Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cubierta de cristal
- Octógono central
- Cuatro edificios de varias plantas
- Placa conmemorativa junto al número 27
La historia del lugar
En uno de los edificios de la Galleria, Matilde Serao fundó un periódico diario junto con su marido y, doce años después, otro, ya tras romper con él, para volver a tener una redacción propia.
En mil ochocientos noventa y dos, Serao y el periodista Edoardo Scarfoglio publicaron el primer número de Il Mattino, «La Mañana». Vivían del trabajo periodístico y esperaban convertir la nueva publicación en el principal diario del sur de Italia. Instalaron las salas de redacción en un edificio de la Galleria y colocaron una rotativa en el sótano: el papel entraba en ella en un rollo continuo, de modo que la tirada podía imprimirse más deprisa que en los antiguos periódicos de hojas sueltas.
La propia configuración de la Galleria preveía esta convivencia de oficinas, taller de impresión y tiendas. La cubierta de cristal cubre dos calles que se cruzan, y alrededor del octógono central se levantan cuatro edificios de varias plantas. Desde el principio se alquilaron locales a comerciantes, redacciones, hoteles y residentes. El salón monumental servía al mismo tiempo de paso urbano.
Serao sabía qué había aquí antes. En mil ochocientos ochenta y cuatro, durante la epidemia de cólera, publicaba artículos sobre los barrios pobres de Nápoles. En aquel lugar se apiñaba entonces el barrio de Santa Brigida: altas casas sin patios se alzaban a lo largo de varios callejones estrechos, y en las estancias bajas vivían familias enteras. Mientras los funcionarios prometían sanear la ciudad mediante demoliciones, Serao anotaba detalladamente de qué vivían los habitantes, qué podían comprar con los ingresos de un día y por qué el realojo por sí solo no los libraría de la pobreza. Los artículos formaron el libro El vientre de Nápoles.
Tras la epidemia demolieron las casas de Santa Brigida. En el solar liberado trazaron pasajes cubiertos y abrieron la Galleria en mil ochocientos noventa. Recibió su nombre en honor de Umberto I, segundo rey de la Italia unificada. En pleno cólera, él viajó a Nápoles y visitó a los enfermos, aunque corría el riesgo de contagiarse; el nombre fue una muestra de agradecimiento por aquel viaje y por la ayuda prestada a la ciudad. El rey no construyó el edificio: su nombre fijó el motivo con el que comenzó la transformación del barrio.
Serao era editora de un periódico dentro del edificio principal de aquel mismo programa de saneamiento, cuyas consecuencias seguía discutiendo. Pero después su matrimonio se deshizo y, con él, la asociación editorial. Scarfoglio conservó Il Mattino y Serao dejó la redacción que habían creado juntos.
Se trasladó solo unas decenas de metros. En mil novecientos cuatro, en el número veintisiete de la misma Galleria, empezó a publicarse su nuevo periódico, Il Giorno, «El Día». Serao fue la primera mujer de Italia en fundar y dirigir un periódico diario, y lo dirigió hasta su muerte en mil novecientos veintisiete. En la nueva edición de El vientre de Nápoles volvió a la transformación de la ciudad: ya habían aparecido calles anchas y fachadas caras, y las viejas casas superpobladas se conservaban justo detrás de ellas.
Ya no quedan máquinas de imprimir en los sótanos. Junto al número veintisiete cuelga una placa en recuerdo de la redacción de Il Giorno, y el antiguo pasaje Vico Rotto San Carlo, detrás de la Galleria, ahora se llama Piazzetta Matilde Serao. Sobre la entrada principal permanece el nombre del rey que llegó durante el cólera; junto al edificio trasero, el de la periodista que comprobó qué resultó de las demoliciones.
Información práctica
El portal municipal oficial indica que la galería abre de 08:30–20:30 los días laborables y de 08:30–22:00 los sábados y domingos; entrada sin billete. Las tiendas y los espacios individuales funcionan según sus propios horarios.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero observe la cúpula desde el centro; después, aléjese hacia uno de los brazos para obtener una perspectiva general. Tras la lluvia, el suelo liso puede estar resbaladizo.
