Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de piedra tallada
- Representación de María junto a la cruz
- Escudo de Otálora
- Estatua de Nuestra Señora en el altar
La historia del lugar
La fachada de piedra tallada conduce a una basílica activa, uno de los principales santuarios de Oaxaca. Antes ya se alzaba aquí la Capilla de San Sebastián, y junto al templo crecieron dependencias monásticas, donde ahora trabaja la administración municipal. En el interior se conserva una estatua hecha para vestirla: en madera están tallados con especial cuidado el rostro y las manos, mientras que la ropa oculta el resto; el dieciocho de diciembre se reúnen aquí peregrinos para las principales fiestas de la ciudad.
Sobre la entrada, María aparece representada junto a la cruz después de la muerte de Cristo. «Soledad» significa su soledad y su dolor: tanto el templo como la estatua que se conserva en su interior están dedicados a este estado de Nuestra Señora de la Soledad.
Una leyenda local cuenta por qué la estatua acabó precisamente aquí. En el año mil seiscientos diecisiete, un arriero guiaba una caravana de mulas desde Veracruz hasta Guatemala. Por el camino se unió a los animales otra mula con un gran cajón. No había ningún dueño cerca. Junto a la antigua Capilla de San Sebastián, la mula se echó y no volvió a levantarse. El arriero temía que consideraran robada la carga ajena, por lo que llamó a los funcionarios de la ciudad. Cuando retiraron el cajón, el animal se levantó y murió de inmediato. Dentro, según la leyenda, había un crucifijo, la cabeza y las manos talladas de María y una placa con las palabras «Nuestra Señora de la Soledad al pie de la cruz». El obispo Bartolomé Boórquez ordenó dejar la imagen aquí y disponer un santuario para ella.
Es precisamente una leyenda. Los documentos indican que, ya no más tarde de mil quinientos ochenta, en este lugar se alzaba la Capilla de San Sebastián y existía una cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. La historia de la mula explicó por qué la imagen venerada debía permanecer aquí, aunque la advocación apareció antes.
El gran templo nació de la decisión de personas que ganaban dinero con el comercio. En el siglo diecisiete, comerciantes andaluces se establecían en Oaxaca por la cochinilla, un tinte rojo obtenido de insectos locales que se exportaba mucho más allá de Nueva España. En una ciudad donde la posición social se afianzaba mediante gremios y cofradías religiosas, se unieron en torno a la veneración española de Nuestra Señora de la Soledad, que les era conocida. La cofradía obtuvo permiso para sustituir la pequeña capilla por una iglesia de piedra, pero faltaba dinero para la construcción.
Entonces los comerciantes acudieron a Pedro de Otálora Carvajal, canónigo y juez eclesiástico de Oaxaca, que disponía de una gran fortuna. Parte de sus ingresos procedía de cargos eclesiásticos y de la recaudación del diezmo; los investigadores relacionan otra parte con el comercio de cochinilla y trigo. Le propusieron convertirse en patrono del santuario: pagar la iglesia y obtener el derecho a ser enterrado dentro de ella.
La primera donación de Otálora ascendió a mil pesos. Después, la suma total creció hasta veintiocho mil. Con ese dinero levantaron el templo, instalaron el altar mayor, el púlpito y el órgano, y comenzaron a construir el monasterio vecino. La iglesia se terminó en mil seiscientos ochenta y nueve y se consagró al año siguiente.
El veinte de junio de mil seiscientos noventa y uno murió Otálora. Poco antes había renunciado a la sepultura familiar en la catedral y entregado aquella capilla a un hospicio para niños abandonados. El propio Otálora fue enterrado aquí; su herencia siguió pagando el monasterio después de su muerte. Su escudo se conserva en la fachada y en el ábside, y las antiguas dependencias monásticas las ocupa ahora la administración municipal.
Hoy es la basílica activa de la patrona de Oaxaca. El dieciocho de diciembre llegan aquí peregrinos y se celebran las principales fiestas de la ciudad en su honor. La estatua del altar está hecha para vestirla: en madera se tallaron con especial cuidado sobre todo el rostro y las manos, mientras que la ropa oculta el resto. Son precisamente esas dos partes las que enumera la antigua leyenda sobre el cajón del que el arriero anónimo se negó a apropiarse.
Información práctica
Todos los días 09:00–18:00; la visita es posible fuera del horario de misa.
Comprobado: 19 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Visite el templo como un lugar de oración activo: guarde silencio, no bloquee el paso y no use flash. Durante el oficio, limítese a la fachada y al atrio si la visita molesta a los fieles.
