Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos guardianes de madera
- Uniones expuestas bajo la cubierta
- Altas columnas de madera
La historia del lugar
Nandaimon significa «Grandes puertas meridionales». Es la entrada principal de Tōdai-ji: el paso central conduce al Salón del Gran Buda, y en los vanos laterales se alzan dos niō, colosales protectores de la enseñanza budista. Están frente a frente y custodian precisamente el paso entre ellos.
Las primeras puertas de este lugar se construyeron ya en el siglo octavo, pero más tarde un tifón las derribó. El edificio actual apareció tras otra catástrofe. A finales de mil ciento ochenta, las tropas de Taira no Shigehira, un general enviado a someter los templos de Nara que se habían alzado contra su clan, incendiaron los principales edificios de Tōdai-ji. El monasterio perdió sus salas y sus ingresos, y la enorme estatua de Buda quedó dañada a la intemperie.
La reconstrucción fue encargada a Chōgen, un monje de unos sesenta años que debía reunir dinero, madera y artesanos para la obra. Recorrió el país con listas de suscripción, consiguió donaciones y obtuvo el apoyo del gobernante militar Minamoto no Yoritomo y de la corte imperial. Chōgen se ocupó de ello hasta el final de su vida: durante un cuarto de siglo.
Antes de recibir el encargo, había estado tres veces en la China de la época Song y allí vio métodos para levantar enormes edificios de madera. Para el Nandaimon eligió una estructura que más tarde recibió el nombre de estilo del Gran Buda: dieciocho columnas de unos diecinueve metros de altura están unidas por largas vigas transversales. El nivel inferior quedó sin techo, por lo que las uniones que sostienen la cubierta se ven directamente sobre el paso. En mil ciento noventa y nueve, los constructores alzaron la viga de cumbrera. Las puertas se convirtieron en una de las últimas partes del monasterio reconstruido.
Chōgen se esforzó especialmente para que hubiera dos guardianes en ellas. El encargo lo recibieron cuatro maestros de la escultura budista: Unkei, Kaikei, Jōkaku y Tankei, el hijo mayor de Unkei. Junto con sus ayudantes, ensamblaron al mismo tiempo ambas figuras a partir de grandes piezas de madera. Cada guardián superó los ocho metros de altura, y todo el trabajo llevó sesenta y nueve días.
Poco después de comenzar la obra, ya habían erigido en el vano occidental la figura de boca abierta. Al día siguiente, en el lado oriental de las puertas, un copista elaboró un rollo con un texto budista; lo fijaron dentro del pecho del guardián de labios cerrados. Allí permaneció el documento durante casi ocho siglos.
En mil novecientos ochenta y ocho, los restauradores empezaron a desmontar las figuras dañadas para una restauración de cinco años. Dentro encontraron rollos, inscripciones en la madera y nombres de participantes. Antes de este hallazgo, los estudiosos discutían quién había trabajado junto con Unkei y Kaikei. Los documentos devolvieron la autoría a Jōkaku y Tankei y confirmaron que los dos equipos trabajaron simultáneamente; no fue posible determinar por separado la contribución de cada maestro.
Chōgen vio terminados el Nandaimon y ambos guardianes en mil doscientos tres y murió tres años después. El Salón del Gran Buda levantado bajo su dirección se incendió más tarde, pero las puertas se conservaron. A ambos lados del paso central siguen en pie, frente a frente, dos figuras dentro de las cuales los maestros dejaron constancia de su trabajo.
Información práctica
Las puertas se alzan en el eje abierto del templo y son accesibles sin entrada aparte; el acceso a las zonas de pago de Tōdai-ji depende del horario del Daibutsu-den.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los guardianes se ven desde el paso, pero la reja y las profundas hornacinas ocultan parte de los detalles. Aléjese hacia un lado para observar las figuras sin obstaculizar el flujo de visitantes.
