Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada amarilla
- Entrada central
- Dos arcos laterales
- Campanario
La historia del lugar
La plaza junto a la Capilla de Santa Catarina fue el patio abierto de la capilla. El techo cubría solo el altar, y la gente se reunía fuera: aquí se oficiaba y se enseñaba a quienes aún se preparaban para el bautismo. La fachada amarilla y el campanario dan al mismo espacio; durante la Semana Santa, el viacrucis vuelve a cruzarlo.
Antes de la conquista española, este barrio se llamaba Omac: «entre dos aguas». Era una comunidad ya constituida con su propio gobernante: cerca se alzaba su tecpan, donde se atendían los asuntos de los habitantes, y en el lugar de la actual plaza había un santuario. Los misioneros dominicos eligieron el mismo centro para convertir al cristianismo a la población local.
La primera capilla se dispuso en el siglo dieciséis. El edificio solo necesitaba techo sobre el altar; delante dejaron un amplio patio abierto. Los monjes oficiaban y enseñaban bajo el cobertizo, y los habitantes de Omac se reunían fuera. Muchos aún se preparaban para el bautismo. Así surgieron las «capillas abiertas», concebidas para una comunidad acostumbrada a los ritos al aire libre y que permitían a los predicadores dirigirse de inmediato a un gran número de personas.
La advocación también era dominica. Santa Catarina es el nombre local de Catalina de Siena, una dominica del siglo catorce que cuidaba a los enfermos, intervenía en disputas eclesiásticas y pugnó para que el papa Gregorio XI regresara de Aviñón a Roma. El nombre de la santa se añadió gradualmente al antiguo nombre del poblado: quedó Santa Catarina Omac. Desde allí pasó al barrio, la plaza y la vía.
Para el siglo diecisiete, los feligreses eran más numerosos. Hacia mil seiscientos cincuenta, los constructores usaron la antigua capilla abierta como inicio de un nuevo templo: tras ella levantaron una nave larga y cerrada y añadieron un campanario. El antiguo trazado no desapareció. En la fachada amarilla aún se distinguen los tres vanos de la primera capilla: la entrada central ornamentada y dos amplios arcos laterales, ahora cerrados con vidrio y rejas. En el interior, un volumen transversal junto a la entrada y un arco de medio punto conservado señalan su límite.
La plaza frente a la capilla era aquel patio abierto donde se reunían los habitantes de Omac. Durante la Semana Santa, las ceremonias vuelven a salir de la pequeña iglesia al exterior: el viacrucis atraviesa la plaza y devuelve al antiguo atrio su función original.
Información práctica
La plaza está abierta; el acceso a la capilla depende de los servicios y del régimen vigente
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No cuenten con entrar en la antigua capilla: la mayor parte del tiempo basta con verla desde la plaza. Durante un servicio o una fiesta local, manténganse fuera de las zonas de paso y no reproduzcan el audio por el altavoz.
