Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cubierta herbácea baja
- Manadas de ciervos
- Tortas senbei
La historia del lugar
Aquí el parque urbano, con sus praderas, linda con las tierras del Santuario Kasuga y la montaña situada detrás; juntos forman un espacio donde los ciervos están protegidos, pero no se los mantiene en establos. El antiguo cercado de madera junto al estanque Yukige-no-sawa desapareció, aunque antes solo servía de refugio nocturno para la manada. De día, los grupos de animales se mantienen sobre la hierba baja, y la frontera de su refugio todavía casi coincide con la línea trazada alrededor del parque.
Los ciervos de estas praderas se ocupan de su alimento principal. Las tortas senbei compradas son solo un manjar para ellos; viven sobre todo de hierba noshiba, una especie local de césped, hojas y bellotas. El pastoreo constante mantiene baja la cubierta herbácea, y los escarabajos peloteros llevan el estiércol al suelo. Por eso la pradera sirve de pasto para los ciervos, aunque atraviesa el parque más visitado de la ciudad.
Tras el abandono de Kōfuku-ji, desapareció la antigua supervisión de los ciervos. Los veneraban como mensajeros de la deidad Kasuga, pero para los agricultores de fuera de la ciudad seguían siendo animales que salían a los campos y se comían las cosechas. En mil ochocientos setenta y uno, el jefe de la prefectura, Shijō Takatoshi, que buscaba poner fin a los daños en los cultivos, declaró a los ciervos animales dañinos y autorizó su caza.
Dos años después, Shijō eligió otro método: ordenó reunir a la manada tras una valla de madera. Instalaron los cercados junto al estanque Yukige-no-sawa, en el parque actual, y en el acceso a Kasuga. Allí llevaron a más de setecientos ciervos. No hubo alimento suficiente para una manada tan grande. Para noviembre solo quedaban vivos treinta y ocho.
El nuevo jefe de la prefectura, Fujii Chihiro, recibió ya no el problema de una manada numerosa, sino la amenaza de su desaparición. Preparó un plan de conservación; los cercados fueron entregados al Santuario Kasuga y allí crearon la Sociedad del Ciervo Blanco. En mil ochocientos setenta y seis liberaron a los animales supervivientes. Dos años más tarde, los funcionarios prohibieron matar ciervos en una amplia zona alrededor de Nara, y la manada empezó a recuperarse.
También regresaron los daños en los cultivos. En mil ochocientos noventa, los habitantes de siete aldeas agrícolas presentaron una petición: la zona de protección ampliada les impedía defender los campos de los que dependían sus ingresos. Los funcionarios la redujeron al parque, las tierras de Kasuga y la montaña situada detrás del santuario. Así, una disputa humana trazó alrededor de estas praderas la frontera de un refugio para los ciervos.
Al año siguiente, el alcalde de Nara, Hashii Zenjirō, y veintiocho habitantes de la ciudad crearon la Sociedad para la Conservación de los Ciervos Sagrados de Kasuga. Debían al mismo tiempo evitar que los animales se extinguieran y no repetir la antigua catástrofe del encierro permanente. El nuevo cercado se utilizaba solo por la noche: atraían a los ciervos con comida y con la señal de una trompa, y por la mañana los liberaban de nuevo. De esta sociedad procede la actual Fundación para la Protección de los Ciervos de Nara; recibe una parte de los ingresos de las tortas senbei autorizadas.
El primer cercado de madera junto a Yukige-no-sawa no se ha conservado. El contorno de la principal zona de protección todavía casi repite la línea trazada tras la petición de las siete aldeas. Los ciervos sanos no pertenecen a nadie, no reciben una ración diaria en establos y se alimentan por sí mismos de la hierba al aire libre dentro de esta frontera.
Información práctica
Zona de parque abierta sin entrada; es mejor recorrerla durante las horas de luz. Las normas para tratar con los ciervos se aplican constantemente.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No muestre la comida de antemano, no provoque a los animales y suelte de inmediato la galleta si un ciervo se acerca a la mano. Mantenga guardadas las bolsas y el papel, especialmente cerca de varios animales.
