Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de templo
- Salas de ladrillo
- Figuras de guerreros sin extremidades ni armas
- Cortes planos en el mármol
La historia del lugar
En mil novecientos sesenta y dos, el arqueólogo Dieter Ohly pasó a dirigir la Gliptoteca con el deber de conservar los originales antiguos. Para cumplirlo, ordenó retirar del principal tesoro del museo los brazos, las piernas, las armas y otros detalles de mármol que ya desde hacía casi siglo y medio se consideraban parte del monumento.
Se trataba de los eginetas, figuras de los frontones triangulares del templo de la diosa Afea en la isla griega de Egina. Los guerreros representaban combates por Troya, y en el centro de cada grupo se alzaba Atenea. Los investigadores encontraron las esculturas rotas en mil ochocientos once. El príncipe heredero bávaro Ludwig I reunía las mejores antigüedades para un futuro museo público y, al año siguiente, compró el hallazgo en una subasta. Financió con sus propios recursos tanto la colección como la construcción.
El arquitecto de la corte Leo von Klenze levantó para la colección un edificio con la fachada de un templo griego. Ludwig llamó Gliptoteca al museo: esta palabra, formada a partir de raíces griegas, significa depósito de esculturas talladas. Los eginetas fueron instalados aquí en mil ochocientos veintisiete, antes incluso de la apertura del museo.
Pero llegaron desde Roma mucho más completos que desde Egina. Ludwig encargó al escultor danés Bertel Thorvaldsen que repusiera las pérdidas. A partir de sus modelos, artesanos tallaron nuevas piezas en mármol y las ajustaron a los fragmentos antiguos. Para lograr una unión firme, en algunos lugares rebajaron los bordes auténticos. El resultado fueron figuras completas, aptas para la elegante sala de Klenze, aunque un hombre del siglo diecinueve determinó buena parte de sus posturas y su equipamiento.
Las dudas surgieron incluso antes de Ohly. En mil novecientos uno, Adolf Furtwängler, director de la Gliptoteca y arqueólogo, regresó al templo de Afea para comprobar la reconstrucción. Las bases de las estatuas halladas mostraron que Thorvaldsen había colocado varias figuras de manera incorrecta. Furtwängler expuso junto al grupo original una maqueta reducida de su propia versión, pero no tocó el conjunto original: las adiciones ya habían entrado en la historia del museo junto con la sala pintada.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los empleados trasladaron las antigüedades a monasterios. En el verano de mil novecientos cuarenta y cuatro, las bombas destruyeron los forjados y la decoración interior de la Gliptoteca. Las esculturas sobrevivieron en el refugio, pero desapareció la sala para la que Thorvaldsen les había dado un aspecto completo.
Ohly tuvo la oportunidad de reconstruir tanto el edificio como los eginetas. Como director del museo estatal, respondía de la conservación de la colección; como arqueólogo, ponía en juego su reputación profesional con una decisión irreversible. Entre mil novecientos sesenta y seis y mil novecientos sesenta y nueve, los restauradores retiraron las adiciones de Thorvaldsen. Ya no era posible devolver las esculturas al estado en que se encontraban en el momento de la excavación: el mármol antiguo recortado no se puede restaurar.
Para reducir la parte de conjetura, Ohly volvió a excavar en Egina, comparó los orificios de fijación, las bases y los fragmentos hallados. Después, las figuras fueron colocadas de nuevo. Los arqueólogos aceptaron la nueva composición, y los críticos acusaron a Ohly de destruir una obra independiente de Thorvaldsen. La Gliptoteca volvió a abrir tras la restauración en mil novecientos setenta y dos. Ohly siguió investigando los eginetas hasta su muerte y solo llegó a terminar el primer tomo del catálogo proyectado en tres volúmenes.
Tras la fachada de templo de Klenze se encuentran ahora sencillas salas de ladrillo, con grandes ventanas y suelos monocromos. En la sala de los eginetas, las figuras antiguas vuelven a estar agrupadas, pero a los guerreros les faltan extremidades y armas. En algunas fracturas han quedado cortes planos, realizados para las adiciones de mármol de Thorvaldsen.
Información práctica
Punto urbano de la ruta; si planea entrar, compruebe los horarios y las normas de visita en el sitio web oficial del lugar.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La fachada se puede contemplar sin entrar. El Fauno Barberini y los frontones de Egina solo se pueden ver durante una visita independiente al museo.
