Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cuatro cables principales de sustentación
- Péndolas verticales
- Arcos de piedra de las torres
- Placa de bronce con los nombres de los Roebling
La historia del lugar
El puente se construyó como un paso permanente entre Nueva York y Brooklyn, cuando aún eran dos ciudades distintas. Las torres de piedra se elevan directamente desde el río, y el tablero peatonal pasa por sus altos arcos. En el lado oeste de la torre de Brooklyn está fijada una placa de bronce con los nombres de las personas cuyo trabajo permanece en la propia estructura del puente.
Por encima de las cimas de las torres de piedra se tienden cuatro cables principales de sustentación. De ellos se sostiene el tramo mediante péndolas verticales, y las torres transmiten su peso a los cimientos. Cada torre comienza muy por debajo del agua, con un enorme cajón de madera sin fondo, un cajón neumático, que los constructores bajaban a través del suelo del río.
El ingeniero John Roebling proyectó el puente, empeñado en lograr un paso permanente entre dos ciudades que entonces aún eran distintas: Nueva York y Brooklyn. Murió antes de que comenzaran las obras principales, y el puesto de ingeniero jefe recayó en su hijo Washington Roebling, de treinta y dos años. Los planos de su padre solo eran el comienzo: Washington tuvo que calcular por sí mismo cómo colocar dos torres en el fondo del East River.
En la cámara de trabajo del cajón neumático se introducía aire comprimido. Este desplazaba el agua, los hombres retiraban el terreno y la mampostería de piedra de arriba hacía descender toda la estructura con su propio peso. Bajo la torre de Brooklyn, la roca firme apareció aproximadamente a catorce metros por debajo de la cota de pleamar. En el lado de Manhattan, el cajón descendió casi veinticuatro metros, pero las sondas de hierro indicaban que aún quedaban unos nueve metros hasta la roca.
Cuanto más descendía la cámara, mayor presión era necesaria. Hoy se sabe que, al regresar demasiado deprisa a la superficie, se forman burbujas de nitrógeno en la sangre. Entonces apenas intentaban comprender la causa. Durante unos meses de mil ochocientos setenta y dos, el médico de la compañía del puente registró ciento diez casos de la llamada enfermedad de los cajones neumáticos. Murieron tres hombres.
Después de la tercera muerte, Washington Roebling detuvo el descenso del cajón neumático de Manhattan. El puente era su trabajo remunerado, y el puesto de ingeniero jefe, una continuación del oficio familiar; si los cimientos cedían, perdería tanto el proyecto como su nombre profesional. Roebling estudió las muestras y decidió que la arena y la grava compactadas soportarían la torre. Por orden suya, rellenaron la cámara de trabajo y vertieron hormigón en ella, dejándola aproximadamente a nueve metros por encima de la roca. Sobre esos cimientos levantaron la torre de Manhattan.
El propio Roebling también enfermó gravemente después de bajar a los cajones neumáticos. Desde diciembre de mil ochocientos setenta y dos ya no volvió a aparecer en la obra y nunca se recuperó por completo. Desde su casa en Brooklyn Heights seguía los trabajos con un telescopio. Al principio, su esposa Emily Roebling anotaba las instrucciones; después aprendió los cálculos de la curvatura de los cables, la resistencia de los materiales y las especificaciones del puente. Transmitía a los ingenieros las decisiones de su marido, le llevaba las preguntas de la obra y asumió el trabajo en el lugar. Antes de la inauguración de mil ochocientos ochenta y tres, Emily fue la primera en cruzar el puente terminado en un carruaje.
En el lado oeste de la torre de Brooklyn está fijada una placa de bronce con los nombres de John, Washington y Emily Roebling. Bajo la torre de Manhattan sigue yaciendo el cajón neumático de madera encerrado en hormigón; su fondo se apoya sobre la arena en el lugar donde Washington Roebling ordenó detener el descenso.
Información práctica
Abierto las veinticuatro horas; el mismo camino que junto a la entrada.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para contemplarlo durante un buen rato, elija un lugar fuera del flujo principal; arriba se notan especialmente el viento y la falta de sombra.
