Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Amplia escalinata de piedra
- Losa con cinco figuras
- Patio Hundido
- Cimientos de cuatro templos
La historia del lugar
Los amplios escalones de piedra conducen a una altura de unos diez metros sobre la Gran Plaza, a la parte de Monte Albán donde se encontraban las dependencias de los gobernantes y los lugares de culto cerrados. Tras la subida están el Patio Hundido y otro patio rodeado por cuatro templos. De los propios edificios se conservan la escalinata y los cimientos de piedra: los muros y los techos de adobe desaparecieron hace mucho tiempo.
En la plataforma superior de la escalinata sur del Edificio E, una mujer anciana entrega un pequeño objeto a un hombre joven, identificado por el signo de un jaguar. Talladores zapotecos esculpieron esta escena en una gran losa de piedra aproximadamente en el siglo octavo. Junto a ellos aparecen otras tres mujeres. Hay cinco figuras en total: cuatro femeninas y una masculina.
Ya no es posible pronunciar sus verdaderos nombres. Junto a cada persona están tallados un signo calendárico y un nombre personal, pero la escritura zapoteca solo se ha descifrado parcialmente. Los arqueólogos establecieron las funciones de los participantes a partir de la propia acción: la mujer mayor ocupa la posición de gobernante, el hombre busca el derecho a heredar su cargo y las demás mujeres, probablemente parientes, confirman su ascendencia.
Esta es una reconstrucción cautelosa, no un documento leído literalmente. Todavía no se ha logrado identificar con seguridad el objeto que se entrega. Sin embargo, las imágenes de esta época muestran que los cónyuges zapotecos de la nobleza gobernaban conjuntamente y que, tras la muerte de un hombre, una mujer podía seguir siendo la única jefa de la comunidad. En la losa de la Plataforma Norte se representa a varias mujeres, bien como gobernantes por derecho propio, bien como aquellas sin cuyo consentimiento el cargo no podía transmitirse a la persona siguiente.
Lo que estaba en juego era plenamente material. La familia gobernante recibía tributos y disponía del trabajo con el que se sostenían su corte, los templos y las ceremonias. Al joven sucesor no le bastaba con llamarse heredero: tenía que mostrar de qué familia había recibido ese derecho. La mujer mayor le entregó el objeto, las parientes atestiguaron el parentesco y los talladores convirtieron la ceremonia en una genealogía pública. Como resultado, el hombre quedó representado como sucesor legítimo y las mujeres como participantes en la decisión, no como figuras anónimas junto a él. La inscripción no informa de lo que ocurrió después con cada uno de ellos.
Eligieron la Plataforma Norte para esta ceremonia porque allí se encontraban la residencia de los gobernantes y los principales santuarios cerrados de Monte Albán. La amplia escalinata los elevaba unos diez metros sobre la Gran Plaza; más allá se encontraban el Patio Hundido y otro patio rodeado por cuatro templos. La losa se colocó en la escalinata de un templo orientado al sur: quien era admitido arriba pasaba junto a la imagen de la familia que determinaba al sucesor.
Los muros de adobe y el techo de este templo han desaparecido. Quedan la escalinata de piedra, los cimientos de los edificios y la losa en la que una mujer transmite el cargo a un hombre en presencia de otras tres mujeres.
Información práctica
La zona arqueológica suele estar abierta todos los días de 8:00 a 17:00, última entrada a las 16:00.
Horario por días
No intente entrar en las tumbas: sus pinturas se conservan tras puertas cerradas.
