Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Plataforma inferior
- Estribos de piedra
- Arcada del Puente Viejo
- Orillas rocosas de la Neretva
La historia del lugar
Abajo, entre la orilla rocosa y los estribos de piedra del Puente Viejo, se extiende una plataforma llana junto a la misma Neretva. La protegieron de la subida habitual del río y la dispusieron para que la piedra pesada pudiera recibirse directamente desde el agua, medirse y ordenarse por partes. La arcada pasa muy por encima de ella, y la plataforma llega casi hasta la base del puente. En otro tiempo, aquí yacían en filas fragmentos de la arcada auténtica.
A finales de septiembre de mil novecientos noventa y siete, miles de habitantes de Mostar se reunieron en las orillas de la Neretva. Esperaban que de las aguas apareciera el primer fragmento del Puente Viejo, destruido por un bombardeo de artillería cuatro años antes. Los dirigentes de la ciudad esperaban sacar las piedras del fondo y reconstruir con ellas la antigua arcada.
Encargaron comprobar si aquello era posible a Róbert Véres, ingeniero jefe del contingente húngaro de zapadores de las fuerzas de mantenimiento de la paz. Véres había servido veinte años en un regimiento de pontones y después había enseñado a ingenieros militares. Ahora sus hombres tendrían que trabajar en un cauce estrecho, de corriente rápida, entre escombros de muchas toneladas.
Una grúa flotante convencional no habría podido maniobrar aquí. Los buzos marcaron en un plano la posición de las piedras, y los ingenieros montaron un catamarán con secciones de un puente de pontones e instalaron en él un elevador de acero. Primero probaron la estructura en el río Sava con cargas de hormigón. Después la desmontaron y la llevaron a Mostar: el recorrido de trescientos kilómetros de los vehículos de gran longitud transcurrió por carreteras de montaña junto a las cuales aún quedaban campos de minas.
El veintinueve de septiembre, los buzos sujetaron un cable al primer gran fragmento y los zapadores lo izaron hasta la superficie. Grúas militares húngara y francesa trasladaron la piedra a la orilla. Los habitantes de Mostar la adornaron con lirios amarillos. Hasta finales de noviembre, el equipo trabajó de ocho a diez horas al día y elevó alrededor de ciento cuarenta metros cúbicos de piedra.
Junto al agua prepararon una plataforma para estos escombros, protegida de la subida habitual del río. Precisamente por eso se encuentra aquí, al pie de los estribos del puente: la piedra hallada por los buzos podía recibirse directamente desde el elevador flotante, clasificarse y medirse.
Pero no fue posible reconstruir el puente. De todas las piedras de la arcada, solo alrededor del nueve por ciento se conservaba intacto y podía asignarse con precisión a su lugar anterior. Los ingenieros estudiaron en los bloques elevados las ranuras para grapas de hierro, los pernos y los canales por los que los constructores del siglo dieciséis vertían plomo fundido. Para la nueva arcada, los canteros tallaron de nuevo la mayor parte de los bloques, con piedra caliza de la misma cantera local y según las dimensiones reconstruidas.
Unos años después, Véres regresó a Mostar ya como oficial retirado. Un habitante de la ciudad lo detuvo en la calle: había estado junto a la Neretva el día de la primera elevación y reconoció al ingeniero.
Ahora no hay filas de piedra extraída en la plataforma inferior. Aquí yacían fragmentos de la arcada auténtica, mientras que el puente sobre el río está construido principalmente con piedra tallada después de que aquella arcada fuera destruida.
Información práctica
El acceso depende del nivel del agua, del estado de las escaleras y de los cerramientos temporales; no hay un horario fijo.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No baje si hay cerramientos, agua alta o un acceso resbaladizo. No entre en el río ni imite los saltos de los deportistas locales.
