y González estudiaron los restos de casi mil habitantes de Monte Albán. Entre ellos había doce cráneos trepanados: la mayor serie conocida de este tipo en Mesoamérica. Solo dos pacientes vivieron lo suficiente después de la operación. Uno soportó varias intervenciones y murió después de la quinta. No se ha determinado con exactitud por qué los especialistas zapotecas del antiguo pueblo local abrían agujeros en los cráneos. Podían tratar las secuelas de lesiones o enfermedades; también es posible una razón ritual. Los huesos no permiten elegir una sola respuesta. Pero sí muestran el procedimiento mismo: la parte superior del cráneo era raspada o perforada, y algunas personas regresaban después a la vida en su propia casa.

De la capa superior de las viviendas del estacionamiento no queda nada. En la sala de los huesos del museo, junto a la cerámica, las estelas y los objetos de concha, se encuentran cráneos con aberturas redondas y ovaladas: la huella de los habitantes que los arqueólogos hallaron cuando construían el acceso actual a Monte Albán.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoPlataforma Norte
Entradamuseo con entrada

El museo suele abrir todos los días de 10:00 a 16:00; consulte INAH/SIC antes del viaje.

Horario por días
Lu10:00–16:00
Ma10:00–16:00
Mi10:00–16:00
Ju10:00–16:00
Vi10:00–16:00
10:00–16:00
Do10:00–16:00
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Lea las etiquetas sobre la procedencia de los objetos: no todo lo hallado en una misma tumba pertenece a un mismo periodo.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Deje el museo situado a la entrada y suba hacia la elevada plataforma de la parte norte del complejo.

Parada 1 de 7Después: Plataforma Norte

Ruta terminada

Paseo completado

«Monte Albán: ciudad en la cima» — 7 paradas, 1.4 km, 3 horas.

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